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ABC VIERNES, 20 DE JULIO DE 2018 abc. es conocer SOCIEDAD 51 tros de diámetro, pueden tener hasta 15.000 celdillas y entre cinco y seis capas de celulosa en la parte exterior. Para hacerse una idea de la colonización de la velutina, de la que también habla López Rico, cada nido puede llegar a tener entre 1.200 y 1.800 avispas. Esta especie está causando estragos en el sector apícola. De hecho, según datos de la Asociación Gallega de Apicultura, existen unos 100.000 panales en la comunidad y de acuerdo al mapa que va cumplimentando la Xunta de Galicia y al que ha tenido acceso este periódico, la invasora asiática se ha extendido ya por la mayoría de los 313 localidades gallegas, con alerta roja en 38 de esos concellos o municipios. La experta no oculta que un factor en contra de Galicia es el paisanaje singular, con muchas personas ancianas residiendo en el medio rural y con localización muy dispersa, lo que dificulta que, al ser picadas, reciban un tratamiento inmediato. También complica que averigüen que son alérgicos. Evitar los aspavientos Ante cualquier encontronazo inesperado con véspidos, la doctora gallega aconseja, primero, que se eviten todo tipo de aspavientos. Si pica, hay que acudir al médico de atención primaria o al especialista con urgencia si provoca mareos, asfixia, náuseas o vómitos, dolor abdominal, además del clásico edema o hinchazón de la piel. El penúltimo anciano fallecido en Galicia entró en shock anafiláctico, aunque en su caso murió por la picadura de dos avispas autóctonas, que no son tan agresivas como las velutinas, pero de consecuencias funestas para los alérgicos. El tratamiento para un alérgico, prosigue la doctora, se mantiene durante cinco años y siempre bajo control, aunque solo requiere un pinchazo al mes. El tratamiento consiste, en los casos de anafilaxia, en administrar un autoinyector de adrenalina, antihistamínico y corticoide. Lo más importante, repara López Rico, es la administración temprana de la adrenalina, porque en caso de haber tenido una reacción grave previa, tiene un riesgo elevado superior al 60 de tener una reacción de la misma gravedad o incluso mayor El doctor Cavadas, con el joven Wilmer Arias, ayer en el hospital valenciano de Manises MIKEL PONCE Cavadas regala la vida a un joven tetrapléjico partido en dos El doctor reconstruye una separación de la columna y la pelvis causada por una úlcera ROSANA B. CRESPO VALENCIA Otros casos de éxito Antebrazos y manos Una mujer colombiana de 47 años fue la primera del mundo a la que se practicó un trasplante bilateral de antebrazos y manos en 2007. sanitarios los que advirtieron la presencia del nido y solicitaron la actuación de los bomberos. El hombre realizaba trabajos de poda en su finca cuando golpeó accidentalmente un bloque de hormigón a ras de suelo que forma parte de la estructura de un galpón, activando sin pretenderlo al enjambre de velutinas oculto en un nido en su interior. El pasado fin de semana fallecía en Viveiro (Lugo) otro hombre mientras realizaba trabajos agrícolas. En este caso, el Servicio de Alergología del Hospital da Costa y el propio Ayuntamiento desmintieron las primeras informaciones que apuntaban a un ataque de velutina. La picadura correspondía a un ejemplar común La víctima era alérgica aunque lo desconocía. Es una historia bonita y por eso la contamos, porque cirugías complejas hacemos todos los días El doctor Pedro Cavadas presentaba ayer así su nuevo caso de éxito con Wilmer Arias, un joven de 28 años procedente de Guatemala que había quedado tetrapléjico cuando tenía 9 como consecuencia de una bala perdida mientras jugaba cerca de la casa de sus abuelos. Permaneció dos meses en coma, tiempo en el que al no ser movido provocó que le salieran úlceras por todo el cuerpo, la más grave en la zona sacra. Se trataba de una infección masiva con pérdida de la parte inferior de la columna y de la pelvis, que le obligó desde 2015 a estar encamado con un serio riesgo vital para él. Dejó su trabajo y sus estudios, pasando dos años tumbado y con grandes dolores. En su país le comunicaron que no tenía posibilidad de operarse y, en EE. UU. que no podían llevar a cabo una intervención tan peligrosa. Una enfermera llamada Marta que le atendía le habló de Pedro Cavadas. Al principio no le hice ni caso admite ahora el doctor. Pero ante la insistencia lo trajeron a España y entendió la gravedad. En sus propias palabras, estaba partido en dos Transplante de cara En 2009, Cavadas realizó el primer trasplante de cara en España. El paciente había perdido parte de sus rasgos faciales por la radioterapia. pleja de aplicar en el caso del joven al tratarse de un tetrapléjico. Respira con dificultad y el posoperatorio se podía complicar, por lo que había que dosificar la agresión quirúrgica. Además, tiene que volver a su país detalló. Es un tipo duro que ha aguantado sin quejarse las diabluras que le he hecho. Esto es medicina y cooperación humanitaria en estado puro y el resultado ha merecido la pena señaló ayer Cavadas. Volver a la playa Ahora, Wilmer puede llevar una vida con mayor normalidad tiene ligera movilidad de brazos y manos y espera que algún día haya solución para la tetraplejia. Puedo ir a la playa, estar tirado en un sofá, acostarme boca arriba, sentarme en la silla de ruedas sin dolor todo el tiempo en mi cuerpo. Me han dado una segunda oportunidad de seguir adelante y la voy a aprovechar comentó el joven. Aunque le dijeron que no podían ayudarle en su país, asegura que continuó intentándolo y en su camino estuvo acompañado de las Fundaciones Pequeños Hermanos y Pedro Cavadas. Durante los próximos seis meses llevará un corsé para que su columna esté recta y se adapte a esta nueva postura. Regresará en los próximos días a Guatemala, donde prevé finalizar sus estudios de ADE, cursar un máster en Márketing Digital y ayudar a quien lo necesite para devolver lo que han hecho por él. Le hemos hecho un regalo a una persona. La medicina es eliminar sufrimiento y reconducir vidas resumió Cavadas. Tumores En 2016 reconstruyó el rostro de una mujer marroquí con un grave caso de tumor facial. También intervino a un hombre de Kenia con un bulto gigantesco en la cara que crecía desde hacía diez años. Wilmer llegó el pasado marzo al Hospital de Manises, en Valencia, para someterse a dos cirugías y tratar la disociación completa pelvirraquidea que le imposibilitaba estar sentado. En la primera, se limpió la herida. En la segunda, Cavadas y su equipo llevaron a cabo una operación microquirúrgica en la que se utilizó el hueso del peroné y piel de las extremidades inferiores para poder unir los restos de la pelvis a la columna. Una técnica habitual que resultaba más com-