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60 ABCdelOCIO VIERNES, 4 DE MAYO DE 2018 abc. es ABC C ine La Justicia, un personaje más Doce hombres sin piedad (1957) Sidney Lumet se adentró en las catatumbas de la Justicia y de la mente de los hombres en esta feroz crítica a la pena de muerte y a los jurados populares. Matar a un ruiseñor (1962) Atticus Finch, el letrado al que da vida Gregory Peck, se convirtió en el paradigma de los abogados de las causas perdidas que se ganan el respeto de la sociedad. Algunos hombres buenos (1992) La vertiente jurídico- militar encontró de la mano de Tom Cruise un digno representante. La frase ¿Ordenó usted el código rojo? ya es historia del cine. Erin Brockovich (2000) Steven Soderbergh también quiso dar su visión de la Justicia con un personaje que le valió el Oscar a Julia Roberts. De nuevo, un abogado idealista frente a todo el sistema. Roman J. Israel, Esq. La crisis legal de Denzel Washington El actor afroamericano protagoniza un filme sobre el saturado sistema penal de Los Ángeles MARÍA ESTÉVEZ El actor Denzel Washington es Roman S i hace cuatro años el director Dan Gilroy abrió la caja de Pandora destapando el lado oscuro de la televisión en Nightcrawler ahora se atreve con el saturado sistema penal de Los Ángeles de la mano de un idealista abogado defensor al que da vida Denzel Washington. Un papel que le brindó, por sorpresa, un hueco en los Oscar, donde obtuvo su sexta nominación a mejor actor tiene otras dos de reparto la segunda consecutiva después de Fences Gilroy revuelve las tripas del sistema legal americano con una película que no duda en ensuciarse las manos cuando la situación lo requiere. Lo hace a través de Roman J. Israel, un abogado que se hizo popular durante la lucha por los derechos civiles y al que Denzel Washington devuelve a la actualidad: Los personajes como él son en el que, tras el deceso de su mentor, muy difíciles de encontrar. Tengo que su continuidad en la empresa peligra. reconocer que no sabía quién era, pero Es esa disyuntiva la que anuncia un después de una entrevista con él, que- cambio de dirección en el futuro del dé fascinado explica a ABC el actor. abogado, que decide olvidarse del traEl filme narra cómo la vida del abo- bajo en derecho penal para volver a sus gado cambia radicalmente cuando su raíces, las grandes luchas, acciones mentor muere. Su crisis particular se colectivas organizadas apoyadas por incrementa con la indecente prograndes recursos legales posición del ambicioso letra Mi Los orígenes do George Pierce (Colin Fapersonaje rrell) antiguo alumno tamEn medio de este nuevo es como Don bién de su maestro, que le rumbo que toma su vida, el Quijote plantea fundar una compersonaje de Denzel Wapañía, comprometiendo un shington recupera su actisi tuviera activismo al que el personavismo y traba amistad con Asperger je de Washington ha sido fiel una joven luchadora por la durante toda su carrera. Mi perigualdad (Carmen Ejogo) a la que sonaje es una especie de Don Quijote no duda en guiar legalmente para que si Don Quijote tuviera Asperger re- consiga sus objetivos. El hilo con el flexiona el intérprete, doble ganador que se cose esta historia es el mismo del Oscar. que une a todas: el corazón. A partir de Me haré con el mando porque en ahí, uno va construyendo la personaesta empresa yo soy un pilar. De la es- lidad de cada personaje al que da vida peranza no se come, la esperanza no certifica uno de los actores más presda de comer asegura con vehemen- tigiosos de la meca del cine, que aquí cia Roman en un fragmento del filme vuelve a demostrar su talento sin fin. Como el Monument Valley ROMAN J. ISRAEL, ESQ. Dirección: Dan Gilroy. Intérpretes: Denzel Washington y Colin Farrell OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE o es tan despiadada y tenebrosa como Nightcrawler la primera y anterior película de Dan Gilroy, pero retrata un personaje comparable en su distorsión a aquel reportero degenerado que interpretaba Jake Gyllenhaal. Traslada con otra moralidad, con otra dentellada ética el mundo desaprensivo de los noticieros televisivos a otro plató espectacular y muy de hoy, el de las Salas de Justicia. Y se apoya en un personaje de fábula (moral) pero, sobre todo, en un actor de leyenda. Denzel Washington es, siempre, el Monument Valley de las películas en las que aparece, un espacio grande y rocoso que le da proporción y sentido a la N trama. Aquí organiza su físico para ser Roman J. Israel, un terco y riguroso abogado de despacho al que la muerte de su socio (el abogado estrella) le obliga a saltar a escena, a asumir un papel que se contradice con su modo de ser, tan solitario, asocial, extravagante y directo... La composición que hace Washington del tipo íntegro, sin matices, casi ridículo y obsesionado por los derechos civiles y los tejemanejes de la Justicia es formidable, lo mejor de una película cuya historia se trenza con los dos lenguajes de la abogacía y del sistema (Colin Farrell asume el papel de abogado listo, eficaz y sin un escrúpulo de más) y aún con una ligera trama romántica que, a pesar de que se coloree con cierto artificio, le permite a Washington darle otra vuelta más a la física y química de su pintoresca y genial composición del idealista y friki abogado.