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ABC VIERNES, 4 DE MAYO DE 2018 abc. es ABCdelOCIO 59 Nicholas Hoult Mi mayor temor era que todos tuvieran una idea creada sobre Salinger. Él es un misterio de su persona creada con la información de su obra explica a ABC el prometedor intérprete, cuya carrera avanza entre superproducciones como X- Men: Apocalipsis y Mad Max: Furia en la carretera y cintas más independientes como Memorias de un zombie adolescente Ese misterio Salinger era uno de los motores para la promoción de Rebelde entre el centeno pero fue el caso Spacey el que acabó por marcar el filme. Una sombra que el director no pudo borrar, a diferencia de Ridley Scott en Todo el dinero del mundo donde se gastaron 10 millones de dólares en sustituir digitalmente a su personaje por Christopher Plummer. Aquí el salto a la taquilla fue sin paracaídas y el golpe, casi mortal. En Estados Unidos recaudó menos de 400.000 euros, una cifra ridícula si se compara, por ejemplo, con los 500.000 dólares que el actor se embolsaba por cada capítulo de House of cards La primera vez Pocas obras de la literatura mundial son tan reconocidas como El guardián entre el centeno una novela iniciática en la vida y en los libros. Sin embargo nunca se ha lle- vado a la gran pantalla por expreso deseo de Salinger: Veo mi novela como una novela y nada más. Si cambiara de opinión en el futuro, lo que es extremadamente dudoso, probablemente me ocuparía de dirigir y elaborar el reparto yo mismo respondió por carta el escritor a un productor empeñado en hacerse con los derechos. Por eso, este filme se ha centrado en la figura del autor y no tanto en su obra. De hecho, el guión está escrito a partir de J. D. Salinger: Una vida oculta escrita por Kenneth Slawenski. Como a muchos adolescentes, me encantó El guardián entre el centeno cuando lo leí. Me impactó de la misma forma que ha impactado a millones de jóvenes a través de las generaciones. Salinger siempre ha sido un misterio. Y cuando me encontré con su biografía, me sorprendí. La consumí obsesionado y me pareció que podría llevarla a la gran pantalla confiesa el director, que aspira algún día a filmar el ardor juvenil de Holden Caulfield. J. D. SALINGER El guardián entre el centeno Un libro encantador y maldito BRUNO PARDO PORTO Nicholas Hoult, en uno de los pasajes como el joven escritor M cribir algo más que cuentos y que le publicó sus primeros textos. También está inmensa Sarah Paulson, como siempre. Rebelde entre el centeno cuenta los mejores años de la vida de Jerome David Salinger a partir de la biografía de Kenneth Slawenski, el retrato de un mito agigantado por su inesperado enroque. El guardián... causó tal impacto, y lo que vendría, que anticipó lo peor del fenómeno fan, algo que insinúa bien la cinta. Eso llevó al escritor a desaparecer en cuanto alcanzó la cima, como Bobby Fischer. El ajedrecista dejó de jugar y él dejó de publicar. El misterio en torno a su figura es apasionante y Danny Strong capta algo de eso, pero su película incurre en cierta pedantería intelectual, lo que por otro lado no encaja de hecho, es justo lo opuesto con el sofisticado desenfado aparente de la prosa de J. D. En el fondo, estamos ante un nuevo Karate kid literario, viejo esquema que suele funcionar, pero en lugar de dar y pulir cera, maestro y discípulo compiten en engreimiento. Lo malo no es el resultado, a la vista están los 65 millones de ejemplares vendidos, pero perjudica la relación entre el espectador y la historia. No hay empatía posible, ni siquiera complicidad. Es un retrato amargo de un artista puro virtud perfecta para leerlo, excesiva para sufrirlo que no quiso saber nada de gigantes como Elia Kazan y Billy Wilder, entre otros cineastas interesados en su obra. De nuevo el odio al cine. Probablemente, Salinger aborrecería la película. ark David Chapman lo llevaba en su bolsillo cuando, el 8 de diciembre de 1980, decidió coser a balazos el cuerpo de John Lennon. Ninguna crónica dejó escapar el detalle. Ese mismo año, fue el libro más prohibido en los institutos de Estados Unidos. También fue el segundo más recomendado. Era lo que se dice una obra encantadoramente maldita. Hablamos, claro, de El guardián entre el centeno una novela que le debe tanto a su autor, J. D. Salinger, como a toda la mitología que se ha creado alrededor de ella, y que ha impedido que con el paso de los años (67 desde su publicación) haya perdido un ápice de provocación. La historia que narra es bien simple. La resumió muy bien el propio Salinger cuando, diez años antes de publicar su gran obra, le contaba a una amiga que estaba escribiendo las peripecias de un chico de instituto durante las vacaciones de Navidad Y el libro no dice más que eso. Lo que pasa es que ese chico de instituto se llama Holden Caulfield y es uno de los personajes más memorables de la literatura reciente: un adolescente dolorosamente insoportable (como todos en su momento) que lleva hasta las últimas consecuencias sus ansias de libertad rebelde, por otra parte un tema muy cinematográfico... Caufield es tan sensible como exagerado, dice tacos, fuma, bebe, odia el orden establecido y no cree en las convenciones. Desde que lo expulsan del instituto, emprende la aventura de perderse en Nueva York, literal y metafóricamente. No sabe quién es, juega a ser adulto (algo que también odia) una actitud que en él se cifra en sexo, decadencia y prostitutas. El libro, en efecto, fue toda una provocación, pero se convirtió en el relato de iniciación por antonomasia, ese que retrata como pocos los meandros de la adolescencia, ese mar de dudas que el autor dibuja con una prosa tan ágil como exacta. Su fuerza se resume en un dato: a día de hoy, la novela ha vendido más de 65 millones de ejemplares. Salinger también se convirtió en un icono: el del escritor misterioso, celoso de su intimidad, misántropo, alérgico al éxito que él mismo había cultivado. Como decíamos, el libro le debe tanto a su autor como a la mitología que se ha generado a su alrededor, muchas veces grotesca. Además de Chapman, otros ilustres descerebrados confesaron su admiración por El guardián entre el centeno Se cuenta que Robert John Bardo, que asesinó a la actriz Rebecca Schaeffer, llevaba consigo este libro. También John Hinckley, que intentó matar a Ronald Reagan, declaró su obsesión por la obra. Quizás todo ese aura de malditismo contribuyó a sublimar el éxito de una obra que la crítica ha juzgado como excelente. Quizás el centento tenga tanto que decir como el guardián y por eso ni la obra ni su creador han dejado de sacudir lectores desde hace más de medio siglo.