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ABC DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIDAS EJEMPLARES ALGO TRAE EL POTOMAC ÁLVARO VARGAS LLOSA DESCODIFICANDO A TRUMP Sus métodos no siempre violan la ley, pero a menudo están del otro lado de la frontera ética para forzar a la parte contraria a pactar ADIE que haya ojeado The Art of the Deal el libro de memorias de Donald Trump, puede sorprenderse de que el mandatario norteamericano haya trasladado sus métodos de dealmaker, de negociador de tratos comerciales que sacrifica los medios en el altar de los fines, a la política. Buena parte de sus negociaciones exitosas en el ámbito privado fueron posibles porque logró intimidar y acorralar a sus interlocutores comerciales. Trump utiliza métodos agresivos que no necesariamente violan la ley, pero que a menudo están del otro lado de la frontera ética para forzar a la parte contraria a pactar con él. A veces, fracasa; cuando intuye que ello va a suceder, minimiza sus pérdidas y busca la siguiente oportunidad. En política, estos métodos tienen dos graves inconvenientes: infligen daños directos a millones de seres humanos afectados en todo el mundo y otros más indirectos, como la erosión de la confianza, la previsibilidad y la credibilidad. Menciono a vuelapluma tres áreas donde Trump ha empleado recientemente los métodos del dealmaker: la relación con Corea del Norte, la política migratoria y la política comercial. En el primer caso, Trump utilizó la intimidación contra el asesino de Pyongyang, llevando la agresividad verbal y gestual hasta los límites del enfrentamiento armado para, en seguida, intuyendo que Kim Jong- un es también un dealmaker (a diferencia de su padre y abuelo) legitimarlo ante el mundo y, haciendo importantes concesiones unilateraDonald Trump N les, declararle una amistad sin reservas. No se puede descartar, por supuesto, que Kim, viendo que Trump es capaz de todo, haya concluido que puede pactar con él y renuncie a su arsenal nuclear a cambio de que Estados Unidos se retire de la península, cancele el paraguas nuclear que protege a Japón y Corea de Sur, y garantice la perennidad de su régimen totalitario. Pero también podría suceder lo contrario: que ambos países vuelvan a estar al borde la guerra, lo que habrá supuesto un debilitamiento, a lo largo de este sinuoso proceso, de los aliados asiáticos de Estados Unidos... para beneplácito de Pekín. Pasa igual en el área migratoria. Trump decretó que todos los inmigrantes que ingresaran ilegalmente fuesen procesados por vía penal, lo que implicaba separarlos de sus hijos en la frontera porque la ley impide que estos menores sean encarcelados. ¿Por qué lo hizo? Como dealmaker decidido a cerrar un trato atemorizando a su interlocutor, pensaba que ese drama forzaría a republicanos y demócratas a aprobar una ley migratoria que le permita cumplir la promesa del muro. Luego dio marcha atrás a medias, pero el mensaje estaba dado. Por último, Trump ha desatado una guerra comercial contra propios y extraños. El último episodio es la amenaza contra unos 200.000 millones de dólares de exportaciones chinas. Para el dealmaker, el negocio perseguido, o sea, la reducción del superávit comercial chino, justifica afectar a tutti quanti, incluidos los consumidores norteamericanos y los valores de la globalización. No podemos descartar que, ante el chantaje humanitario, los congresistas estadounidenses acaben produciendo una ley migratoria que legalice a los inmigrantes que ingresaron como menores de edad a cambio de otorgar dinero para el muro. Tampoco, que China termine pactando una disminución de sus exportaciones a Estados Unidos, en cuyo caso el presidente norteamericano se declarará campeón del libre comercio. Pero el problema no está en el desenlace, sino en el desarrollo. Dar rienda suelta y estimular en otros instintos xenófobos y proteccionistas, y jugar con los arsenales atómicos como se juega con un interlocutor comercial en un trato privado, es no entender que no hay nada más peligroso, en política, que dejar escapar al genio de la botella. LUIS VENTOSO PATOCHADA NACIONALISTA Ayer se cumplieron dos años del Brexit sin nada bueno INISTRO, 54 años, casado y padre de cinco hijos (cuatro dentro del matrimonio y uno fruto de expansiones piratas) Pero Boris Johnson sigue siendo el único político británico que gasta estatus de estrella