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ABC DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2018 abc. es deportes DEPORTES 63 Mundial Rusia 2018 a estirarse Suecia. A diez del final, el partido ya estaba abierto. Werner remató de primeras, Boateng fue expulsado, Neuer le quitó un remate a Guidetti y Olsen volvió a pararle a Gómez. A Alemania se le iba el Mundial con diez y Muller colgando balones desde la banda. Acabó como contra México, con Brandt y su zurdazo al palo. Pero en el 93, Kroos hizo justicia al partido y a sí mismo marcando de falta un gran tiro a la escuadra. Había hecho un enorme partido y no merecía quedar como responsable del fracaso alemán. Dio 144 toques, más que nadie en la historia alemana en los Mundiales. Sostuvo su verticalidad con un tratado de aperturas Suecia no tuvo la capacidad de México, no es un equipo de ese nivel, y Alemania demostró en muchos minutos hacer un fútbol a una velocidad que la mayoría de selecciones no pueden ni soñar. Si consigue arreglar las goteras, los agujeros de su defensa, y se serena en el área, el equipo de Low vuelve a ser un equipo temible. Algo distinto, pero temible. Gundogan, que no estuvo ni mucho menos como Kroos, dio una pausa en algunos momentos muy necesaria aunque pareciera contracultural y fuera de onda. La figura de Mario Gómez se acrecienta por lo que ofrece: un 9 tótem que atrae el sentido del juego alemán. Alemania, en definitiva, se mete en el Mundial y se reencuentra. COMO FRANCIA, ITALIA O ESPAÑA La campeona evita caer en la depresión pos- Mundial JAVIER ASPRÓN En un Mundial en el que ninguno de los favoritos se está ganando tal condición, Alemania, actual campeona del mundo, mantuvo el suspense de su continuidad hasta el último segundo. El resultado ante Suecia les deja con vida, pero aún tendrá que refrendar la clasificación en la última jornada. De caer, sería la primera vez en su historia que no superan la fase de grupos. Ni siquiera Brasil, eliminada en la primera ronda en Inglaterra 1966, puede presumir de ese registro. Alemania se ha visto afectada desde su llegada a Rusia por un mal cada vez más común, el llamado síndrome del campeón. Tres de las cuatro selecciones que han levantado la Copa del Mundo en el siglo XXI han quedado eliminadas a las primeras de cambio. Barriga llena, le llaman también. La primera en perder su trono de mala manera fue Francia. Campeona en casa en 1998, cuatro años después vivió uno de los torneos más traumáticos de su historia en Corea. Casillas e Iniesta, en 2014 AFP Sin Zidane, lesionado para los dos primeros partidos, Francia perdió ante Senegal en el estreno y no fue capaz de ganar a Uruguay en el segundo partido. Desquiciada, perdió de nuevo ante Dinamarca en el último encuentro de la fase de grupos y acabó última. Ese Mundial lo ganó Brasil, la única que cuatro años después no sucumbió a un fracaso mayúsculo. La canarinha acabó perdiendo en cuartos de final del Mundial 2006, un campeonato ganado por Italia. La azzurra también se fue a la calle antes de tiempo en Sudáfrica 2010. Dos empates iniciales, ante Paraguay y Nueva Zelanda, hicieron que los italianos se jugarán la clasificación en el último duelo ante Eslovaquia. Contra todo pronóstico perdió Italia por 3- 2. De nuevo una campeona fracasaba sin ni siquiera cumplir las dos semanas en el torneo. El último ejemplo es de sobra conocido. España no solo no pudo reeditar en Brasil 2014 su éxito de cuatro años antes, sino que se marchó con estrépito en la primera fase, poniendo fin a ocho años mágicos en los que encadenó dos Eurocopas y un Mundial. Todo comenzó en Salvador de Bahía, en una dramática segunda parte ante Holanda en la que España cayó noqueada por Van Persie y Robben (1- 5) Ese debut tan poco esperanzador se vio refrendado en el segundo partido, ante Chile (2- 0) que superó en ambición y fuerza a una selección que quedó eliminada cuando la mayoría de equipos solo habían disputado un partido.