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ABC JUEVES, 12 DE ABRIL DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 Ni la Orquesta Sinfónica de Baleares se salva. De ahora en adelante, los músicos tendrán que saber catalán ABC Ataque a un idioma universal Con la música a otra parte JAIME GONZÁLEZ De Andrés Calamaro tomo prestada la frase: La música es el territorio donde nada nos hace daño Salvo en Baleares, cuyo Gobierno se ha cargado de un plumazo el único lenguaje que tenemos los seres humanos para comunicarnos universalmente. Que el conocimiento del catalán sea obligatorio a partir de ahora para quien aspire a formar parte de la Orquesta Sinfónica supone un miserable y despiadado ataque a la libertad de expresión. Por poner un ejemplo, al violonchelo de la rusa Ella Carberry le cortarán las cuerdas, las agudas y las graves, por la sencilla razón de que su dueña no sabe catalán. Segarle las alas a la música es como matar a un ruiseñor. Van a asesinar a un violonchelo y los dedos de Ella Carberry tendrán que exiliarse a otra parte. No cabe mayor exhibición de sectarismo ni purga más infame que la que está promoviendo en Baleares el Gobierno de la socialista Francina Armengol bajo el auspicio de una legión de fanáticos nacionalistas de ultraizquierda. Ni la música se salva. ¿Qué diría Pau Casals? ¿Cómo se sentiría ese catalán universal al comprobar que han matado un violonchelo? La música trasciende las fronteras de la lengua, de la política dijo un día. Y luego añadió: El amor a la patria es una cosa espléndida. Pero ¿por qué el amor termina en la frontera? Y dijo más: La música, este maravilloso lenguaje universal, debería ser fuente de comunicación entre todos los hombres Pau Casals se moriría de pena y de vergüenza al comprobar cómo, bajo la excusa de defender el catalán, al violonchelo de Ella Carberry le han reventado la caja de resonancia. El sectarismo ha matado a una música rusa por no saber expresarse de otro modo mejor que acariciando las cuerdas. En señal de duelo, este pianista frustrado abandona el escenario. Me voy con mi música a otra parte. Treinta y un años de servicio (y quince días) me han servido para poder despedirme de ustedes como siempre soñé: rociando de palabras esta última columna en ABC que guardaré como prueba de vida y de fe. Me marcho. Comprenderán ustedes que en días como este daría lo que fuera por saber tocar el violonchelo. SOCIEDAD