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ABC MARTES, 22 DE MAYO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 51 La pianista Yuja Wang, ayer en Madrid, durante la entrevista con ABC MAYA BALANYÁ ¿Consigue la misma sensación cuando está en el estudio de grabación? -No me gusta grabar discos de estudio; me gusta que se graben mis conciertos. Supongo que no me encuentro a gusto con esos momentos previos a la grabación, la luz roja del estudio que se enciende... No es una sensación que me guste. -Usted se aleja del estereotipo de los Apariencia Cuando subo al escenario quiero sentirme segura, confiada y poderosa. Vestirme como lo hago me hace sentirme de alguna manera Superwoman Mujer No necesito a una persona poderosa que me proporcione una carrera. Si soy buena, la tendré pianistas. Toca habitualmente con vestidos ceñidos y minifaldas, con zapatos con unos tacones altísimos. ¿Es una actitud natural o pretende refugiarse detrás de un personaje? -Creo que cualquier artista necesita tener una personalidad muy definida. Sentirse fuerte como individuo, como ser humano. Ser independiente, tener sus propias opiniones, y no solo en el aspecto musical. Yo soy una mujer moderna, asiática, que vivo en Estados Unidos y toco a menudo en Europa. Soy el resultado, supongo, de la mezcla de muchas culturas. No estoy actuando. Cuando toco el piano estoy haciendo música, y ahí no hay mentira posible. Soy completamente sincera, honesta y vulnerable: me muestro completamente desnuda ante el auditorio. Y cuando subo al escenario quiero sentirme segura, confiada y poderosa. Vestirme así me hace sentirme de alguna manera Superwoman o la Mujer Maravilla, y me permiten hacer mi trabajo, que es tocar y hacer música, mejor. -Vivimos unos tiempos de efervescencia y reivindicación feminista. ¿Qué piensa usted de la situación y qué opina de movimientos como el MeToo? -No lo sé... Creo que las mujeres debemos ser fuertes y debemos ser iguales pero... No sé qué más decir. Pero me parece que movimientos como MeToo se han exagerado. ¿Usted no ha tenido problemas en su carrera por ser mujer y joven además? -No, siempre he sido una mujer muy fuerte. No me he dejado caer a mí misma en situaciones como las que han denunciado muchas mujeres. En muchos casos también depende de nosotras las mujeres. Tenemos nuestra cuota de responsabilidad. Yo no necesito a una persona poderosa que me proporcione una carrera. Si soy buena, la tendré. Sé quién soy. Luna, Penella o Arrieta, es decir, con un gran éxito. En este caso hubo, además, un valioso aporte, el de dos ejemplos de la fuerza del género castizo y de su arraigo en Cuba. Quizás faltaron más romanzas o dúos de las muchísimas zarzuelas estrenadas en Barcelona, aunque no pudo faltar la irresistible No puede ser de La tabernera del puerto que vio la luz en el Tívoli del Paralelo en 1936. Domingo la interpretó, mezclando en su repertorio obras para tenor y barítono, y encantando por igual en ambos ámbitos. Domingo estuvo acompañado del tenor tinerfeño Airam Hernández y de la elegante quizás demasiado para el género soprano puertorriqueña Ana María Martínez, que debutó entre grandes aplausos. Ambos brindaron lo mejor de su talento, sobre todo en las propinas, ella con una entrada de la prota- Plácido Domingo, durante el concierto en el Liceo A. BOFILL gonista de Cecilia Valdés (zarzuela cubana) espectacular y él con la romanza de La Dolores tan sentida como vital. Ramón Tebar concertó con mano experta, auxilió en algún olvido y respiró con los cantantes; sin duda un par de ensayos más le habría ayudado a conseguir un sonido todavía más redondo, colorista y pintoresco. La afición zarzuelística barcelonesa existe, y obviamente el repertorio da para muchos más conciertos monográficos como este, pero también para incluir en la programación obras consagradas del género, como lo fue Doña Francisquita la última zarzuela vista en el Liceo en 2010. Ver a mucha gente emocionada y tarareando el repertorio en el Liceo clama por una reflexión urgente que despolitice un patrimonio que es de todos. También de los catalanes.