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72 DEPORTES La decimotercera ASÍ JUGARON KARIUS, horroroso Se le recordará por sus fallos en los goles de Benzema y Bale DOMINGO, 27 DE MAYO DE 2018 abc. es deportes ABC El infortunio del Liverpool A. -ARNOLD, enérgico Defendió bien y llegó con profundidad, sobre todo en la primera mitad LOVREN, sobrio Se empleó con firmeza en defensa, ganó balones en ataque VAN DIJK, firme No cometió errores, aunque tampoco pudo con Benzema o Cristiano ROBERTSON, veloz De más a menos, muy rápido por su banda, bajó al final Karius falló en el tercer gol del Madrid (en la imagen) y en el primero AFP HENDERSON, trabajador Eficaz enla presión, robó muchos balones en el primer tiempo La desgracia de Salah y Karius La lesión del egipcio partió al conjunto inglés, cuyo portero hizo el ridículo JOSÉ CARLOS CARABIAS MILNER, diligente Motor por el centro, deshizo muchas jugadas y combinó rápido WIJNALDUM, esfuerzo Otro peón más por el centro. Esforzado y hábil con la pelota SALAH, lesionado Jugó muy bien, rápido, al toque, profundo, hasta que se lesionó (m. 28) MANÉ, peligro Sin Salah, asumió su papel. Rápido, driblador, rematador. Un peligro FIRMINO, referencia Los ataques ingleses siempre lo tuvieron como referencia CAMBIOS LALLANA, sin ritmo Nunca encontró el ritmo ni el fuelle como sustituto de Salah. Participó poco en el juego de su equipo y apenas brilló. Sin seguridad en la cancha. EMRE CAN, sin minutos Salió en los últimos minutos y apenas tuvo tiempo para desplegar su fútbol técnico. Presos de un sentimiento, los aficionados del Liverpool entonan su himno, el You ll never walk alone (Nunca caminarás solo) con los ojos cerrados y una bufanda desplegada en horizontal sobre la cabeza. Más de medio estadio en esa postura, convocó a un momento especial, como cuando los All Blacks interpretan la haka en los partidos de rugby. Algo tiene de particular el Liverpool, club con raíces que convierte el fútbol en una religión. Cuestión de fe. Antes de la final, el alemán Jurgen Klopp no atiende a los ejercicios de calentamiento de sus jugadores, sino que se instala como un mariscal en el centro del campo y solo observa la sesión física de los madridistas, los estiramientos por parejas, los rondos con balón. Klopp encaja en esa atmósfera roja de adoración. Propietario de cinco Ligas de Campeones, hegemónico emperador en el tránsito de los setenta a los ochenta, el Liverpool sale al estadio Olímpico de Kiev poseído por una fijación colectiva: quiere ganar. No espera al Real Madrid, no especula con ninguna variable del juego. Se lanza a una presión desaforada que atenta contra la técnica de los mejores jugadores del mundo. Ramos no la saca con aseo, Casemiro encuentra un océano de dificultades para avanzar con orden, siempre hay piernas enemigas cerca de Modric horas porque lo peor está por venir para el Liverpool. Sergio Ramos forcejea con la estrella egipicia, Salah, en una disputa de apariencia fortuita. El africano cae y no se levanta. Se duele, se echa la mano a la frente, a los ojos... Hay daño en el hombro. El partido se detiene un minuto. Salah vuelve, pero al poco se echa a llorar y pide el cambio. Lesionado, se marcha al vestuario. De improviso, la final cambia. El Liverpool se repliega, da unos pasos atrás, ya no roba tan fácil, no está presente cerca de Keylor, se reducen los remates. Los ingleses han entrado en barrena por la lesión de su jugador franquicia. El sustituto de Salah, Lallana, no consigue adaptarse al ritmo del partido. Y el Madrid avanza. El remate de AFP Salah se marchó lesionado Isco al larguero es el preludio de la debacle para los británicos. El portero alemán Karius inicia su o Kroos, y el balón no alcanza al perí- sinfonía de despropósitos. Concede el metro de Cristiano Ronaldo. primer gol al Madrid al sacar con preEl Liverpool juega a ráfagas, como cipitación y encontrar la bota de Benimpulsado por la turbulencia de un zema en el rebote más cómico que acatorbellino. Entra y sale con frecuen- ba en gol en una final. cia, empuja, golpea, aprieta y remata. El impulso de Mané y su tanto no El balón circula veloz por las botas de evitan el estropicio inglés. Tampoco el sus futbolistas, que han acampado en portero germano atina en la tijera esla franja defensiva que ocupan los corzo de Bale, que ha salido para madridistas. Keylor Navas se decidir la final. Muy apocado, el multiplica en palomitas, vueportero no saca la mano, no se los y otros menesteres de su estira, no hace gran cosa. profesión. Queda lo peor para el LiverDesde la banda, Klopp atiza pool, la pesadilla de Karius, que el fuego. Protesta, chilla, ya es un manojo de nerse enerva con cada lanvios sin control. Bale tira Karius ce. El holandés Wijnal- Falló con estrépito desde Cuenca y al guardum se acerca al banquise le doblan las en dos goles, el de dametablando y sin conllo, molesto. Parece que manos, Benzema y el tiene un contratiempo fianza. Es el tercero, la segundo de con una lentilla. decimotercera. Y el fraGareth Bale Es lo de menos a esas caso de Karius.