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ABC LUNES, 23 DE JULIO DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 27 Un sector privado que subsiste al margen de la Constitución Los cubanos han ido creando negocios fuera de la ley para atender las necesidades económicas J. ENRIQUE RODRÍGUEZ CORRESPONSAL EN LA HABANA ABC población. Fidel, entonces vivo y al frente del manicomio, decretó el Periodo Especial, eufemismo que significaba el comienzo de una etapa miserable. La manera de capear ese inmenso temporal fue reformar la economía. Cautivos del Estado Fue entonces cuando del caletre de Fidel, mientras soñaba con grandes cosechas de moringa, comenzó a surgir el modelo castrista de reformas A regañadientes aceptó la menor cantidad de empresa privada y cuentapropistas que le permitiera sobrevivir a su régimen. En ese momento admitió la dolarización, pero cuando pasó el vendaval y ascendió Chávez al poder, se pegó a la teta venezolana con un apetito de huérfano y pudo revocar la medida. La duda era si Raúl Castro, con la reforma que preparaba, trataría de sumarse al modelo chino, al vietnamita o si se mantendría dentro de las coordenadas del modelo castrista. Ya no hay espacio a la esperanza de cambio económico. Las reformas están encaminadas a mantener el aparato productivo cautivo del Estado. Se restringen más las actividades de los cuentapropistas y el acceso a la propiedad privada. El propósito es impedir a cualquier costo que los cubanos se enriquezcan. A Raúl Castro le repugna la frase china: enriquecerse es glorioso El general no entiende el valor de los incentivos. Las reformas constitucionales que el régimen cubano examina bajo la tutela del primer secretario del Partido Comunista (PCC) Raúl Castro, prevén el reconocimiento del papel del mercado y de nuevas formas de propiedad, entre ellas la privada Sin embargo, en la isla ha subsistido un sector privado no cualificado que el Estado denomina cuentapropismo al margen de la Constitución y de las leyes, y que no goza de los privilegios fiscales que se extienden al capital extranjero. Joel Nápoles, licenciado en contabilidad que ofrece servicios como tenedor de libros a dueños de negocios privados, recuerda que muchas de las estructuras que obligaron al Gobierno a reconocer, finalmente, la existencia de una actividad privada emergieron desde el mercado negro. Servicios relacionados con el turismo, como taxis, cambios de moneda extranjera, guías turísticos, hospedajes y restaurantes de primera categoría, surgieron como negocios clandestinos a consecuencia de las profundas necesidades económicas que atraviesa aún la población cubana señala Nápoles. No obstante, en las actuales reformas constitucionales el régimen no estaría reconociendo, advierte Nápoles, lo más importante para los cuentapropistas: la personalidad jurídica. No tenemos derecho a establecer acuerdos contractuales y tampoco existe un mercado mayorista donde los cuentapropistas accedan, con precios de mercado, a insumos y bienes relacionados con nuestros servicios acota Laura Marta Gómez, dueña de un restaurante en El Vedado. La única legalidad que nos respalda es la licencia operativa que tramita la Oficina de la Administración Tributaria (ONAT) Es decir, el Estado lo único que propició en el orden legal, fue el otorgamiento de licencias para operar añade. Un paladar, restaurante privado, en una calle de La Habana Vieja M. TRILLO Una red clandestina En la práctica, a criterio de quienes administran negocios privados, todo negocio privado en Cuba depende de una red de actividades clandestinas. Las reformas de liberalización económica emprendidas desde 2011 no lograron hacer más eficientes a las instituciones del Estado, que deberían orientarse más al bienestar ciudadano y menos a los intereses políticos. Estas circunstancias generan múlti- ples mercados negros y redes de negocios ilegales que satisfacen distintas necesidades y abastecen casi la totalidad de los insumos para el emergente sector privado. Vidal Romero, jefe del departamento de Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México, ha señalado que esta cultura de la ilegalidad está inducida por la regulación estatal, que tiene una lógica política y no económica o social, aunada a una burocracia corrupta e inoperante Para un cubano medio, concuerda, gran parte de sus actividades diarias son ilegales. Las prohibiciones y restricciones al sector privado actúan como norma jurídica a través de documentos como la Conceptualización del Modelo Económico y Social de Desarrollo Socialista, que prohíbe la concentración de propiedades y la acumulación de riquezas El único propósito de ese Negocios en negro Taxistas, guías turísticos, hospedajes, restaurantes y negocios de cambio de moneda han proliferado sin esperar al respaldo legal documento, que impera como ley marcial, es impedir la formación de una clase media cubana, que existe sin dudas, pero de forma ilegal opina Lando Izquierdo, administrador de dos gimnasios en Habana del Este. En su discurso del 18 de diciembre de 2010, Raúl Castro abogó por defender los intereses de los trabajadores por cuenta propia igual que con cualquier otro ciudadano, siempre que actúen en cumplimiento de las normas jurídicas aprobadas Tres meses antes Fidel Castro dijo a los periodistas norteamericanos Jeffrey Goldberg y Julia Sweig que el modelo cubano no sirve ni para nosotros mismos Para Leonel Gerardo Rodríguez, contratista de una brigada de servicios constructivos privada, las reformas constitucionales que estarían reconociendo las aportaciones del sector privado a la economía del país van por un camino distinto a las medidas coercitivas que aplica el Estado Medidas que al final conducen a que los negocios privados, como única salida, vuelvan a su origen: la ilegalidad, el soborno y la corrupción. No te permiten crear una fortuna desde la honradez, queremos hacer lo correcto, pero el Estado te bloquea concluye.