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ABC JUEVES, 3 DE MAYO DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 Maite Pagaza, Consuelo Ordóñez y otras víctimas de ETA en un acto celebrado ayer en San Sebastián AFP Las víctimas y los verdugos Por nuestros héroes ÁLVARO MARTÍNEZ De todas las mentiras, subterfugios, pamplinas, excusas, deformaciones, mezquindades, bellaquerías e hirientes imposturas de la última carta de ETA, solo hay una cosa en la que la chusma pistolera tiene razón: El sufrimiento no es cosa del pasado Naturalmente, semejante colección de sinvergüenzas se referirá a los terroristas presos y no a que cada día del año hay una familia española o decenas de ellas que se levantan con el recuerdo del aniversario de aquella maldita mañana, la última de un padre, una madre, un hijo, un abuelo, un primo o un hermano o un amigo asesinado por la jauría rabiosa y encapuchada que ayer dijo a través de otra vomitiva epístola que disolvía completamente todas sus estructuras y daba por terminada su iniciativa política ¿Iniciativa política? Mira que a lo largo de este más de medio siglo de muerte hemos escuchado eufemismos lacerantes, venablos que se clavaban en nuestros oídos tales como conflicto acción armada gudari impuesto revolucionario comando liberación nacional Pero uno no termina de acostumbrarse a ese lenguaje tan miserable con que han tratado de revestir de presunta épica revolucionaria lo que no eran sino las andanzas de una partida de forajidos decididos a poner a España y a los españoles contra las cuerdas. Hace falta ser muy ruin para arrogarse la representación del pueblo para matar en su nombre y muy cobarde para disfrazarse de él y asociar ese huracán de sangre y dolor a un presunto mandato popular. Tras la derrota porque es cierto que han perdido solo les queda pedir árnica, la clemencia que no merecen los cobardes que no muestran sincero arrepentimiento, quienes no se ofrecen a esclarecer los más de trescientos crímenes que aún quedan sin resolver, los que no piensan cumplir cabalmente con las indemnizaciones que señalan las sentencias y aquellos que, en realidad, solo persiguen que se le abran cuanto antes las puertas de las cárceles al grito de aquí no ha pasado nada No, qué va, ha pasado y mucho. Porque queda mucho por reparar. Poco o nada cabe esperar de quien ha tardado medio siglo en rendirse. Las víctimas merecen al menos que todos aquellos que durante tanto tiempo miraron a otro lado cuando sonaban los tiros o atronaban los artefactos explosivos, quienes se escondían ante el llanto de las viudas y los huérfanos porque los funerales eran de otros tengan claro quiénes son los buenos y quiénes, los malos y abracen como el recuerdo y la honra que merece la bendita memoria de nuestros héroes. Sin un paso atrás. ESPAÑA