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ABC DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 61 El escritor irlandés John Banville, fotografiado en un hotel de Madrid poco antes de la entrevista- -Pero Trump no es el jefe, es algo pasajero, desaparecerá. Puede que gane otras elecciones, pero ese será su final. -Pero habrá consecuencias. -Todo tiene consecuencias. -Lo sé, lo sé. -En Estado Unidos hay una política de resentimiento. Cualquiera que se hubiera presentado contra Hillary Clinton, aunque hubiera sido un chimpancé, habría ganado. Porque pertenecía a una política antigua. Hablamos de Trump, de lo horrible que es, pero el marido de Hillary dijo: Yo no he tenido relaciones sexuales con esta mujer Lo que ocurre en la política estadounidense, que es muy peligroso, es que los políticos ni siquiera fingen no ser corruptos. Trump, por la mañana, en Twitter, dice lo que todo el mundo piensa. Y no estoy defendiendo a Trump, sólo digo que siempre ha sido así. -Es curioso, porque algo que ha provocado Twitter, las redes sociales, es que todo el mundo tiene una opinión sobre todo, todo el mundo sabe de todo. -Hay una frase muy buena en Memorias del subsuelo de Dostoievski. El narrador dice: Estoy de acuerdo con que nosotros, la gente de los bajos fondos, nos mantengamos abajo. Pero llegará un día en que nos liberaremos y hablaremos, hablaremos y hablaremos JOSÉ RAMÓN LADRA Ahora que ETA se ha disuelto, me gustaría saber dónde están sus armas Banville considera que en España tenemos mucha suerte porque somos uno de los pocos países en los que sigue habiendo periodismo cultural Quizás Francia, también. Pero poco más. Lo dice con el convencimiento de quien ha pasado por una redacción. Quizás por eso, el irlandés odia esa noción de figura asociada a los escritores, del artista como una especie de sumo sacerdote Lo único que hacemos los escritores es fijarnos más en los detalles, miramos de cerca. Eso es lo que somos Seres de carne y hueso, ciudadanos anónimos, que sienten y padecen lo mismo que nosotros. Por eso era inevitable preguntarle su opinión sobre la disolución de ETA, conocida apenas unas horas antes: Es una noticia excelente, lo mejor que puede pasarle a España. Sólo me gustaría saber, una vez que se han disuelto, dónde están sus armas ¿Y ya ha llegado ese día? -Sí, todo el mundo está hablando, todo el mundo tiene una opinión, todo el mundo tiene algo que decir. Pero... a lo mejor así se mantiene la paz. -No lo creo. -Mire, yo tampoco... -Pero es optimista. -No, no soy optimista. Estoy intentando ser optimista. Mi mujer llama a las redes sociales redes incontinentes. -El problema es que los medios nos estamos contagiando de esa incontinencia verbal de las redes sociales. -Es un gran desastre, una catástrofe, que en nuestra época el periodismo haya perdido su autoridad. Lo bueno del periodismo es que no tiene opinión. -Así debería ser. -Claro. Los periodistas no tienen que asumir ninguna opinión, pero ahora todo el mundo tiene una opinión propia y la lanza. -Volviendo a La señora Osmond -Oh, sí, es cierto, habíamos venido a hablar de la novela... -O no (reímos) Lo que se desprende del libro es que se lo ha pasado bien escribiéndolo. -Bueno, lo pasé bien, la mayor parte del tiempo. Aunque depende de lo que cada uno entienda por pasárselo bien ¿Qué es para usted pasárselo bien? -Para mí es un privilegio pasarme la vida escribiendo frases. ¿Cuánta gente puede vivir haciendo lo que realmente quiere? La mayoría de mujeres se pasan la vida haciendo cosas que no quieren: cocinando, planchando... ¿Sabe esos hombres que presumen de no haber cambiado nunca un pañal? Tendrían que dispararles (reímos) -Primero fue Raymond Chandler, como Benjamin Black, y ahora es Henry James, pero como Banville. ¿Fue un proceso muy distinto? -No hay gran diferencia, porque yo tampoco soy Banville. No existe Banville, más que cuando escribo un libro. ¿Y quién es usted, entonces? -Soy un pequeño irlandés, sin consecuencia alguna en el mundo. De verdad. Lo único interesante es la persona que escribe libros. Soy un ciudadano, intento ser un buen padre, llevar una buena vida, pero eso no tiene mayor efecto que cualquier otra persona.