del rock. Nada gusta más a los ingleses que lo excéntrico, y Boris lo cultiva, con sus artículos cultos, ocurrentes y algo flamígeros; con sus humoradas y boutades de pijo de Eton desinhibido y su pelo rubísimo ahora ya de bote estudiadamente alocado. Ministro de Exteriores, mora en una residencia del Foreing Office al lado del Parlamento y sale a correr de mañana por el soberbio parque de St. James s. Para los turistas madrugadores constituye una nueva atracción ver pasar a ese hombre rosado, que suda congestionado mientras trota ataviado con polo de rugby y bañador de flores. Boris fue el mascarón de proa del Brexit, al que se subió como parte de su ambicioso y fallido plan para llegar al Número 10. Contra pronóstico, él y sus brexiteros ganaron el referéndum hace exactamente dos años, en medio de un furor nacionalista que lo festejó como el Día de la Independencia Pero la valía política de Boris no concuerda con la expectación que suscita su circo. Colaboradores y ministros delatan que es vago y disperso, un caos al frente de Exteriores. La semana pasada invitó a un cóctel a un grupo selecto de diplomáticos por el cumpleaños de la Reina. El embajador belga ante la UE le preguntó por las preocupaciones de las compañías británicas ante el Brexit. Fuck business! Tal fue la ponderada respuesta del líder del Leave y ahora jefe de la diplomacia. El problema es que su exclamación puede cumplirse. Como ha ocurrido en Cataluña, las empresas están empezando a joderse con la gran idea del Brexit. Airbus acaba de anunciar que si May no alcanza un acuerdo profundo con la UE desmontarán la tienda y se llevarán 14.000 empleos. BMW se ha sumado a la amenaza, con 8.000. En enero quebró Carillion, gigante británico de servicios a la administración y se perdieron 20.000 empleos. Hace dos semanas cerraron la mitad de los grandes almacenes clásicos House of Fraser (6.000 nóminas) y el Todo a Cien británico, Poundworld (5.300) El Reino Unido era antes del referéndum el país del G- 7 que más crecía; hoy es el que menos, por detrás incluso de Italia. El tema de la frontera irlandesa está sin resolver. También el futuro del primera industria, la City de Londres. Un think tank sufragado por Apple, Barclays, BP y Goldman calcula que la broma le está costando al país 440 millones de libras semanales. La divisa se ha desplomado frente al euro. El precio de la vivienda cae. Los dos grandes partidos están abiertos en canal por la herida fratricida del Brexit, que copa el debate público de manera enfermiza y hace que se desatiendan otros problemas. ¿Sobrevivirán? Claro, y hasta puede que a largo plazo vuelva a irles bien. Pero se han metido en un charco innecesario por un arrebato de ombliguismo xenófobo, que no funciona, ni allí ni en Cataluña. M el futuro. No obstante, me ha chocado mucho un feo error gramatical de primer orden en la versión editada que no contenía la original: donde yo escribía: se le ha notado que su intención va por ahí ustedes han publicado se le ha notado de que su intención va por ahí lo cual constituye un dequeísmo totalmente incorrecto. Entiéndanme: no es la merma de contenido de mi carta original lo que me importa, sino el gazapo gramatical añadido, gazapo del que yo aparezco como autor ante todos los lectores de ABC, ya que la carta va firmada por mí. Suponiendo que no haya sido un simple error mecanográfico (y no lo parece) simplemente les rogaría que tuvieran especial cuidado en no corregir lo que no está equivocado Apuntes varios En el capítulo de felicitaciones, y por lo breve, JOSÉ LUIS GARDÓN aplaude el comentario de Agustín Pery, que ayer escribió en páginas de Economía un artículo sobre el cierre de las oficinas bancarias, que está deshumanizando el trato con el cliente apunta nuestro lector. En mi opinión añade los bancos se olvidan de que a los viejos y ancianos les gusta ir a la oficina, entre otras cosas porque han llegado tarde a la digitalización de la vida CRISPÍN PÉREZ, por su parte, señala que en la sección de Hemeroteca del pasado miércoles recordamos una portada de 1910 en la que Manolete daba una larga cambiada. Imposible. El gran Manolete nació en 1917, por lo tanto ese pie es erróneo. Imposible repite nuestro suscriptor. Pueden dirigir sus quejas y sugerencias al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: lectores abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas.