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12 OPINIÓN HORIZONTE PUEBLA MARTES, 22 DE MAYO DE 2018 abc. es opinion ABC RAMÓN PÉREZ- MAURA ESPERANDO A QUE ALGUIEN RECONOZCA SU ERROR Se ha vendido con enorme éxito la fake news de que Mariano Rajoy estaba huyendo de sus responsabilidades ESULTA francamente sorprendente la descalificación preventiva del Gobierno a la que vemos sometido al equipo de Rajoy por parte de Ciudadanos, Rivera y quienes se han subido a ese autobús que ya cuenta con todas las loas imaginables. Es evidente que cada día son más los que consideran que es un equipo campeón y en España siempre abundan los que saben acudir en socorro del ganador. En las últimas semanas hemos tenido multitud de testimonios de quienes nos explicaban que el único objetivo de Rajoy era quitarse de encima el artículo 155 para así garantizarse la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado con el apoyo del PNV, que no otorgaría ese respaldo con el 155 en vigor. Nos contaron también que Rajoy no había querido impedir el voto de los diputados autonómicos en manos de la Justicia alemana y belga para así poder deshacerse del 155. Es decir, que se ha vendido con enorme éxito la fake news de que Mariano Rajoy estaba huyendo de sus responsabilidades. A estas alturas la realidad es otra bien distinta: el pasado fin de semana Rajoy abordó con Sánchez y Rivera la imposibilidad de dar vía libre a un Gobierno de presos y huidos de la Justicia y, por lo tanto, el 155 continúa en vigor al margen de lo que haga el PNV mañana en los presupuestos y contra lo que tantos han dicho del Gobierno en los últimos meses. Quim Torra está haciendo un máster en instituciones penitenciarias. Pocas personas habrán visitado tres cárceles en un solo día. Y ninguna con responsabilidades políticas del nivel de las que tiene el presidente de la Generalidad. El Gobierno de la nación sigue aplicando la legislación vigente frente a los golpistas, exactamente igual que se hizo tras el 23- F, y Ciudadanos y sus jaleadores intentan apropiarse de la bandera nacional. Sería el colmo que después de décadas viendo cómo se descalifica como facha a quien luce una bandera de España en un gemelo, una corbata, una solapa o un reloj, ahora vaya a resultar que el monopolio del patriotismo se le vaya a atribuir a Ciudadanos por su reivindicación de la bandera nacional. Una formación que merece todos los honores por la forma en que ha enfrentado al nacionalismo. Pero ni más ni menos patriótica que otras. Y si creen que la insulsa letra que Marta Sánchez ha dado al himno nacional sirve para poner voz a su mensaje, está casi todo dicho. La de Marta Sánchez puede ser una buena letra para una cena de amigos en la playa una noche de agosto. Hacer en torno a ella un gran acto político en la capital de España demuestra cómo nuestros partidos políticos, incluyendo a los de la última hora que todavía no gobiernan ni una comunidad de vecinos, no quieren mojarse en cuestiones de fondo. Pero, frente a tanta palabrería, el artículo 155 sigue en vigor. R COSAS MÍAS EDURNE URIARTE ESTAMOS GANANDO El patriotismo está de moda, se denuncia la xenofobia y hay unidad izquierda- derecha O comparto el pesimismo de algunos sobre la crisis catalana. Quim Torra es un síntoma de la debacle política y ética del independentismo, pero la respuesta de la democracia española es una muestra de su fortalecimiento frente al radicalismo nacionalista. Recordemos lo que éramos hace no tanto tiempo y pensemos en lo que somos ahora. Aquel miedo a exhibir banderas nacionales en Cataluña, en el País Vasco y en tantos espacios del resto de España y los nuevos sentimientos de orgullo por la bandera y la patria. La tradicional división entre izquierda y derecha sobre la respuesta a los nacionalismos y la actual unidad alrededor del 155. La deriva enloquecida del independentismo catalán y la creciente firmeza y tranquilidad del Estado de Derecho. Algunos tenemos muy clara la historia de esta evolución, sobre todo por nuestra biografía personal, la mía en el País Vasco frente a este mismo problema más el terrorismo etarra, pero también por nuestra biografía intelectual. Recuerdo cuando publiqué mi libro España, patriotismo y nación en 2003. Hace quince años de aquello, de cuando analizaba los grandes problemas de nuestra democracia para defender el patriotismo español. Y, sobre todo, de cuando reivindicaba la necesidad de desarrollar y fortalecer el patriotismo español. Entonces, muchos me miraban como a un espécimen ultra, como a tantos otros, y he aquí que aho- N ra el patriotismo se ha puesto hasta de moda. El acto de Ciudadanos con Marta Sánchez, el himno y las banderas el domingo es un síntoma de esa España transformada. Queda mucho, eso sí. Ciudadanos aún evita en el manifiesto de su nueva plataforma la palabra nación para referirse a España, clave en el título de mi libro y en esta historia. Y, además, persiste ese miedo a relacionar el patriotismo con la derecha, de ahí la huida de las ideologías por parte de Cs, por aquello del franquismo, cuando es la derecha la que ha liderado el patriotismo en España. Pero, al menos, ahora su defensa ya no te envía directamente al cajón de los ultras, como nos pasaba hace tan poco tiempo. Pero, además, por fin nos siguen hasta desde la izquierda en el reconocimiento de que el independentismo catalán, como el vasco, es xenófobo. También recuerdo que decir eso mismo era tabú hace muy poco tiempo. Por ejemplo, cuando publiqué Desmontando el progresismo en 2012, tan sólo hace seis años, cuando era una provocación llamar la atención sobre el increíble respeto del progresismo español a todas las reivindicaciones nacionalistas mientras que ese mismo progresismo llamaba xenófoba a la Liga Norte, por ejemplo. Ahora se han sumado al reconocimiento de la evidencia y se atreven a llamar xenófobos a Torra y compañía en lugar de descalificarnos como ultras a quienes lo decíamos ayer. A toda esa transformación se une la unidad de la derecha y de la izquierda frente al desafío independentista. El apoyo del PSOE al Gobierno del PP en el 155 es un hecho difícilmente imaginable hace una década, cuando la división izquierda- derecha frente a los nacionalismos caracterizaba a nuestra democracia. Ahora, hay un Estado de Derecho que cuenta con el apoyo firme de tres de los cuatro partidos principales en la defensa de la unidad de España y en la aplicación de la ley a todos los que la incumplan. Ahora, esa rancia cultura política que aún relaciona la unidad de España con el franquismo pervive en el extranjero, los jueces belgas y alemanes, por ejemplo, pero se ha debilitado enormemente en España. Como nunca antes, la democracia española está ganando.