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56 DEPORTES Ciclismo Tour de Francia VIERNES, 20 DE JULIO DE 2018 abc. es deportes ABC Landa se levanta a tiempo Pese al dolor de espalda, llega a Alpe d Huez con Dumoulin, Froome, Bardet y Thomas, de nuevo ganador J. GÓMEZ PEÑA ALPE D HUEZ Mikel Landa lleva tanto dolor encima que nada más cruzar la meta de Alpe d Huez, cabeza gacha, busca un murete para sentarse. Mira al suelo. No mira nada. Esta cuesta me ha quitado cinco años de vida dijo el holandés Peter Winnen, que ganó aquí un par de veces en los años ochenta. Es cierto. Landa, rostro adolescente, parece agrietado, avejentado. Una mueca doliente delata el sufrimiento, que sigue ahí tras terminar quinto la etapa que, pese a tanto dolor en la espalda, le ha visto a la altura de los cuatro mejores. De Froome, Bardet, Dumoulin y Thomas, el ganador en el Alpe d Huez. Paradoja. Thomas es el líder del Tour, pero no del Sky. En esa parcela manda Froome. Thomas es su escudo. Cuando el galés subió al podio vestido de amarillo, parte del público le pitó. Lleva el maillot del equipo de Froome y luce el liderato que, según jura, será para Froome, así que también se quedó con los pitos destinados a su patrón. Thomas ejerce de chaleco antibalas para Froome, aunque no pudo evitar que un espectador, un tarado, golpeara al ciclista africano en mitad de la subida al Alpe d Huez. Agachado sobre un murete, Landa seguía deformado por el esfuerzo. Le crujía la espalda. Siempre pide una Fanta Una golosina tras el calvario. Esta vez se tragó dos. Le sentaron bien. Me duele un huevo. Y si así estoy con los mejores... En los Pirineos correré como en casa Ya hablaba con la mirada erguida. A las dentelladas de la espalda le echará corazón. Landa es ciclista para ser valiente. El corredor holandés soñó, se atrevió con lo imposible: rodar contra el viento y la Croix de Fer antes de meterse en el horno multiculor de las 21 curvas de Alpe d Huez, la cuesta de los holandeses. El pedazo más vertical del país más horizontal. La etapa era un partida de ajedrez. En el ciclismo suelen acabar a tortas. A Kruijswijk, como a todos, le atizó el colombiano Egan Bernal, 21 años, un portento al servicio, claro, del Sky. La marcha de Bernal fue fúnebre para los enemigos del conjunto británico. Apartó a Kruijswijk, ató primero el ataque de Nibali y luego el de Quintana. Bernal es la nueva trituradora. Demasiada euforia A su rueda, el Tour se quedó con siete dorsales: sus jefes, Thomas y Frome, más Dumoulin, Bardet, Landa, Roglic y Nibali. El humo de la bengalas, que cegó la carrera, y una moto tiraron a Nibali. La etapa ardía. Alpe d Huez es un túnel de piel humana. Demasiada euforia a veces, demasiado alcohol. Alboroto. Histeria. Y con ese mecha cualquier chispa provoca una caída. Nibali, que luego casi alcanzó a los primeros, llegó muy y luego le remachó. El francés arrastratocado tras chocar con una moto. Los ba menos dolor. Sólo el de las piernas. jueces no le perdonaron los 13 segunA por Bardet, caza mayor, salió Froodos que cedió. No le absolvieron como me. Y a por el africano, Dumoulin, que a Froome el año pasado en el Ventoux, se llevó a Thomas. Los cuatro ocuparon cuando el británico se incrustó en una el ancho de la carretera, abarrotada de moto y echó a correr a pie camino de la pintadas y gritos. En su burbuja se micima. Esa diferencia de trato le dolía a raron. Tan igualados. Dumoulin, que es Nibali. Fue trasladado al hospital de Gre- holandés, se alzó para recuperar esta noble donde se le detectó una fractura montaña para los suyos. Thomas pisó en la décima vértebra. su sombra. De nuevo, emAbandona el Tour. Nibali abandona patados, los cuatro se paLos ciclistas saben de El italiano chocó saron revista. Landa, modolor, de ir siempre un lido, rentabilizó ese cruce poco más allá en esa fron- contra una moto y de miradas, se puso a su se fracturó una tera. Bastaba con ver a altura y lanzó el sprint. No vértebra. Un Landa, el único líder que tenía ni fuerzas, ni velociresistía en le Movistar. Le aficionado intentó dad, ni espalda. Casi ni rechinaba la espalda, pero piernas. También se petirar a Froome un diablillo le murmuradalea con el corazón. Eran ba dentro: ¡Ataca! Es cinco y quedó quinto. Buspreferible perder que no intentarlo. Y có un murete, colocó la cabeza entre las atacó. Se notaba pesado. Le dio igual. Se rodillas y le echó litros de aire a su asniega a que la caída en Roubaix redac- fixia. Lo que he sufrido Se levantó te su esquela en este Tour. Encendió su como un muñeco articulado. Girando a motor de explosión y, manos abajo en cámara lenta su bisagra dorsal. Hacia el manillar, se levantó sobre la bicicle- el podio iba ya Thomas, que pudo con ta. Bardet, otro de su especie, le siguió Dumoulin, Bardet y Froome en el sprint. Gota a gota A la última etapa alpina, el Tour llegó encarcelado por el Sky. El equipo de Thomas y Froome activa las hélices de sus pedales y nadie tiene fuelle para retarles. Aun así, el Movistar y el Lotto Jumbo salieron a agitar la carrera. Valverde y Amador se subieron a la fuga. El Lotto envió a Kruijswijk y Gesink... El movimiento de Valverde anunciaba tormenta. Pero Quintana ya no es lo que fue y a Landa le mordía la espalda. Pedaleaba rígido. Cada giro, un picotazo. Gota a gota. La subida le rascaba la herida, la pedrada que recibió en la etapa de los adoquines. No fue Valverde el que desafió al Sky, sino Kruijswijk, el octavo en la general, el compañero de Roglic. Kruijswijk es de la ciudad de Brabante donde nació Van Gogh: Sueño mis pinturas y luego pinto un sueño Dumoulin, Thomas, Froome, Bardet y Landa, antes de llegar a meta