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ABC MARTES, 24 DE JULIO DE 2018 abc. es tv TELEVISIÓN Y RADIO ABCdelVERANO 69 TELEVERITÉ Laureaño Oubiña, protagonista y colaborador de Yo fui un narco DMax estrenará el documental, que sigue la estela de Yo fui un asesino sobre el crimen de la catana M. CAMPILLO F. MARÍN MADRID HUGHES SER JAMES RHODES Su adopción es una proyección colectiva A los 17 años, Laureano Oubiña vivió su primera detención. Practicaba con su tío el tráfico ilegal de gasoil. Aquel rapaz se convirtió con el tiempo en uno de los narcotraficantes más conocidos de España. La serie Fariña ayudó a popularizar el personaje, aunque al Oubiña real no le gustaron algunas escenas sexuales protagonizadas por su actor, Carlos Blanco, y llevó a Bambú Producciones ante la Justicia, esta vez desde el otro lado. El narcotraficante gallego, que se encuentra en libertad provisional, presentó el pasado mes de junio el libro Toda la verdad en el que narra sus experiencias como contrabandista de tabaco y su ascenso en el mundo del tráfico de sustancias ilegales. El canal DMax, de TDT, anunció ayer que prepara en colaboración con Unicorn Content el documental Yo fui un narco El proyecto, que ha contado con la colaboración del propio Oubiña, repasará su vida con los testimonios del protagonista y de algunas de sus personas más cercanas, así como expertos y personas relacionadas con el caso. El programa sigue la estela de Yo fui un asesino formato que DMax estrenó el pasado año y que narraba con rigor documental la historia del crimen cometido por el llamado asesino de la catana La vida de Laureano Oubiña da, desde luego, para una serie, un documental y un libro sin necesidad de adornar los acontecimientos. Natural de Cambados (Pontevedra) llegó a ser uno de los narcos más poderosos de nuestro país. Tuvo años en los que ganó montañas de dinero y momentos de crisis, con numerosas detenciones, juicios, huidas, condenas y diversos pasos por la cárcel, el último de ellos en E Laureano Oubiña, en el pazo Baión, que compró en 1987 DMAX la prisión de Navalcarnero, hasta que recibió el tercer grado penitenciario. Los espectadores podrán descubrir las aristas, luces y sombras de una figura popular e inaccesible como la de Laureano Oubiña. Primera detención en 1978 ABC El niño más gordo del mundo Arya Permana pesa 190 kilos con solo once años. Su situación es tan extrema que tiene que dejar atrás la obesidad para salvar su vida. Contará con la ayuda de diferentes expertos que lo guiarán hasta conseguir la vida que siempre anheló. La suya es una de las increíbles historias que conoceremos en Gente extraordinaria el programa que DKiss estrena esta noche a las 21.45 horas. DKiss promete que Yo fui un narco será un relato inédito y real de la vida de Laureaño Oubiña un clásico en la historia del crimen en España. Su primera condena se produjo en 1978 por un delito de cohecho. La más mediática fue sin embargo la de 1990, en el marco de la Operación Nécora que, como se contaba en Fariña lideró el juez Baltasar Garzón. Sus últimos delitos se produjeron en otros ámbitos y están relacionados con el blanqueo de capitales. Yo fui un asesino estrenado a finales del pasado año, narraba el asesinato a sangre fría, por parte del joven murciano José Rabadán, de sus padres y de su hermana de solo 9 años. El propio asesino de la catana hablaba en el programa para contar su vida actual y tratar de explicar qué pasó por su cabeza cuando cometió el crimen en el año 2000. l músico y escritor James Rhodes se instaló en España hace un año. Su libro era un fenómeno editorial. Empieza así: La música clásica me la pone dura Habla de dolor y del poder de Bach. Ahora Rhodes cuenta a diario en Twitter su descubrimiento de la vida española. El domingo escribió que Pablo Casado era un malnacido por haber llamado subnormal a Bardem. Luego se disculpó. La aprehensión de la realidad española por Rhodes encandila. Es lo contrario de un hispanista, llega con ingenuidad para ser enseñado; un Gerald Brenan urbano y naíf a la altura del momento. Lo interesante es que sus admiradores, a quienes les encanta ser vistos a través de sus ojos, a la vez proyectan en él una ilusión creativa. Son activos cicerones. Si comenta su afición a las magdalenas, le recomiendan mojicones; si pasea por Malasaña, debe probar cierto helado de pistacho. En cierto modo, es como asistir a la redacción de una nueva guía de costumbres (a un milímetro de Pantomima Full) y sobre todo a la construcción colectiva de un madrileño modélico. Rhodes es el elegido: víctima, artista, joven padre, hombre sensible, inglés famoso y moderno que viste y habla como queremos nosotros. Dice jodidamente delicioso Con buenos consejos será el español que podríamos ser. Sus admiradores le dicen dónde comer las mejores alcachofas y también lo que no le debería gustar. Tiene algo de individuo correcto y como traducido del inglés que entre todos proyectan. Ser James Rhodes es una asignatura abierta. Sus palabras sobre Casado demuestran que tiene el diploma a mano.