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10 ENFOQUE DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2018 abc. es ABC ABC El San Jorge de Estella (Navarra) antes y después de su burda restauración Atentado al patrimonio en Estella El triunfo de la luz JESÚS LILLO Unos quinientos años llevaba el San Jorge de Estella luchando contra el dragón, o bicho, ahora pintado de verde rana. A lomos del caballo blanco que aparece en el primer sello del Apocalipsis, el soldado de Dios galopaba sobre el mal en la pequeña capilla donde envejecía su simbolismo, quizá pálido, pero intacto. Eso fue hasta que el equipo de Karmacolor, taller de manualidades creativas de la localidad navarra, lo bajó de la moto y le sacó los colores. Si los técnicos del Museo del Prado han sido capaces de recuperar la tonalidad original de El triunfo de la muerte de Brueghel el Viejo, los pintamonas de Karmacolor han convertido a San Jorge en protagonista del triunfo de la vida, en el anuncio publicitario de una eterna primavera de estallidos cromáticos. Pasado de rosca y brocha, el simbolismo permanece: el mal es la oscuridad. A la Iglesia no solo hay que agradecerle la conservación y el legado de su soberbio patrimonio artístico, sino su valiente apuesta, ya en el siglo XX, por asimilar una modernidad plástica que, desde el textil de las casullas litúrgicas al hormigón de los templos, de la Sagrada Familia de Gaudí a las más humilde parroquia de barrio, ha dejado la huella de una transgresión formal que muy rara vez se atrevió a asimilar la arquitectura civil. Cada cosa, sin embargo, en su sitio. Intervenciones, como se denomina ahora a hacer la chota sobre el repertorio clásico, las justas, y siempre vigiladas por un comisario, artístico o de los otros. Como el que decapa y barniza una democracia, hay quienes ayer editorializaban sobre la necesidad de adoctrinar a los jueces en la ideología de género que propala el Gobierno, último cabo suelto para dejarlo todo atado y bien atado y consagrar en los altares del progreso el dogma del Consejo de Ministros. Por simple civismo, resulta más urgente y menos invasivo recordar a los curas de pueblo el valor de las obras que custodian y el significado de unas imágenes que para sobrevivir a la nueva religión no necesitan manos de pintura ni betún de Judea. CULTURA La talla de San Jorge, tapada con tela en la tarde de ayer para evitar la mirada de los curiosos ABC