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MARTES 22.5.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.399 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Nadie quiere un Versalles en Nueva York Una mansión de estilo Luis XIV en Manhattan lleva quince años sin comprador, a pesar de que su propietario no deja de bajarle el precio JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK IGNACIO RUIZ- QUINTANO ALAYA La democracia representativa son tres principios: Representativo en la sociedad política, Electivo en el gobierno y Divisorio del poder en el Estado L FOTOS: ABC U na exposición en el Metropolitan Museum recrea desde mediados del mes pasado la experiencia que suponía visitar el palacio de Versalles en su máximo esplendor, desde que Luis XIV movió allí la corte en 1682 hasta que la monarquía fue expulsada con la revolución francesa de 1789. Pinturas, esculturas, tapices, lámparas y porcelanas devuelven la atmósfera fastuosa del palacio, que hoy recorren con curiosidad neoyorquinos y turistas. La pasión versallesca, sin embargo, no llega a los grandes bolsillos de Nueva York. O, al menos, no para poner una pila de millones por una mansión inspirada en el estilo ampuloso del borbón galo. El número 163 de la calle East 64 th, al que se ha calificado como el Versalles en Manhattan lleva 15 años sin encontrar comprador. Su aspecto exterior es elegante, en ladrillo rojo y piedra caliza, de estilo neo- georgiano. Por dentro, evoluciona a un carácter más sobrecargado y barroco. Dispone de una librería original inglesa en madera de pino, un salón de estilo Luis XIV con diez grandes lienzos inspirados por una de las estancias más famosas de la Frick Collection un museo neoyorquino en la que fue la mansión de una de las familias más ricas de la ciudad y dormitorios con cabeceros y drapeados grandiosos. Es muy posible que el estilo de la casa no convenza a todo el mundo. El gran inconveniente, sin embargo, parece su Salón y una de las habitaciones de la mansión estilo Versalles en el Upper East Side de Nueva York precio. Su dueño, Kenneth Laub, la sacó a la venta en 2003. En diciembre de 2007, pedía 35 millones de dólares por ella. Era una época de precios inmobiliarios disparados, todavía faltaban meses para que estallara la crisis de las hipotecas tóxicas. Pero aquello parecía demasiado para una casa que tiene otros defectos: no está todo lo cerca de Central Park como les gusta a los multimillonarios del Upper East Side y no tiene mucho espacio exterior. Desde entonces, la mansión ha pasado de mano en mano de las agencias inmobiliarias de lujo. Ninguno de sus agentes más avezados era capaz de encontrar comprador. Y eso que su precio se ha despeñado: en julio de 2011, bajó a 29,95 millones; en junio de 2013, a 27,5; en 2015 tuvo dos caídas: pedían 25 y 23,9 millones. Laub, un millonario del sector inmobiliario comercial de 79 años, quizá es consciente que pide demasiado. Él la compró por 4 millones de dólares en 1986 y en un momento pareció que no le importaba quedársela si no hacía un gran negocio. ¿Su conexión emocional le hizo creer que su precio es mayor que lo que puede pagar el mercado? Si la pongo demasiado cara no me importa. Si a alguien le parece que vale lo que yo creo, la comprarán. Si no, no lo harán aseguró en una entrevista con Observer en 2009, cuando la etiqueta todavía decía 35 millones Ahora, parece que Laub cambia de opinión, y por primera vez está en el mercado por 19,75 millones de dólares. Quizá esta última rebaja cambiará la suerte de una mansión que, en el círculo inmobiliario neoyorquino, se considera maldita. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Cazadora, f. Manta cortada con gusto. a juez Alaya es la prueba de que, sin entender la naturaleza del Régimen, nos perdemos en la grande polvareda como don Beltrane. La juez sostiene que nuestra joven democracia tiene un sistema judicial que resulta envidiable para Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos y luego afirma que Psoe y Pp me quitaron por miedo a que investigara los cursos de formación ¿A qué llama democracia la juez? La democracia representativa bautizada así por Hamilton, son tres principios: Representativo en la sociedad política (imposible en un sistema proporcional de listas de partido) Electivo en el gobierno (ni a la juez ni a mí nos es dado votar directa y separadamente al jefe del Ejecutivo) y Divisorio del poder en el Estado (un lujo que sólo se permiten en los Estados Unidos) Alemania es un Estado de partidos. Francia, una mala copia que hizo De Gaulle (que, por mantenerse él por encima de la melé, no separó los poderes) del sistema americano. Reino Unido, un parlamentarismo de gabinete sin separación de poderes. Estados Unidos, la democracia representativa (inventada para huir de la tiranía parlamentaria de los ingleses) Y España, una Monarquía de partidos (por eso todo lo de Pablemos es mentira) aunque la jueza lo llame, en el lenguaje lúdico de las tautologías kelsenianas, Estado Social y democrático de Derecho cuyo pilar es la independencia judicial, garantía de la libertad de los ciudadanos No. El fundamento de las libertades individuales es la libertad política, y los Founding Fathers crean su sistema ¡la separación de poderes! para garantizarla: su Constitución es enmendable, no reformable. La separación de poderes, no la independencia judicial (que no es un poder) es la garantía de la libertad política, y la prueba, ay, es que aquí los partidos me quitaron por miedo a que investigara los cursos de formación El origen de toda corrupción, concluía el estudio de Susan Rose- Ackerman, está en la no separación de poderes.