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64 CULTURA DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2018 abc. es cultura ABC El autor... Juan Eslava Galán CRONOLOGÍA 1425. Enrique IV nace en Valladolid. Es hijo de Juan II y de María de Aragón 1440. El Príncipe Enrique se casa a los 15 años con la infanta Blanca de Navarra, hija de Blanca I de Navarra y Juan II de Aragón 1461. El condestable Miguel Lucas de Iranzo obtiene un permiso real para retirarse de la corte a la ciudad fronteriza de Jaén 1471. La expedición de ballesteros castellanos al mando de Juan de Olid parte para África en busca del unicornio 1473. Iranzo es asesinado de un golpe con el mocho de una ballesta mientras estaba oyendo misa en la catedral de Jaén En su libro En busca del unicornio el autor narra las peripecias de Juan de Olid para que Enrique IV pudiera curar su impotencia Un remedio para el rey inapetente JUAN ESLAVA GALÁN n busca del unicornio narra la imaginaria expedición castellana enviada a África por Enrique IV para conseguirle un cuerno de unicornio con el que remediar su impotencia. La impotencia de Enrique IV de Castilla fue el pretexto esgrimido por sus enemigos para escamotear el trono de Castilla a Juana la Beltraneja, la legítima heredera, a la que consideraban fruto de las relaciones adúlteras de la reina con el favorito don Beltrán de la Cueva. Como se sabe, finalmente se saltaron el orden sucesorio e impusieron a Isabel la Católica, hermana del rey. El doctor Marañón se ocupó de la impotencia del monarca en un esclarecedor ensayo. Su conclusión es reveladora: Cada día me parece más claro que don Enrique IV fue menos impotente de lo que se dice: que su mujer doña Juana fue mucho más buena de lo que nos cuentan los libros; que la Beltraneja no fue hija del necio don Beltrán sino, quizá, del rey, que, como todos los cojos, no dejaba de andar, cuando podía, aunque tropezando, y que, en suma, en suma, estos tres personajes fueron las víctimas que la opinión y luego la historia eligen para localizar en unos pocos seres humanos las culpas de todos E un cetáceo abundante en el Ártico y en el Atlántico Norte. Dos de esos presuntos cuernos se conservan hoy en la catedral de Venecia y en el palacio Hofburg de Viena. En nuestra novela, Enrique IV confía la delicada misión de cazar al unicornio a uno de sus más fieles colaboradores y amigos, el condestable don Miguel Lucas de Iranzo. El Iranzo histórico, un muchacho de humildes orígenes, se había granjeado la amistad del rey, que lo ennobleció otorgándole, en una misma sesión, los títulos de barón, conde y condestable de Castilla. Envidiosos de su privanza, los grandes magnates de la corte aunaron esfuerzos para socavar la posición del advenedizo. En 1461, cuando comprendió que su presencia en la corte resultaba más dañosa que provechosa, el condestable obtuvo el permiso real para retirarse a Jaén, a la sazón peligrosa plaza fuerte fronteriza, donde contrajo matrimonio con una dama noble y rica, doña Teresa de Torres, y residió por espacio de doce años, hasta su asesinato, en 1473. Ciudad fronteriza Estos años jiennenses de Iranzo son objeto de una interesante crónica titulada Hechos del Condestable Miguel Lucas de Iranzo editada por Gayangos en 1855 y por Juan de Mata Carriazo en 1940. Por las páginas de la crónica, escrita por algún letrado del séquito del personaje, vemos desfilar, en un estilo sorprendentemente moderno y atractivo que hemos intentado imitar en nuestra novela, la vida de una ciudad fronteriza de finales del siglo XV: las fiestas, celebraciones, torneos, las intrigas locales, las discontinuas refriegas con los moros granadinos... todo lo que Iranzo vivió en su retiro de Jaén. El protagonista de En busca del unicornio es Juan de Olid, un criado al que Disfunción eréctil Hoy sabemos que el unicornio nunca ha existido, pero en la Europa medieval y renacentista se creía que su cuerno neutralizaba los venenos y remediaba la disfunción eréctil. Los sagaces mercaderes vikingos obtenían pingües beneficios de la venta de falsos cuernos de unicornio que, en realidad, eran colmillos de narval (Monodon monoceros) Enrique IV, en una idealizada estampa decimonónica Iranzo designa para comandar la tropa que cumplirá el encargo real. El primer pretexto de la novela fue precisamente explicar la abrupta interrupción de la crónica en 1471, dos años antes de la muerte del condestable. ¿Se han perdido las páginas finales o el autor inte- ABC rrumpió ahí su narración? En nuestra novela damos una solución imaginativa: es que Juan de Olid ya no estaba junto a su señor, sino en África, buscando el unicornio. Y ése sería el arranque de la imaginaria expedición. El Juan de Olid histórico aparece fu-