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14 OPINIÓN CARTAS AL DIRECTOR Cuando los muertos salen del armario En su columna del día 1 de mayo, Ramón Pérez- Maura parece sorprenderse de que el secretario de CC. OO. no comprenda que el independentismo, que su sindicato apoya, pone en peligro puestos de trabajo en Cataluña. A mí me parece muy sencillo: Los puestos de trabajo del señor Sordo y de los demás dirigentes del sindicato no corren ningún peligro están garantizados, por supuesto... a cargo de nuestros bolsillos. JOSÉ LUIS MÉNDEZ LÓPEZ MADRID JUEVES, 3 DE MAYO DE 2018 abc. es opinion ABC TRIBUNA ABIERTA NO RECORDARÁN POR PEDRO CORRAL La exposición No pasarán. Madrid, 1936 que tan detalladamente cifra las columnas de milicianos, omite cuantificar las miles de víctimas de la represión frentepopulista Por no hablar del olvido de los oficiales fieles a la República. Un silencio atronador rodea al gran estratega de la defensa de la capital, el general Vicente Rojo, citado solo como autor de un libro sobre la batalla. Ni una exposición en tiempos de Franco lo hubiera tratado más humillantemente. Pero donde la exposición alcanza su mayor grado de sectarismo es en el exiguo panel dedicado a la mayor masacre de civiles en retaguardia de toda la guerra, con las más de 8.000 víctimas provocadas entre las checas madrileñas y las matanzas de Paracuellos y Torrejón. La muestra, que tan detalladamente cifra los efectivos de cada columna de milicianos, omite cuantificar los miles de asesinados por el terror frentepopulista. El panel se titula El otro Madrid el de los facciosos, el de los monárquicos, el de los sublevados Aparte de incluir una insólita definición de las víctimas del terror frentepopulista los caídos en desgracia los Trabajadores del mundo del toro Toreros, rejoneadores, recortadores, empresarios, apoderados, mozos de espada, ayudas, banderilleros, picadores, monosabios, médicos, enfermeros, veedores, chóferes de cuadrillas, presidentes, asesores artísticos, veterinarios, puntilleros, músicos, alguacilillos, areneros, mulilleros, torileros, corraleros, cabestreros y un largo etcétera. ¿De verdad creéis que la tauromaquia debe desaparecer? MARIO SUÁREZ PILAS (SEVILLA) P Primeras comuniones El mes de mayo, el mes de las primeras comuniones. Y mucho me temo que un buen número de padres llevan a sus hijos a una catequesis en la que no creen, donde unos catequistas les transmiten unas enseñanzas que no tendrán reflejos en el ámbito familiar y que acabarán el día de su primera comunión (y la última) cuando termine el banquete, se repartan los regalos y los invitados se vayan. Se impone una seria reflexion ante estas incoherencias. Para muchos esta celebración espiritual es una exhibición de vestidos, restaurantes y obsequios que en nada coincide con el mensaje cristiano. Las formas han aniquilado el fondo. ALBERTO ÁLVAREZ PÉREZ SEVILLA FE DE ERRORES Por un error, en el editorial de ayer sobre la denuncia europea contra TV 3, se decía que fue presentada por el exdiputado del PP en Cataluña Santiago Santamaría, cuando en realidad fue Sergio Santamaría. Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: cartas abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. ARA los que nos venimos fajando en el estudio de la Guerra Civil contra las toneladas de propaganda de ambos bandos que aún ocultan las verdades del conflicto, la exposición No Pasarán. 16 días. Madrid, 1936 organizada por el gobierno de Manuela Carmena, es motivo de profundo desaliento. Con muestras como ésta las nuevas generaciones no recordarán la lección de la barbarie desatada en la guerra fratricida, sino que se limitarán a reproducir, como la única verdad de aquella contienda, sus consignas y soflamas. Y es así porque la exposición carece de voluntad de contrastar el relato ideológico con los datos de la investigación histórica. Por supuesto que la exposición refleja el hecho incontestable de la épica defensa de la capital por las fuerzas leales al gobierno republicano, cuando ni siquiera éste confiaba en la posibilidad de resistir a las fuerzas de Franco. Pero este trasfondo acaba por convertirse en un decorado de cartón piedra poco verosímil al atenerse casi únicamente al mensaje de los carteles revolucionarios, ocultando todo cuanto pueda desmentir o cuestionar una narración casi siempre identificada con la propaganda comunista de entonces. Tanto o más tiene de épica la verdad humana de las desbandadas de las milicias, como las de la Columna Durruti que casi provocan su desarme antes de la muerte de su líder. O el fenómeno de las automutilaciones, que se multiplican desde la primera hora en los terribles combates en la Casa de Campo. Lejos de refutar el heroísmo de los defensores, habría aportado una incuantificable dosis de realidad a la exposición anotar, por ejemplo, que los milicianos ya estaban sometidos por entonces al código de justicia militar y, por tanto, advertidos de que podrían ser ejecutados en caso de chaquetear. También debería haberse incluido el decreto aprobado por el gobierno de Largo Caballero el 29 de octubre, por el que quedaban militarizados los varones útiles entre los 20 y los 45 años bajo pena de ser acusados de deserción. Seguro que los responsables de la muestra juzgaron inapropiado que un burocrático decreto desmintiera tanta exaltación revolucionaria. Además, aunque el enunciado de la muestra es la lucha del pueblo de Madrid, no fue solo ni todo el pueblo el que hizo frente a los sublevados. Así, sorprende la desatención al papel en la batalla de las fuerzas de seguridad, así como de las primeras brigadas mixtas del nuevo Ejército Popular, cuya creación mediante la recluta forzosa es resultado del fracaso del gobierno de Giral en poner en pie un ejército de voluntarios, pese a ofrecer una de las mejores soldadas de Europa y ventajas para acceder a empleos públicos después del conflicto. ABC comisarios olvidan que ese otro Madrid incluía a los católicos, religiosos o seglares, martirizados solo por su fe. Así como a figuras liberales como Clara Campoamor, José Ortega y Gasset o José Castillejo, que huyeron de Madrid para poner sus vidas a salvo de los revolucionarios: no eran precisamente facciosos, ni monárquicos ni sublevados, como tampoco los verdugos de quienes escapaban eran precisamente defensores de la libertad ni la democracia. No Pasarán es un canto acrítico a la revolución de 1936, cuyas notas más sórdidas se ocultan bajo la gesta de la defensa de Madrid, incluso al precio de cancelar el recuerdo de figuras republicanas ejemplares como el anarquista Melchor Rodríguez, que paró las sacas y las matanzas de Paracuellos. Pero a ese canto le falta una coda: la de la revolución devorando a sus hijos en marzo de 1939, cuando el general Miaja, héroe popular de la defensa de Madrid tres años atrás, lideró el golpe contra el presidente Juan Negrín y los comunistas, a quienes se acusaba de tratar de imponer una dictadura para prolongar una guerra perdida. PEDRO CORRAL ES CONCEJAL DEL PP EN EL AYUNTAMIENTO DE MADRID