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MARTES 24.4.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.371 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Central Park se libera de los coches Los viandantes, los ciclistas, los pedicabs y los carros de caballos serán los únicos amos del parque neoyorquino a partir de junio JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK IGNACIO RUIZ- QUINTANO ZARZUELA La Zarzuela no quería al Real, porque sabe que el Real irá por su dote, un presupuesto pobre, pero honrado A n taxista avezado escapa de un embotellamiento mañanero en el Midtown de Manhattan: cambia de rumbo, se cuela en Central Park y recorta minutos y desespero en su trayecto al Upper East Side. En el asiento de atrás, el turista cambia el traqueteo de las obras, el bufido de otros coches y el vapor de las alcantarillas por un suave paseo primaveral en el pulmón de la ciudad, con los cerezos en flor y la fauna habitual en el arcén de la carretera: pelotones de nannies con carritos de bebés, ciclistas con culotte a tumba abierta, señoras judías vestidas para hacer ejercicio falda hasta los tobillos y zapatillas de correr enormes paseadores de perros y mucho atleta. Esta sorpresa para el visitante tiene fecha de caducidad: el próximo 27 de junio, el día en que Central Park quedará cerrado para siempre para los coches. Lo ha anunciado el alcalde Bill de Blasio, en coincidencia con la celebración del Día de la Tierra del pasado fin de semana. Es el paso definitivo del cerco al coche en el parque más celebre de la ciudad, un proceso que se ha alargado durante décadas. En 1966, el alcalde John Lindsay cerró el acceso a los coches los domingos. Al año siguiente, afectó también a los sábados. En 2015, De Blasio cerró las vías de Central Park al Norte de la calle 72. Con el cierre de la parte Sur, todo el parque estará libre de coches y solo se permitirá la entrada a vehículos de policía, emergencias y gubernamentales. La misma suerte corrió a comien- U Varios ciclistas y un coche comparten vía en Central Park AFP zos de este año Prospect Park, el principal parque de Brooklyn, que, como su hermano de Manhattan, abría sus carreteras al tráfico por la mañana y por la tarde, para aliviar los atascos de la hora punta. En Central Park sí seguirán abiertas las cuatro vías que atraviesan el parque para comunicar el Upper East Side con el Upper West Side. Están excavadas en un nivel inferior, sin conexión con el resto de vías del parque, y su desaparición sería un infierno para el tráfico de Manhattan. El cierre de las carreteras que serpentean el parque, sin embargo, no supondrá muchos más atascos en los alrededores del parque, según la versión de las autoridades. Los taxistas, los repartidores y todo aquel que tenga que estar al volante en hora punta tendrán sin duda una opinión diferente. Los únicos vehículos de transporte de pasajeros que podrán entrar en el parque son los pedicabs, los taxis a pedales que guardan una sorpresa diferente a la del taxi amarillo: cobran por minuto y a menudo tratan de timar al turista, que se puede encontrar con un ticket de cientos de dólares al acabar un trayecto de pocos minutos. La otra excepción es la de los carruajes, un clásico de Central Park en peligro: en su primer día como alcalde, De Blasio se comprometió a prohibirlos, como gesto a las organizaciones animalistas, que critican que los equinos sufren abusos y paseos eternos. Pero más de cuatro años después, todavía no lo ha conseguido. Los corredores, ciclistas y paseadores aún deberán compartir la carretera con el resoplido de los caballos y el esporádico olor a bosta, pero se librarán para siempre del humo del coche. Sin él, Central Park será todavía más el refugio de la ciudad que toda urbe necesita. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Aconsejar, v. tr. Dar permiso. petición de los productores, que querían arreglar el lío del cine con la Sociedad de Autores, recibió Franco en El Pardo a una comisión de cineros. ¿A qué tantas películas americanas, preguntó el general, que siempre exaltan el divorcio? Es preciso hacer películas españolas. Dos de Mayo, Cortés... ¿Por qué no llevan al cine la zarzuela Marina Dicho y hecho. El Dos de Mayo lo llevaron al cine Garci y Esperanza Aguirre. Con Cortés anda ya dando vueltas Bardem, si logra descubrir qué país conquistó el extremeño, si México o el Perú. Y de Marina se encarga ahora Marañón, que desde el Teatro Real ha absorbido el Teatro de la Zarzuela para hacer Patria con la música española, según el decreto del Espartaco Santoni del gobierno, Méndez de Vigo, en plena disolución nacional. La Zarzuela no quería al Real, porque sabe que el Real irá por su dote, un presupuesto pobre, pero honrado, que acabará perdiéndose en el mar de la lírica, como se deduce de la pésima literatura patriótica del decreto zarzuelero. Es propósito de Méndez y Marañón (ya sin Sagi y Moral, pero con Ciudadanos, que ya tocan pelo en el Patronato) educar a los niños madrileños en el ejemplo de Chapí, Chueca y Serrano. Enseñar a los niños que Ruperto Chapí llegó a Madrid desde Villena con treinta duros y una onza de oro que su padre, que era barbero, le metió en un baúl, alimentándose de pan y chicharrones hasta el éxito de su Fantasía morisca Recordar a los niños que Federico Chueca era tan progresista que se enamoraba de todo lo moderno: La bicicleta me volvió loco decía en los periódicos, y la usaba, una vez que fue famoso gracias a La Gran Vía para evitar a los pelmazos, pues yendo en bicicleta no tenía que pararse a saludar. Invitar a los niños a amar a los niños como Joaquín Serrano, que tenía un montón, uno por cada obra de éxito, como La reina mora y eso que el maestro Serrano fue un gran perezoso, pero a lo Antoñito López, no a lo Mariano Rajoy. Qué cosas.