Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO, 27 DE MAYO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 65 ...y su personaje Jorge Juan 1749- 1750. Desempeña con éxito en Londres la peligrosa misión encomendada por el marqués de la Ensenada. 1752. Es nombrado director de la Academia de Guardiamarinas. 1767. Carlos III lo nombra embajador extraordinario ante el sultán de Marruecos. 1771. Publica Examen Marítimo, considerada su obra cumbre. 1773. Muere en Madrid. llo y puños de encaje, corbatín o medias de seda, como aparece en el retrato que se conserva en el Museo Naval de Madrid cuando asistía a reuniones con hombres de ciencia o se desplazaba hasta Greenwich para conocer el observatorio astronómico. También vestía esas indumentarias en los bailes y fiestas con que era agasajado por la aristocracia londinense. Fue invitado por el almirante George Anson, quien se había enfrentado a los españoles en las Indias durante la llamada Guerra del Asiento, librada cuando Jorge Juan formaba parte de la expedición que medía el arco del meridiano. También acudió a casa del Secretario de Estado, el duque de Bedford. Cuando ejercía como espía, su vestimenta era mucho más modesta, la propia de un comerciante de vinos. Algo que le permitía pasear por los docks o frecuentar las tabernas de las riberas del Támesis buscando información de viejos marinos o tomar nota de los buques que observaba. En esas circunstancias, se transformaba en mister Josues y, cuando esa identidad empezó a levantar sospechas, adoptó la de mister Sublevant, un librero con conoci- mientos de náutica de lo que había leído en textos publicados. Para llevar a cabo la otra parte de su misión centró su búsqueda en dos grupos, donde tenía las mayores posibilidades de éxito: los jacobitas y los católicos. Los primeros eran los partidarios de los Estuardo habían protagonizado una intentona fracasada en Culloden (1746) y rechazaban a la dinastía reinante, la de Hannover. Muchos deseaban abandonar el país. Los católicos, principalmente de origen irlandés, estaban privados de muchos de los derechos de que gozaban los anglicanos. Jorge Juan les ofreció importantes emolumentos si entraban al servicio del Rey de España y pudo contar con suficientes recursos para costear sus viajes. Enviaron a España medio centenar de expertos en las diferentes artes náuticas. En El espía del Rey he novelado las numerosas peripecias de esos encuentros y viajes. Permaneció en Londres hasta mayo de 1750. Detectada su actividad, se inició su persecución, pero los tres espías lograron escapar. Jorge Juan abandonó Londres a bordo del Santa Ana, un buque español con base en Santoña, dis- frazado de marinero y oculto bajo unas lonas. Su misión en Londres se saldaba con un rotundo éxito. Entre los enviados a España se encontraban algunos de los más reputados especialistas, como Richard Rooth, Edward Bryant o Mateo Mullan. En los años siguientes dirigieron la construcción de un importante número de navíos de línea y fragatas de guerra que dotaron a España de un importante poderío naval en la segunda mitad del siglo XVIII. A su regreso a España, Jorge Juan impulsó el trabajo en los astilleros y, poco después, fue nombrado director de la Academia de Guardiamarinas. Promovió la construcción del Observatorio Astronómico de Cádiz y en esos años compuso su Examen Marítimo considerada su obra más importante. Fundó, en su casa gaditana, la Academia Amistosa Literaria, donde se debatía sobre literatura y cuestiones científicas, y se servía chocolate. Reinando Carlos III, en 1767, encabezó una embajada diplomática a Marruecos, firmando con el Sultán un beneficioso acuerdo para España. Moría en 1773 de un accidente alferético en su casa de la plaza de los Afligidos.