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34 SOCIEDAD LUNES, 23 DE JULIO DE 2018 abc. es conocer ABC A GOLPE DE PEDAL Leonel Alexander descansa en la glorieta de Cuatro Caminos antes de iniciar la jornada. Subido en su bicicleta, mira el primer reparto El joven dominicano de 22 años tantea la ruta marcada mientras se monta en su medio de transporte diario para llevar un pedido Un día con un repartidor No paro; gano tres veces más de lo que me daban en el locutorio Leonel trabaja de martes a domingo, ocho horas al día. ABC acompaña a un trabajador de Deliveroo que saca dinero rápido sin tener claros sus derechos AITOR SANTOS MOYA MADRID E ven dominicano a lomos de su bici, camiseta de tirantes, gafas de pasta y una mochila- caja de la empresa Deliveroo. Su jornada se compone de dos franl desayuno no le inquieta demasiado a Leonel Ale- jas: una primera de 13 a 16 horas y otra xander. Madrugar, tampo- de 20 a cierre, que suele ser sobre la meco. Tiene 22 años, de los dianoche, aunque, a veces, termina más cuales siete los últimos tarde. De la misma forma que en la posiete lleva viviendo en Es- pular serie británica Black Mirror el protagonista vive atrapado en un paña. Su alegría es contagiosa, cubículo donde todo se consitanto, que en el madrileño baUNA gue desde comida hasta pasrrio de Tetuán reparte saluCONDICIÓN ta para lavarse los dientes dos por cada calle que pasa. Solo me a golpe de pedal, en la vida Gracias a mi se creó el grupidieron que de Leonel hacer girar las po de Cuatro Caminos adestuviera dado de alta como ruedas de la bicicleta resulvierte irónico antes de emautónomo ta, desde hace once meses, pezar su trabajo. Es la una su único medio de supervivendel mediodía y frente al McDocia. Empecé en Glovo, pero los nald s de la glorieta, una pila de riders charlan a la espera de que sal- pedidos eran demasiado largos y no me te un pedido. Algunos recelan de nues- daba la cuenta; así que cambié de martra presencia. Otros, en cambio, se pres- ca explica ajeno a la creciente polétan a hablar sin salir en ninguna foto mica de los falsos autónomos. Ser la sombra de uno de estos repartiEl anuncio de la ministra de Trabadores no resultará fácil. Me tengo que jo, Magdalena Valerio, de intensificar ir rápido se excusa un glover ya con la Inspección de Trabajo ante el aula scooter arrancada. Uno, dos, tres in- mento de este tipo de fraude en Espatentos... y, de pronto, aparece él. Un jo- ña pone el foco, entre otros sectores, Leonel, de origen dominicano, entrega un pedido en un domicilio de Tetuán en los nuevos trabajos de la denominada economía bajo demanda Compañías como Glovo, Uber Eats o Deliveroo, obligada esta última a pagar 1,3 millones de euros por no asumir las cuotas de alta en la Seguridad Social de sus riders en Cataluña. 4,5 euros por servicio De mi trabajo no me quejo, hay muchos que sí, pero yo facturo más de lo que ganaría, por ejemplo, dentro de un restaurante relata. Antes de ponerse en marcha, muestra el teléfono móvil donde quedan registrados todos sus movimientos. Me acaban de encargar un envío. Tengo que ir al Goiko Grill de Santa Engracia y luego entregar la co- mida cerca del Santiago Bernabéu prosigue, al tiempo que desgrana el montante embolsado por los cerca de dos kilómetros y medio de recorrido: 1,5 euros por recogida; 1,5, por entrega, y 1,5 por trayecto, siempre que no supere los 3 km. A partir de ahí, el salario sube 1,35 euros por cada km adicional. Aunque no paro, gano tres veces más de lo que sacaba trabajando en un locutorio cuenta Leonel, satisfecho de poder ver en la app de la empresa el sueldo acumulado por encargo. Abrazado al dinero rápido este trabajador apenas descansa un día por semana los lunes y, en caso de cogerse vacaciones, no percibe remuneración. Cuando empecé a repartir con ellos, lo único que