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ABC SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 31 La expresidenta de Corea del Sur es condenada a 24 años de cárcel Park Geun- hye es culpable de abuso de poder, de coerción y de aceptar sobornos PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL EN PEKÍN La expresidenta de Corea del Sur, Park Geun- hye, fue condenada ayer a 24 años de prisión y una multa de 18.000 millones de won (13,7 millones de euros) por el escándalo de corrupción de la Rasputina En un fallo que fue emitido por televisión en directo por primera vez en la historia del país, el Tribunal del Distrito Central de Seúl encontró a Park culpable de 16 cargos por los siguientes delitos: abuso de poder, coerción, filtración de secretos de Estado, aceptar sobornos multimillonarios y elaborar una lista negra de artistas de izquierdas para vetarlos en los proyectos culturales del Gobierno. A sus 66 años, esta sentencia es casi una cadena perpetua para Park, quien no acudió al tribunal para que las cámaras no captaran tan dramático momento. Para la primera mujer que alcanzó la Presidencia surcoreana, y también el primer dirigente que ha sido destituido por el Parlamento, concluye así su caída en desgracia tras destaparse a finales de 2016 el fétido caso de la Rasputina. Por su oscura influencia sobre ella, similar a la de aquel místico monje de la Rusia zarista, así se conoce a su amiga Choi Soon- sil, condenada el mes pasado a 20 años de cárcel por aprovecharse de su cercanía con la presidenta para vender favores políticos a cambio de sumas varias veces millonarias. Entre ambas, extorsionaban a corporaciones del país, como Samsung, Hyundai y Lotte, a las que sacaron 77.400 millones de won (58 millones de euros) que fueron a parar a dos fundaciones que dirigía Choi. De ese dinero, Park se habría embolsado unos 23.000 millones de won (17,5 millones de euros) Para las empresas era muy difícil negarse a las peticiones de la presidenta por miedo a represalias que pudieran ocasionarles pérdidas leyó en su sentencia el ponente del tribunal, el juez Kim Se- yoon. Además de provocar una gran indignación, este caso ha destapado las sórdidas conexiones entre la política y los chaebols como se conoce en Corea del Sur a sus famosas multinacionales. Desde que estalló el escándalo, han sido condenados el presidente de la gigantesca empresa Lotte, Shin Dong- bin, y el heredero de Samsung, Lee Jaeyong, quien salió de la cárLa expresidenta de Corea del Sur, Park Geun- hye cel el mes pasado después de que el Tribunal de Apelaciones estimara parcialmente su recurso contra su sentencia a cinco años de prisión. Junto a ellos, al secretario presidencial de coordinación política, An Chong- bum, le han caído seis años por aceptar sobornos y participar en este tráfico de influencias. Altos secretos Aunque la Rasputina no tenía ningún cargo en el Gobierno, se aprovechaba de su amistad de varias décadas con la presidenta Park para conocer asuntos de Estado y decidir en su política, incluso en temas confidenciales. Según reveló en octubre de 2016 la televisión JTBC, que tuvo acceso a los archivos del ordenador de la Choi Soonsil, la confianza entre ambas era tal que esta llegó a corregir discursos de la presidenta Park y veía documentos secretos sobre las relaciones con Japón y Corea del Norte. Su amistad se remonta a los años 70, cuando Park se convirtió en discípula del padre de la Rasputina, el pastor religioso Choi Tae- min. Como fundador de la Iglesia de la Vida Eterna, considerada por muchos una secta, Choi se erigió en el mentor de Park. Cuando la joven, hija del dictador Park Chung- hee, perdió a sus padres en sendos atentados, pasó a estar bajo su influencia hasta el punto de enemistarse con su propia familia.