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18 ESPAÑA DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2018 abc. es espana ABC Un cartel de la UEMA, la mancomunidad de ayuntamientos euskaldunes a la entrada de la localidad navarra de Arbizun Fachada de la Venta Española, en la actualidad, un inmueble abandonado, en Roncesvalles, en la frontera de España con Francia NAVARRA PEDRO G. CUARTANGO PABLO OJER L a hierba brilla en este atardecer de finales de abril. Hay parejas sentadas en el césped mientras el sol se va ocultando tras el horizonte en Pamplona. Las gruesas murallas de La Ciudadela, construidas por orden de Felipe II, no albergan cañones ni protegen al antiguo reino de Navarra porque son un parque municipal desde hace más de medio siglo. Todo parece apacible y tranquilo en esta tarde primaveral en la que los habitantes de la ciudad han aprovechado un paréntesis en el mal tiempo para salir a la calle. Navarra es hoy la tercera comunidad española en renta per cápita (29.800 euros el año pasado) goza de unos servicios públicos y asistenciales superiores a los de cualquier otro territorio, su economía creció por encima de la media nacional en 2017 y tiene el nivel de paro más bajo de España: un 9,6 de la población activa. Todas las encuestas corroboran que los navarros son conscientes de su alto nivel de bienestar material y que existe un arraigado sentimiento de pertenencia a la tierra. Pero Navarra es también una comunidad dividida, con una profunda inquietud sobre su futuro y con un debate identitario que ha ido creciendo desde que gobierna la coalición de cuatro partidos, formada por Geroa Bai, Bildu, Podemos e IU. Esa coalición desplazó en el poder a UPN, que había permanecido desde 1996 a 2015 al frente del Ejecutivo. Este Gobierno trabaja para una minoría. Se ha inventado una realidad que no existe. Sólo el 6,7 habla euskera en su casa, pero se ha empeñado en imponer esta lengua en las escuelas y en la Administración, rompiendo el princi- pio de igualdad de oportunidades. Hay falta de libertad, una política que divide a los navarros y un reparto poco equitativo de los recursos públicos. Navarra es hoy un riesgo, pero mañana puede ser un problema para España señala Javier Esparza, presidente de UPN. Esta advertencia es refutada por Uxue Barkos, presidenta del Gobierno navarro, que nos recibe en la sede de la Diputación Foral. Subraya con énfasis: No estamos haciendo una política para imponer el euskera. No pedimos a nadie que lo hable. Lo que intentamos es atender a la necesidad del colectivo vascoparlante. Gobernamos para todos. Lo que no se puede combatir con datos se combate con visceralidad. Mi compromiso es presidir un proyecto en el que se sientan representados todos los navarros. Y eso es lo que he intentado a lo largo de estos tres años Paralelismo con Cataluña Ana Beltrán, líder y portavoz parlamentaria del PP, también difiere de la opinión de Barkos y señala: Hay una fractura social provocada por el nacionalismo. Han dividido a los navarros en dos bloques. La gente tiene miedo. Lo que está pasando aquí es muy grave y me siento en la obligación de denunciarlo. Nadie quiere hablar de ello, pero el paralelismo con Cataluña es enorme, cada vez mayor Falta un año para acudir a las urnas, pero Navarra respira ya un clima claramente electoral, que se traduce en un aumento de la tensión política que se puede observar en los debates del Parlamento. Todos los partidos son conscientes de lo mucho que se juegan en estas elecciones, que podrían dirimirse por un puñado de votos. Eso es lo que sucedió en los comicios autonómicos de 2015, en los que si Ciudadanos hubiera obtenido representación en la Cámara (le faltaron sólo varios centenares de votos) Uxue Barkos no habría podido gobernar. El bloque nacionalista suma ahora 26 escaños mientras que UPN, Partido Socialista de Navarra (PSN) y PP totalizan 24 diputados. Todas las estimaciones coinciden en que la posibilidad de formar Gobierno dependerá probablemente de la oscilación de menos de dos mil votos. Navarra es una sociedad muy compleja. El próximo Parlamento va a tener muy probablemente ocho fuerzas políticas y eso va a ser muy difícil de manejar. Pero no creo que la sociedad esté fragmentada o fracturada. Lo que hay son diferentes sensibilidades, aunque este Gobierno quiere imponer una sobre otra en cuestiones como la lengua y los símbolos. Eso se puede volver contra ellos como un boomerang señala María Chivite, secretaria del PSN. Pese a estos reproches de la oposición, el Gobierno foral insiste en que hay estabilidad política y en que no existe ningún tipo de fractura social en Navarra. Hemos sido capaces de gestionar las discrepancias. Y lo hemos hecho para sumar, nunca para enfrentar. Lo que intentamos es resolver los problemas de los ciudadanos afirma Uxue Barkos. Hay, sin embargo, tres debates que dividen a los partidos y también a los navarros: la educación, los símbolos y la lengua en las instituciones y en la Administración pública. Han convertido estos temas en un arma para la construcción nacional, aun a costa de romper a la sociedad apunta Ana Beltrán. Cuatro modelos educativos El marco establecido para la educación, consolidado en las dos décadas en las que UPN gobernó, se basa en una zonificación en tres territorios, que son el norte vascófono, la zona mixta de Pamplona y la Ribera del Ebro, en el sur de la comunidad. El sistema es complejo porque los habitantes de cada uno de estos ámbitos geográficos pueden elegir entre los diferentes modelos que se ofertan. Estos modelos son cuatro. En el llamado modelo A, el castellano es la lengua vehicular de la enseñanza y se estudia euske- Estudiantes francesas en la plaza del Castillo de Pamplona (Navarra)