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42 CULTURA MARTES, 24 DE ABRIL DE 2018 abc. es cultura ABC Los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, posan junto con Sergio Ramírez; su esposa, Gertrudis, sus tres hijos y sus ocho nietos Sergio Ramírez No puedo ignorar la anormalidad de la realidad El escritor recibe el Cervantes de manos del Rey con un discurso dedicado a los asesinados estos días en Nicaragua INÉS MARTÍN RODRIGO ALCALÁ DE HENARES (MADRID) A ño tras año, extraña ver cómo, en la gran fiesta de las letras españolas, hay tantos ausentes que cuesta trabajo encontrar nombres de escritores con los que rellenar el espacio de una crónica cultural. Pero, en fin, la coincidencia con Sant Jordi justifica lo injustificable: que el premio Cervantes se entrega con mucha pompa y circunstancia, pero sin Literatura que llevarse a la boca, entre canapé y canapé. Ayer tocaba celebrar, en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, la trayectoria de Sergio Ramírez (Masate- pe, Masaya, 1942) el primer nicaragüense honrado con este galardón. El escritor ha vivido estos días unas jornadas agridulces en España, en las que la alegría por el reconocimiento se ha mezclado con la tristeza de lo que, mientras tanto, sucedía en su país natal: enfrentamientos, protestas, represión policial, asesinatos... La muerte, inexorable, se ha cruzado en el camino de recepción del premio más importante, a excepción del Nobel, que un autor puede recibir. Y Ramírez no ha querido ignorarla, ni esquivarla, en un acto que, como gran paradoja, da sentido a toda una vida de compromiso y entrega. Si, como recordó en su discurso el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, la entrega del primer Cervantes a Jorge Guillén, allá por 1976, fue un acto de concordia la ceremonia de ayer recuperó aquel espíritu y lo hermanó con la poesía, símbolo de esperanza Cuando Nicaragua vive horas difíciles, abogamos por la concordia en libertad y democracia para responder a los anhelos de los nicaragüenses dijo Méndez de Vigo. En un discurso de autor, propio de la personalidad del ministro, el titular de Cultura reivindicó el verdadero rostro de la cultura en español, transfronteriza y global glosó las virtudes del proyecto estrella de su departamento El español, lengua global y detalló la peripecia vital y literaria del premiado: sus primeros pasos narrativos, sus influencias, su paso por la política y su regreso a ese despacho que él llama cápsula espacial para dedicar todo su tiempo a escribir Porque, a juicio de Méndez de Vigo, Sergio Ramírez es escritor sobre todas las cosas El nicaragüense miraba al ministro y parecía asentir, con En el cóctel posterior a la entrega del galardón todos los ojos se centraron en la presidenta madrileña El día que Cifuentes eclipsó al Cervantes I. M. RODRIGO A. M. FORNÉS ALCALÁ En esta ocasión, Cristina Cifuentes no titubeó a la hora de confirmar su presencia en la entrega del premio Cervantes. Minutos antes de su llegada a la Universidad de Alcalá, la prensa esperaba, con expectación, para captar la que, a juicio de muchos, sería la foto de la jornada: la de Mariano Rajoy y la presidenta de la Comunidad de Madrid. De chaqué él, como mandan los cánones cervantinos, y con un ajustadísimo traje de chaqueta azul ella. El protocolo es poco amigo de los canutazos, por lo que hubo que esperar hasta el tradicional cóctel que se sirve, en el patio de los Filósofos, tras la entrega del galardón para ver los gestos de unos y otros. Llegaron, primero, los Reyes, junto con el premiado y su numerosa familia: esposa, tres hijos y ocho nietos. Posaron para que los gráficos captaran la tradicional foto de familia y, al romperse el grupo, Doña Letizia, muy cariñosa, se interesó por una de las nietas de Sergio Ramírez, que llevaba un brazo escayolado. El grupúsculo político hizo acto de presencia y se hicieron dos corrillos, que no bandos. En el primero, Rajoy departió, durante largos minutos, con la exministra Carmen Calvo y Víctor García de la Concha. Y en el segundo, Cifuentes hizo lo propio con José Vicente Saz, rector de la Universidad de Alcalá (qué irónico es el destino de los actos institucionales) Jaime Miguel de los Santos González, consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, y el director de la RAE, Darío Villanueva. De qué hablaron unos y otros sólo podría atreverse a aventurarlo un experto en lectura labial, aun-