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44 CULTURA SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2018 abc. es cultura ABC Rubens El alma hecha pintura El Museo del Prado presenta al maestro como inventor de bocetos pintados: reúne 73 de los cerca de 500 que hizo NATIVIDAD PULIDO MADRID M iguel Ángel quemó sus dibujos preparatorios, según Vasari, para que nadie viera las penalidades que había padecido y las pruebas a que había sometido a su inteligencia solo para alcanzar la perfección Menos intenso y dramático que el divino Buonarroti, Rubens, otro de los galácticos de la Historia del Arte, no solo no los destruyó, sino que los apreciaba tanto que fue mucho más allá. Mientras el común de los pintores se conformaba con hacer rápidos esbozos y apuntes monocromos a pluma, lápiz o sanguina antes de ejecutar sus cuadros, Rubens inventó los bocetos pintados: en color, al óleo, en soporte más duradero que el papel, la mayoría sobre tabla. Nace una nueva forma de pintar. Auténticas joyas multiusos creadas como catálogo para mostrar a sus clientes o simplemente como herramienta de trabajo: una guía para sus ayudantes o para plasmar él mismo una idea. En realidad, hay que matizar lo de inventor, ya que algunos lo hicieron antes que él en la Italia del XVI: Polidoro da Caravaggio, Beccafumi, Barocci, Frans Floris, Tintoretto, Veronés... pero fue Rubens quien lo sistematiza, erigiéndose en el pintor de bocetos más importante de la historia del arte europeo. Ya en 1980 se catalogaron 456 bocetos pintados de su mano. Un tercio de su producción pictórica: unas 1.500 obras. El Museo del Prado y el Boijmans Museum de Róterdam, dos de las instituciones con mayor número de bocetos pintados de Rubens del mundo, han organizado esta muestra, que reúne 73 de ellos, procedentes del Louvre, el Hermitage, el Met de Nueva York, la National Gallery de Londres... y, por supuesto, del Boijmans y el Prado (este atesora una veintena) Patrocinada por la Fundación AXA y con la colaboración del Gobierno de Flandes, la muestra viajará en septiembre al museo holandés. Alejandro Vergara, jefe de conservación de pintura flamenca del Prado, y Friso Lammertse, conservador de pintura antigua del Boijmans, ambos comisarios de la exposición, han llevado a cabo una exhaustiva investigación. Rubens se deja el alma en ellos, tienen un duende, un quejío... dice Vergara, que se pone fla- menco al hablar de estos bocetos: Son próximos, muy frescos, un prodigio de imaginación y creatividad. Menos terminados que los cuadros finales, suelen parecer inacabados. Más importante que lo que cuenta en ellos es cómo lo cuenta y lo que nos hacen sentir. Rubens nos invita a mirar de cerca Rapidez y variedad Unos más acabados que otros, destacan por su variedad temática (de historia, mitológicos, naturalezas muertas, retratos) de tamaño (el más pequeño, Alegoría de la Sagrada Sabiduría mide 9 por 7 centímetros; el mayor, San Gregorio con los santos Domitila, Mauro y Papiano 147 por 120) la riqueza de vocabulario, su rápida pincelada... Están hechos con rapidez hay quien dice, quizá exageradamente, que pintó algunos en apenas media hora y poca pintura, con una fina imprimación (en muchos se aprecia la madera del soporte) No siempre coinciden las dimensiones, proporciones y formas con las obras finales, advierten Vergara y Lammertse. La mayoría son composiciones con múltiples figuras. A veces Rubens elabora dos o tres bocetos para ofrecer distintas opciones a sus clientes. Incluso llega a hacer dos juegos. En El carro triunfal de Kallo se aprecian las indicaciones, de mano del propio Rubens, que este hace a los carpinteros para la construcción del carro. En La glorificación de la Eucaristía pinta dos tipos de columnas para un altar con el fin de que el cliente pueda elegir. Estos le pedían quedarse con los bocetos, pero, a no ser que estuviese estipulado por contrato, el maestro se negaba a entregarlos. Cuentan los comisarios que, a su muerte en 1640, en la colección de Rubens había seis bocetos al óleo de Tiziano, Veronés y Tintoretto. Fue uno de los primeros coleccionistas, si no el primero, de bocetos pintados En la muestra cuelgan algunos de los primeros que hizo, como La Circuncisión (h. 1604- 5) y La Adoración de los Pastores (1608) cinco obras para las pinturas del techo de la iglesia de los jesuitas de Amberes (le encargan 39 obras, los cuadros finales de Van Dyck fueron destruidos en un incendio) trabajos de sus series más célebres, como la de Aqui- Un prodigio de creatividad Arriba, Prometeo (Museo del Prado) Abajo, La caza del león (National Gallery de Londres)