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44 SOCIEDAD DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2018 abc. es conocer ABC El equipo con el que el Papa Francisco quiere acabar con los abusos sexuales en la Iglesia El Papa lidera la depuración de clérigos y recibe a víctimas todos los viernes JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL EN EL VATICANO Prevención, terapia e investigación Aunque cuenta con ayudantes de valía, el Papa Francisco ha asumido como tarea propia dirigir la limpieza de clérigos que abusan de menores, interviniendo personalmente en casos de encubrimiento como el de Chile, relevando obispos negligentes en varios países, y suspendiendo de todo ministerio público a cardenales aparentemente intocables como el antiguo arzobispo de Washington, Theodore McCarrick, de 87 años, hace solo cuatro días. Desde el pasado mes de enero, el Santo Padre ha escuchado personalmente a quince víctimas de abusos sexuales en Chile, más de lo que han hecho cualquiera de los obispos de ese país, todos los cuales presentaron la renuncia al Papa durante el encuentro al que les convocó en Roma a mediados de mayo. Desde entonces ha relevado ya a tres obispos empezando por el de Osorno, Juan Barros y lo hará con bastantes más, pero a lo largo de un año, pues no es fácil seleccionar sustitutos cuando la nunciatura, la cúpula de la conferencia episcopal y los dos cardenales de Santiago de Chile han demostrado no estar a la altura. co años de cárcel por pornografía infantil. El pasado miércoles, el Papa suspendió de toda actividad sacerdotal en público al cardenal Theodore McCarrick, antiguo arzobispo de Washington, por haber tocado impropiamente a monaguillos hace 45 años cuando era sacerdote en Nueva York, y hacer lo mismo con seminaristas en su etapa de arzobispo de Newark. El retraso se debe a que la mayoría de las víctimas no son capaces de hablar hasta veinte o treinta años después de los hechos. Era el segundo cardenal suspendido por Francisco después del arzobispo de Edimburgo, Kevin Patrick O Brien, en 2013, por abusar de sacerdotes. REUTERS SEAN O MALLEY ARZOBISPO DE BOSTON Impulsó la comisión de protección de menores Nombrado arzobispo de Boston en 2003 por Juan Pablo II para hacer limpieza en esa diócesis como había hecho en las dos anteriores, el capuchino de barba blanca y que habla español, organizó el primer encuentro de un Papa, Benedicto XVI, con víctimas de abusos sexuales. Cuando propuso crear una Pontificia Comisión de Protección de Menores, Francisco puso a Sean O Malley inmediatamente al frente. Ha escuchado y ayudado personalmente a casi un millar de víctimas de abusos Altos cargos A su vez, la limpieza de altos cargos negligentes comenzó en 2015 con los ceses de los arzobispos de Kansas City y de Saint Paul- Minneapolis, no por abusos sino por no castigar a los sacerdotes culpables. Pero la tarea más original iniciada por Francisco es la de prevenir a gran escala. Para eso creó, en diciembre de 2013, la Pontificia Comisión de Protección de Menores, presidida por el cardenal arzobispo de Boston, el capuchino Sean O Malley, ejemplo de diligencia y profesionalidad en ese tema. La primera Comisión contaba con mujeres extraordinarias como la baronesa Sheila Hollins, antigua presidenta del Royal College of Psychiatrists o la jurista Hanna Suchocka, ex primera ministra de Polonia. La segunda Comisión, nom- brada el pasado mes de febrero, mantiene siete de los miembros originales e incorpora a otros nueve entre los que figuran expertas como la norteamericana Teresa Kettlekamp, antigua coronel de la Policía Estatal de Illinois. La Pontificia Comisión de Protección de Menores incluye también a víctimas de abusos sexuales, pero esta vez sin identificar para evitar las tremendas presiones que sufrían las dos que formaron parte del primer mandato. El camino de Juan Pablo II Juan Pablo II reunió en Roma a todos los cardenales norteamericanos y la ejecutiva de la conferencia episcopal en 2002, para marcar una línea muy clara: No hay lugar en el sacerdocio ni en la vida religiosa para quienes hacen daño a los jóvenes Así comenzaron las expulsiones del sacerdocio, que se hicieron más numerosas a medida que llegaban los expedientes sobre abusadores. Benedicto XVI expulsó a más de ochocientos delincuentes de este tipo. Francisco pone ahora orden entre nuncios, obispos y cardenales, con arrestos por la Gendarmería Vaticana y juicios en el Tribunal del Vaticano como los del exarzobispo y nuncio en la República Dominicana, Jozef Wesolowski, a quién expulsó del sacerdocio ya antes del comienzo del juicio, o del sacerdote Carlo Alberto Capella, consejero de la nunciatura en Washington, condenado ayer a cin- Francisco ha asumido como tarea propia la lucha contra los abusos Condena a un diplomático vaticano Cinco años de cárcel por distribuir pornografía infantil J. V. BOO EL VATICANO La tolerancia cero frente al abuso de menores se aplica también a delitos cometidos solo con el ordenador. El Tribunal del Vaticano condenó el sábado a 5 años de prisión y una multa de 5.000 euros al sacerdote italiano, Carlo Alberto Capella, de 51 años, por uso y redistribución de pornografía infantil cuando era consejero de la nunciatura en Washington. Probablemente cumplirá la sentencia en Italia. El diplomático vaticano, destinado previamente en India, Hong Kong y la secretaría de Estado, fue enviado en 2016 a Washington, donde sufrió una crisis interior que le llevó a abrir una cuenta en la red social de microblogs, Tumblr, e intercambiar imágenes pornográficas de muchachos de 13 a 17 años, tanto en Estados Unidos como en un viaje a Canadá, siendo detectado por las autoridades de ambos países. El Departamento de Estado informó al Vaticano, y en agosto de 2017, Capella fue llamado a Roma, donde fue arrestado el pasado 7 de abril por la Gendarmería Vaticana, tras comprobar la descarga, conservación e intercambio de medio centenar de imágenes pornográficas en su ordenador, teléfono móvil y nube de almacenamiento digital. El juicio ha durado solo dos días, ya que Capella se declaró culpable el viernes en la vista de apertura, y pidió solo atenuantes por su estado de crisis psicológica personal. El sábado, antes de la lectura de la sentencia, el sacerdote milanés manifestó ante el Tribunal: Siento mucho que mi debilidad haya traído vergüenza a la Iglesia