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32 INTERNACIONAL JUEVES, 3 DE MAYO DE 2018 abc. es internacional ABC Un grupo de chinos residentes en Ciudad de Panamá celebra el restablecimiento de relaciones diplomáticas cias mundiales: EE. UU. y China. Un riesgo para Panamá es cómo esto afecta nuestra relación con EE. UU. Geopolíticamente tenemos que tener mucho cuidado porque tenemos un tratado de neutralidad firmado con EE. UU. que no nos permite ni siquiera dar la impresión de que estamos jugando con la neutralidad del canal explica un consultor que habla con ABC a condición de anonimato. Se refiere este experto al tratado firmado en los años setenta por Jimmy Carter y el entonces jefe de gobierno panameño, Omar Torrijos, por el cual la soberanía del canal pasaría a manos panameñas en 1999. Dicho tratado, hoy vigente, garantiza la neutralidad y el libre tránsito por el canal, reservándose Washington en caso contrario la opción de intervenir militarmente. Que Washington haya mantenido un sorprendente silencio puede deberse, explica Carlos Guevara Mann, profesor de ciencias políticas en la Universidad del Estado de Florida en Panamá, a que el establecimiento de relaciones diplomáticas con Panamá sería parte de un acuerdo entre EE. UU. y China En ningún otro país del continente latinoamericano, apunta este experto, tiene Washington tanta influencia como en Panamá: aquí no ocurre nada importante sin que Washington lo permita advierte. El escaso interés que muestra Washington por sus vecinos abre las puertas a las inversiones chinas en el país del canal Pekín utiliza a Panamá para desembarcar en Iberoamérica JUAN PABLO CARDENAL PANAMÁ L a llegada del Año Nuevo chino se celebró en Panamá a lo grande en su última edición. No faltó el multitudinario banquete de rigor ofrecido por la Embajada china, ni los artistas llegados del país asiático, ni la azucarada repercusión mediática. Festejos estos que venían precedidos por el empuje de una estrategia de poder blando que Pekín impulsa oficialmente con el propósito de seducir a las élites panameñas. Desde hace meses, políticos, periodistas, académicos, funcionarios, diplomáticos y otras personalidades de la sociedad panameña son invitados de forma recurrente a China por cortesía de la diplomacia comunista. El objetivo es cautivar a esas influyentes élites para crear un clima favorable a China. No es casualidad que esta estrategia de seducción acontezca precisamente en este momento. Mientras las corporaciones chinas abren sede en la capital de Panamá y se acelera el goteo de empresarios chinos que semanalmente visitan el país, crece en Panamá el optimismo ante las oportunidades que el desembarco económico chino pueda ofrecer, sobre todo después de que ambos países establecieran relaciones diplomáticas hace tan sólo ocho meses. Dicha ruptura se vio en Taiwán como una traición, pues no supieron de las intenciones del Ejecutivo panameño hasta que el divorcio diplomático se hizo público. Y también como un varapalo, ya que Taipei pierde el que hasta ahora había sido su bastión político en Centroamérica. El gobierno del presidente Varela culpa a la presidenta taiwanesa, Tsai Ing- wen, por no adherirse al consenso de 1992 que supuestamente implica el reconocimiento del principio de una sola China a ambos lados del Estrecho. Para Pekín dicha ratificación es obligada para que la relación entre ambos sea fluida. Al no reconocer Tsai el consenso de una sola China, se resquebraja la relación entre ambos y en ese momento Panamá y China to- man la decisión de acercarse. Mientras se respetó el status quo, nos mantuvimos con Taiwán. Es con el cambio que se da el paso asegura a este periódico Luis Miguel Hincapié, vicecanciller de Exteriores panameño. Gracias a ello China tiene ahora la oportunidad de consolidar su posición en un país que, desde la construcción del canal interoceánico en 1914, ha estado siempre bajo la órbita de Estados Unidos. El rol que Pekín aspira a jugar en uno de los lugares más estratégicos del planeta alimenta el temor a que Panamá se convierta, en el futuro, en zona de colisión entre las dos superpoten- Taipei pierde aliados en el mundo El establecimiento de relaciones diplomáticas hace ocho meses entre China y Panamá supuso un nuevo triunfo de la diplomacia china en su propósito de aislar internacionalmente a Taiwán cada vez que la isla rebelde no se pliega a sus exigencias. La tensa relación bilateral entre ambos se deterioró desde el mismo momento en que la presidenta Tsai Ing- wen llegó al poder en 2016. En represalia, desde esa fecha Pekín ha establecido ya relaciones diplomáticas con Gambia y Santo Tomé y Príncipe, además de Panamá. Por tanto, el número de aliados con los que cuenta Taipei actualmente se reducen a apenas una veintena en todo el mundo. China ya estableció en 2007 relaciones diplomáticas con Costa Rica precisamente cuando el entonces presidente taiwanés, Chen Shui- bian, antiguo correligionario de la presidenta Tsai en el Partido Democrático Progresista, osó desafiar a Pekín. El guardián americano Pero el beneplácito estadounidense no implica, en ningún caso, que EE. UU. no vaya a estar vigilante, ya que el canal interoceánico es de enorme relevancia económica para ese país: según datos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) el 65 de los casi 14.000 buques que lo cruzan cada año corresponde a tráfico entre las costas atlántica y pacífica de EE. UU. y a carga proveniente de Asia que se dirige a la costa este. Son buques en su mayoría de contenedores y de graneles secos, a los que se suma un creciente tráfico de buques de gas natural licuado (GNL) desde Estados Unidos. A la importancia econó-