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ABC MARTES, 24 DE ABRIL DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 27 Qué une y separa a Macron y Trump Coincidencias Guerra en Siria Los dos presidentes están en plena sintonía ante el conflicto del país árabe, como demostraron en el ataque aliado del pasado día 14. Los dos se muestran unidos a la hora de combatir a los yihadistas de Daesh. Discrepancias Reconstrucción de Siria Pese a su alianza frente a Bashar al Assad y Daesh, discrepan sobre el día después a la derrota de los yihadistas, ya que Macron es partidario de participar en la reconstrucción y Trump que sus tropas salgan lo antes posible. Terrorismo Macron ha hecho de la seguridad frente a la amenaza yihadista su máxima prioridad, después de los atentados sufridos por su país en los últimos años, un asunto en el que Trump ha mostrado pleno respaldo. Irán El presidente francés tratará de convencer a Trump para que no abandone el Acuerdo Nuclear con Irán, que suscribió Barack Obama y que el actual presidente de EE. UU. ha criticado desde el inicio de su mandato. Presupuesto de la OTAN Trump reclama a los miembros de la Alianza Atlántica cumplir sus compromisos de gasto militar, ya que EE. UU. asume la mayor parte. Macron se ha comprometido a elevar su presupuesto de Defensa un 23 Guerra comercial Macron pretende impedir que Trump aplique los aranceles al acero y el aluminio, suspendidos para Bruselas hasta el 1 de mayo y que se inscriben en un proteccionismo comercial que el jefe de Estado francés rechaza. Una alianza histórica Francia contribuyó a la independencia y EE. UU. acudió en ayuda de los galos en las dos guerras mundiales. Macron regalará a Trump un esqueje de roble crecido en el bosque donde hubo una batalla de la Gran Guerra. AFP Acuerdo del Clima Mientras que Macron aboga por incrementar la acción global contra el cambio climático, el presidente de EE. UU. decidió sacar a su país del Acuerdo de París que había suscrito su antecesor, Obama. tan sobremanera al presidente francés. Los continuos golpes en Francia han convertido a la seguridad y la lucha contra el terrorismo en prioridad número uno del presidente galo. Con un enemigo común al que derrotar, que es Daesh. En vísperas de la conferencia internacional que acogerá París sobre el asunto, mañana y pasado, la lucha contra los yihadistas acaparará buena parte de las conversaciones entre los presidentes y sus equipos. La confluencia con el conflicto sirio llevará a Macron a intentar convencer a Trump de que sería un error llevarse de Siria a los 2.000 soldados estadounidenses que están a punto de derrotar a los yihadistas. Para el presidente francés, tan importante es la victoria militar sobre el terreno como la reconstrucción y la vigilancia posteriores, en la que Macron confesará a Trump que necesita de la ayuda de Estados Unidos para impedir que Daesh tenga cualquier opción de recuperarse y volver a amenazar a Francia y a Europa con sus terroristas. El presidente francés tampoco se olvida de su permanente cortejo a Trump para que rectifique su decisión de aban- donar el Acuerdo del Clima de París. Otro desafío de alto nivel, después de que el gobernante estadounidense abriera la puerta a mantener a su país dentro del pacto sólo si mejoran las condiciones para Estados Unidos. Una posibilidad remota, después de que los líderes mundiales hayan mantenido repetidas veces que el acuerdo está cerrado y es innegociable DE LEJOS PEDRO RODRÍGUEZ EL FRANCÉS QUE SUSURRA A TRUMP La adulación se convierte en la gran carta diplomática de Macron ante el narcisista de la Casa Blanca estas alturas de la gran saga de posverdad que es la Administración Trump, ya se sabe que en ausencia de creencias o ideología lo más importante para el ocupante de la Casa Blanca es él mismo. Y, con diferencia, el líder internacional que mejor ha sabido capitalizar esa debilidad narcisista ha sido Emmanuel Macron. Hasta el punto de que entre el mucho je ne sais quoi acumulado por esa extraña pareja parece gravitar el futuro del vínculo atlántico que ha vertebrado el sistema internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La mejor forma de explicar el ascenso político de Trump es que se trata de un outsider que desesperadamente quiere que le tomen en serio los insiders Y suficientes votantes en EE. UU. A que se consideraban ninguneados han visto en Trump la mejor forma de hacerse notar y ajustar cuentas. Desde el minuto uno, y pese a sus abismales diferencias y curiosas coincidencias, Macron lleva tomándose en serio a Trump sin reparar en fastos, adulación y grotescos apretones de manos. Este virtuosismo a la hora de dispensar jabón, seguido a cierta distancia por otro francoparlante como Justin Trudeau, ha logrado para Macron múltiples beneficios. Desde inmunidad ante la incontinencia tuitera de Trump de la que no se ha librado ni la primera ministra Theresa May. Hasta la posibilidad de recrear una relación bilateral en aparentes términos de igualdad. En este sentido, MacronTrump sería una especie de revival de la simetría cosmética lograda entre De Gaulle- Kennedy, o incluso ReaganMitterrand. Como gran premio, Macron protagoniza la primera visita de Estado de la Administración Trump. Cena de gala, cena romántica de parejas, discurso ante el Congreso y debates sobre comercio (sin sanciones para Francia) armas químicas en Siria, y por supuesto, el acuerdo nuclear con Irán. Además del detalle simbólico de plantar en los jardines de la Casa Blanca un roble del bosque de Belleau, donde 9.000 marines murieron en junio de 1918 para terminar con la guerra que iba a acabar con todas las guerras. Toda esta performance también tiene su tic- tac. Los narcisistas pueden dejarse impresionar un rato por los tiralevitas, pero los resultados tienden a ser efímeros.