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68 DEPORTES DOMINGO, 27 DE MAYO DE 2018 abc. es deportes ABC El Madrid toca la gloria con la ayuda de Karius Los fallos del portero y la lesión de Salah facilitaron la decimotercera. Marcó Benzema y dos veces Bale, decisivo con otra chilena memorable HUGHES Navas 3 REAL MADRID Karius 1 LIVERPOOL D urante décadas, cual- Carvajal (36) Alexander Lovren quier ademán de pode- Varane Van Dijk río o chulería en un de- Ramos Marcelo Robertson fensa se sancionó popu- Casemiro Henderson Modric Wijnaldum larmente con un a lo Kroos Milner (83) Beckenbauer Era como Isco (61) Salah (30) Mané comparar a alguien con Mike Tyson. C. Ronaldo Benzema (88) Firmino Más que una comparación, una figura Lallana (30) retórica. Pero Ramos levantó en Kiev Nacho (36) Emre Can (83) como capitán su tercera Champions Bale (61) (88) Asensio (tiene cuatro) exactamente como hizo Beckenbauer. No es ninguna exagera- GOLES m. 51: Benzema; 1- 1. m. 55: Mané; 2- 1. m. 64: Bale; ción. Es más, se queda corto. Si se cru- 1- 0. m. 83: Bale. 3- 1. zan en un ascensor, es Beckenbauer el EL ÁRBITRO que tiene que saludar a Ramos. Milorad Mazic (Serbia) Amonestó a Mané. El Madrid afianza con su 13 Champions una hegemonía desconocida desde los años 70. Podíamos explicar al Ajax de Cruyff, el Bayern de Becken- ESTADÍSTICAS Liverpool bauer o el Milán de Sacchi. Pero esto Real Madrid Remates a portería 2 del Madrid es inexplicable. Es una mez- 5 1 Paradas 2 cla entre los Globetrotters y Disney 10 Asistencias 9 Faltas cometidas 18 con un secreto que se parece más a la 5 577 Pases buenos 248 fórmula de la Coca- Cola que a una fi- 9 Saques de esquina 9 Fueras de juego 3 losofía de juego. El partido tuvo dos 7 Posesión 34 X %l esiones, una chilena y dos cantadas. 66 Un renacimiento y una muerte deportiva. Fue una final extravagante, como solo puede ser un cóctel hecho con la cura excitante y nueva. Y todo eso enenergía de Klopp, la suerte- designio trenado por un alemán. de Zidane y los figurones del Madrid. Firmino dirigía la presión alta del La lesión de Salah cambió la final. Liverpool y se imponía a Casemiro. Ramos, el agente por el que la flor de Isco no tejía. En los fallos del Madrid, Zidane elige manifestarse, le hizo que eran de tipo epidémico, no solo una falta y se aseguró de tenerhabía falta de acierto o velocilo bien cogido del brazo para dad, había miedo. El plan del que el egipcio no se le escapaMadrid había sido tocar, pero ra. La caída fue mala y se lesiono daba tres pases y la sensanó. No hubo alevosía, pero esto ción era que la pegada y la veva a condicionar mucho locidad se las había dela proyección de Ramos Una actuación jado en el banquillo. (y su yeguada) en el munPero en el 30 se fue calamitosa do árabe. La lesión llegó Salah y su equipo quedó Los errores de justo en el peor momencojo. El Liverpool perdió Karius le costaron su salida y el Madrid el to del Madrid, que con la a su equipo dos alineación de Cardiff hamiedo. Aunque Carvajal bía intentado sin éxito goles: el 1- 0 y el 3- 1 se lesionara poco desimponer un juego elabopués, el intercambio derado. Era incapaz de dar tres pases, jaba un saldo incomparable. El Madrid Isco quedaba muy lejos y Casemiro es- comenzó a tocar de otro modo y acataba haciendo el peor partido de su ca- bó la primera parte atacando. rrera. Las pérdidas eran constantes. Klopp se colocó en un más ordinaEl Liverpool es como un resumen rio 4- 4- 2 y tras el descanso ya se aprede la evolución histórica del fútbol: ció la sideral distancia entre Kroos, base inglesa, un cerebro brasileño (Fir- Modric y la media inglesa. Isco tiró al mino) y dos alas africanas, de una fres- palo y luego vino el 1- 0, una cantada de Karius que aprovechó Benzema de forma casi idéntica a su gol contra el Bayern. Cuando se puso a morder por fin a los porteros acabo decidiendo la semifinal y la final; contra porteros, eso sí, rubios, alemanes, guapos e imberbes. Parecía una autocita del Madrid. Benzema estaba repitiendo algo. La flor se replicaba. Pero el Liverpool sorprendió. Empató en un córner en el que Lovren se impuso y Mané llegó antes. Si era de temer una resurrección espiritual del Liverpool, electrizado por el gol, duró poco. Otra vez se desencadenó la epifanía madridista. Zidane retiró a Isco, metió a Bale, pues el partido estaba más que anglosajón, y todo le salió como si respondiera a un sueño suyo. Así están siendo estos años: el cuento que Zidane escribiría. Vivimos una fantasía de Zizou. Apostó por Benzema y fue el mejor; quedaba Bale por integrar en el final feliz y un pase de Marcelo lo cazó con una chilena inverosímil para el 2- 1. Era el gol de Cristiano desde la otra banda y con otra pierna. ¿Su último partido? El mejor Bale conocido. Aparecía para ganar la Champions como ganó aquella Copa del Rey que abría un ciclo. Aún respondió el Liverpool. Mané tiró del equipo y chutó al palo. La final era antigua, mala de juego, asombrosa de lances, y hasta peligrosa. Cristiano tuvo un par de contras, pero era la noche para que se redimiera el resto de la BBC. Aún había final porque el Liverpool no cejaba y Bale pedía balones que no le llegaban. En su ascensión se llevó a Karius en el 3- 1. Pocas veces se ha visto un hundimiento personal como el de Karius. Hay que temer no ya por su carrera, sino por su vida. Faltaba el gol de Cristiano y cuando estaba a punto, encarando a Van Dijk, saltó un espontáneo inglés. La perfección era ya insoportable. ¿Que el 13 trae mala suerte? Olviden el 12+ 1 de aquella España supersticiosa. La 13 del Madrid es un trébol colosal. El Madrid va a por el Madrid. Va a por Gento y Di Stefano. Ha destrozado a sus rivales en una mezcla de encantamiento y calamidades en la Champions más excepcional de todas. El Ajax de Cruyff y el Bayern de Beckenbauer dominaron el fútbol. El Madrid de Zidane ha ido más allá: ha controlado lo que rodea mágicamente al fútbol. E