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ABC MARTES, 24 DE ABRIL DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 EFE INÉS BAUCELLS Bajo estas líneas, Boadella, que escenificó el desembarco de Tabarnia en Barcelona PEP DALMAU Fiesta del libro y la rosa Sacar los colores ÁLVARO MARTÍNEZ Se está complicando la cosa. Tradicionalmente, la ideología en España venía pintada con dos colores, el rojo y el azul, de tal manera que así hemos ido tirando desde el siglo XIX. La identificación de unos y otros era muy sencilla gracias a este pantone político binario en el que solo se atrevían a inmiscuirse los verdes, que en realidad eran tenidos como una extraña variedad cromática del rojo centrada en el medio ambiente. Hoy, la gama se ha ampliado tanto que además de estos tres, tenemos por aquí a los amarillos, a los naranjas o los morados. Ayer se vio bien claro en las Ramblas, por Sant Jordi, libros y rosas, ya saben. Los independentistas optaron por los capullos amarillos, que es el color elegido para la defensa, apoyo y aliento de esos golpistas presos politics los llaman ellos) que trataron de romper la unidad de España, un marrón inasumible para todos los españoles quienes, por no quedar como unos lilas, confiaron a las togas negras el cumplimiento de sus ley y el ajuste de cuentas con la banda de Puigdemont. Hay un color para todo... Las rosas de Ciudadanos fueron ayer como su tono corporativo, el naranja, que siempre le ha venido mucho mejor a una bombona de butano que a una flor. Al menos así fueron las que Inés Arrimadas llevó a las casetas de Barcelona para evitar que los separatistas se apropien de esta fiesta del libro, como ya hicieron con la Diada Venimos de lamentar que se intente EFE hacer política en el fútbol y ahora se persigue hacer lo propio con la cultura. Porque cuando un separatista coge la linde, puede que el camino termine en un callejón sin salida pero él sigue y sigue, viendo un atajo o una salida en todo lo que se cruce en su mirada. Hablamos casi de una patología que le lleva a mezclar churras con merinas, a inventarse una historia, a desfigurar el sentido de un acontecimiento, sea el que sea, para intentar llevárselo a su terreno, a su causa, a ese micromundo oclusivo y sectario que espanta la riqueza y la prosperidad e inventa repúblicas y agravios donde no los hay, en un estúpido y estéril intento de sacar los colores a España. CULTURA Tradicionalmente, las rosas que se regalan por Sant Jordi son rojas. Aunque ayer Inés Arrimadas, de Ciudadanos, optó por el naranja y los independentistas por el amarillo, el color de apoyo a los golpistas encarcelados