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52 CULTURA JUEVES, 3 DE MAYO DE 2018 abc. es cultura ABC LUIS ALBERTO DE CUENCA No salimos de la censura, ahora hay censura social Entrevista El poeta presenta Bloc de otoño una mirada al mundo desde la atalaya de los sesenta y tantos BRUNO PARDO PORTO MADRID No existe la alta y la baja cultura -Viendo sus gustos literarios, parece que se ha pasado la vida conciliando contrarios. -Me he pasado la vida conciliando la alta cultura y la cultura popular. En este despacho hay como dos mil libros ordenados alfabéticamente de autores griegos y latinos. Es el mundo que más quiero desde el punto de vista profesional: griegos y romanos antiguos. En cambio, sigo leyendo tebeos y yendo a tiendas de cómics. Para mí es una cosa natural, que nace conmigo, propio de mi idiosincrasia. ¿No existe, entonces, una distinción entre la alta cultura y la cultura popular? -Esa división es artificial, rotundamente artificial. Para mí hay buena literatura y mala literatura. Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) tiene el pelo de plata, el pico de oro y los ojos entrecerrados de quien ha leído mucho. Me pregunto qué haré con todos estos cuando me jubile dice señalando los más de dos mil libros de cultura e historia grecolatina que llenan su despacho, una habitación espantosamente burocrática solo rescatada del tedio por dos pósteres que revelan una de sus pasiones: la cultura pop, encarnada aquí por los soldados imperiales de Star Wars El poeta llega con otro libro bajo el brazo: Bloc de otoño (Visor) Dice que es el resultado de la mirada nostálgica de un hombre que ya ve todo desde la atalaya de los sesenta y tantos una altura perfecta para juzgar un mundo al que se le están cayendo las hojas, donde los héroes ya no son lo que eran y los mitos se están muriendo. -Da un poco de apuro hablar del otoño ahora que, por fin, empieza la primavera. -Es verdad (ríe) Pero ya sabe que había un Festival de Otoño de teatro que ahora se celebra en primavera. Y no le han cambiado el título. ¿Por qué el otoño? -Más bien estoy ya en el invierno, porque ya mi vida se acerca hacia el final. Pero eso es el otoño también: se van cayendo las hojas. -Este es un libro nostálgico ya desde el título: bloc es una palabra en desuso, del siglo pasado. -Todo libro de poemas, de algún modo, es un ejercicio de nostalgia. La nostalgia es fundamental en mi poesía. La nostalgia, por cierto, viene de la palabra griega nostos que es el dolor del regreso, del que regresa a paisajes de su infancia, de su adolescencia. Se inventó la palabra para indicar el dolor que vivían los héroes al volver de la guerra de Troya a sus respectivas ciudades. Es el dolor de encontrarse una cosa que ya no es la misma, el de circular por las calles de Madrid y ver que todos los comercios que existían en tu juventud ahora ya son otra cosa. La tienda de cómics que había en la calle Hermanos Miralles, que ya no se llama así y donde no hay tal tienda. Ese tipo de cosas están en el libro porque, de algún modo, está escrito desde la atalaya de los sesenta y tantos, donde las cosas se ven de otra manera. -Aunque esté escrito desde esos sesenta y tantos, su poesía sigue teniendo un pulso juvenil. Parece que en su escritura hay una juventud que no envejece. -Es una niñez eterna. Yo siempre me he considerado un puer aeternus por decirlo en latín. En ese sentido, tengo los mismo gustos que pueden gustarle a un jovencito. Aunque sea mayor sigo leyendo tebeos, me gusta la nove- la de género. En eso no he envejecido. Y probablemente no envejezca. ¿Son la escritura y la lectura la fuente de la eterna juventud? -Yo creo que sí. Hay un efecto terapéutico en la escritura, pero más aún en la lectura. Yo creo que la lectura es fundamental para mantenerse en forma. Es la manera de conectar con otras vidas, con otros personajes, con otras personas que tienen a veces mucha más existencia viva que muchos seres vivos que nos cruzamos por la calle. Y la escritura yo la veo siempre en un plano secundario con respecto a la lectura, como Borges. -Un plano secundario en el que lleva más de medio siglo moviéndose... -Empecé a escribir poesía a los once años y tengo 67. Llevo 56 años. Lo que pasa es que tampoco lo he hecho de una manera continuada. Recuerdo que mi madre me regaló un cuaderno de tapas rojas para que escribiera versos, porque ya me veía maneras, por decirlo con lenguaje taurino. ¿Cómo se cobra conciencia de que uno es poeta? -Yo creo que fundamentalmente te lo revela, más que tu propia conciencia, el hecho de que los demás empiecen a valorar o a emocionarse o a interesarse por tu escritura. Uno empieza a ser poeta cuando tiene lectores que le van diciendo sigue por ahí, me has adivinado el pensamiento, tú estás encarnando mis sentimientos El poeta, de algún modo, es un portavoz de sentimientos ajenos. -Y portavoz, también, de las musas. -Yo siempre he dicho que los versos siempre los regala alguien, no los trabaja uno en un taller como la novela. La novela es un taller. Tienes que estar todo el día trabajando para sacar el producto, haciendo folios y folios al día. En cambio, la poesía es un regalo, te lo brindan las musas cuando les da la gana. -Retomando la nostalgia... ¿Le gustaría volver atrás, al tiempo donde las cosas no eran tan complicadas como dice en uno de sus poemas? -El presente siempre me ha aburrido mucho. Yo he vivido siempre en el pa- Luis Alberto de Cuenca, en su despacho sado. Me gusta viajar a civilizaciones pretéritas, a la Grecia de Pericles, a la Provenza de los trovadores, a la Alemania de Goethe, a la Inglaterra isabelina de Shakespeare, al Siglo de Oro Español... ¿Qué le ocurre a este mundo para que le aburra? -Creo que lo decía Goethe: un pueblo está muerto si sus dioses han muerto. Si no tiene dioses y mitos en los que encarnarse, un pueblo no tienen sentido. Y vivimos un mundo en el que se están apagando los mitos. Y se crean otros, porque evidentemente los mitos son infinitos, pero otros más degradados. Yo estoy un poco cabreado con el presente. Sobre todo con la corrección política que ha abombado todo ese tipo de mundo que a mí tanto me interesa. -Parece que hoy su Political incorrectness está más de actualidad que Nostalgia Todo libro de poemas, de algún modo, es un ejercicio de nostalgia, que es el dolor de encontrarse una cosa que ya no es la misma Lectura Yo creo que la lectura es fundamental para mantenerse en forma. Es la manera de conectar con otras vidas, con otras personas