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ABC LUNES, 23 DE JULIO DE 2018 abc. es deportes ABCdelDEPORTE 41 Open Británico Golf Tiger Woods volvió a levantar pasiones El Tigre encabezó un major cinco años después y dio la cara ante un gran Molinari MIGUEL ÁNGEL BARBERO CARNOUSTIE (ESCOCIA) votos seguidores: una pésima salida en el 11 que se fue la zona de público desembocó en un inesperado doble bogey que le descabalgó de la lucha por la Jarra de Clarete. En el peor momento La situación podría haberse aliviado si en el siguiente Tiger no hubiera vuelto a tropezar. Pero se quedó corto de green y sumó otro bogey que abrió la puerta defitivamente a un sexteto de jugadores que de repente se vieron con opciones de triunfo. Rory McIlroy, Francesco Molinari, Kevin Chappell, Kevin Kisner, Xander Schauffele y Jordan Spieth se quedaron en cabeza con menos seis, un resultado que luego fijó Justin Rose en la casa club como referencia a batir para los más valientes. Lo más fácil en ese momento habría sido dejarse llevar y que los dos golpes que le separaban de la gloria se hubieran convertido en unos cuantos más. Mas el espíritu depredador que lleva dentro le hizo levantarse ante la adversidad y, gracias a un birdie increíble en el 14 se volvió a meter en la pelea. Lo malo para él es que el enemigo lo tenía en casa, su compañero de partido Molinari. El italiano, jugando como una máquina engrasada e impasible ante toda la presión que genera jugar junto al estadounidense, mantuvo la templanza durante los trece primeros agujeros, hasta que en el 14 realizó su primer birdie y se puso primero en solitario. A esas alturas solo le aguantaba el tiron el joven Schauffele, que no pudo con el nuevo acierto del transalpino en el 18, que colocó un -8) muy difícil de alcanzar. Como Xander falló la calle en el 17 y los demás fueron perdiendo paulatinamente sus opciones, el camino quedó expedito para que Francesco ganase su primer grande. Woods no pudo ocultar su decepción ante el reto no conseguido, pero se mostró ilusionado. Lo había tenido tan cerca que hizo soñar a todo el mundo. Parece que hay Tigre para rato. Los espectadores corriendo de hoyo a hoyo para no perderse un golpe; los chavales subidos a los árboles para tener mejor perspectiva; la rumorología que se dispara para saber si las bolas del ídolo quedan cerca de la bandera... una excitación así en un campo golf británico no se vivía desde que Tiger Woods ganó su último Open en 2006. En ese momento el links de Hoylake presentaba un aspecto amarillo y el viento determinó que el Tigre pasara sobre un emergente Sergio García en el último partido; ayer, con unas condiciones similares en Carnoustie, los aficionados volvieron a disfrutar de las mismas sensaciones. Pese a comenzar la jornada a cuatro golpes de la cabeza, el exnúmero uno mundial sabía que tenía grandes opciones de lograr su decimoquinto grande en esta costa este de Escocia. Domina este tipo de campos como nadie y, con su nuevo putter afinado, tiene una gran ventaja sobre sus rivales. De hecho, mientras él comenzaba con birdie en los hoyos 4 y 6, los líderes perdían posiciones hasta el punto de que Tiger se situó colíder en el hoyo 8 y dominador en solitario en el 9, con siete bajo par. Los 172.000 espectadores que ayer se desplazaron hasta el rincón más septentrional del British no se lo podían creer. Su ídolo comandaba la tabla por primera vez después de cinco años (la última vez fue en Muirfield en 2013, donde acabó sexto) y su mera presencia ahí arriba empezaba a poner nerviosos a sus competidores. Sin Tiger recordó en Carnoustie al de sus mejores momentos AFP embargo, no siempre se cumplen con guiones para que tengan un final feliz y la realidad empezó a quebrar las ilusiones de los más fanáticos. La arena empezó a cruzarse en el camino del genio y, aunque salvó con éxito su tercera caída consecutiva en las trampas (en los hoyos 8, 9 y 10) la falta de tino con los golpes de salida le pasó una dura factura en el siguiente, que cayó como un jarro de agua fría en sus de- Un sexto puesto de oro Woods logró su mejor resultado en un major de los últimos cinco años Dos hoyos malditos Tres golpes perdidos en los hoyos 11 y 12 dieron al traste con sus opciones La Jarra de Clarete habla otra vez español con Molinari MIGUEL Á. BARBERO CARNOUSTIE En un lugar tan ligado al golf español como Carnoustie, donde debutaron en el Open Británico Severiano Ballesteros y Sergio García y este último fue subcampeón en 2007, era obligado un guiño hacia la lengua de Cervantes. Y dado que ninguno de los latinos participantes (cuatro españoles, un paraguayo, un argentino, un venezolano y un mexicano) lograron el triunfo, quién mejor que Francesco Molinari para ser el campeón golfista del año. El italiano, que lleva como caddy al guipuzcoano Pello Iguarán, habla con él en castellano durante las vueltas, tiene un manager barcelonés (Gorka Guillén) y es uno más del grupo de hispanos en los viajes. Por si fuera poco, ganó el Open de España 2012 en Sevilla. Jugador habitual de la Ryder Cup (ganó al propio Tiger en el famoso milagro de Medinah) ayer demostró una consistencia envidiable al firmar trece pares seguidos hasta pegar una estocada en el 14, rematada con un puntilazo letal en el 18. La actuación de Kiko fue de dos orejas y rabo. Francesco Molinari alza el trofeo como campeón del Open REUTERS