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30 INTERNACIONAL SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2018 abc. es internacional ABC Evitar provocaciones Los organizadores de la marcha pidieron a los gazatíes no dar motivos a los israelíes para disparar través de un comunicado que a lo largo de la jornada se realizaron varios intentos de dañar y cruzar la valla de seguridad, bajo la cobertura de la pantalla de humo creada por la quema de neumáticos y también hubo intentos de cometer ataques terroristas, incluido el lanzamiento de artefactos explosivos, bombas incendiarias y dañar la valla de seguridad Además de disparos de acuerdo con las reglas de enfrentamiento los militares recurrieron a métodos de dispersión de disturbios, incluidos cañones de agua para apagar fuegos y un gran ventilador para dispersar el humo Organizaciones de derechos humanos denunciaron a lo largo de la semana el uso excesivo de la fuerza empleado por los militares y otras, como la israelí Betselem, publicaron anuncios en prensa pidiendo a los soldados que desobedecieran las órdenes y no dispararan a manifestantes desarmados. Una gran humareda provocada por la quema de neumáticos se levanta de la verja que separa Gaza de Israel AFP Marcha sangrienta en la franja de Gaza con al menos nueve muertos Los disparos de los soldados israelíes provocaron más de un millar de heridos MIKEL AYESTARAN ENVIADO ESPECIAL A GAZA Resistencia pacífica No queremos más mártires, eso es lo más importante. Que la gente proteste de forma pacífica y que nadie muera o resulte herido insiste Salah Abdel Ati, abogado y activista de los derechos humanos gazatí que forma parte del Comité Popular que dirige esta marcha que no terminará hasta el 15 de mayo, 70 aniversario de la creación del Estado de Israel, conocida por los palestinos como la Nakba (catástrofe) Al Fatah y Hamás forman parte del comité, pero sus banderas están lejos de las acampadas donde solo se puede ver la enseña nacional palestina. Los dirigentes islamistas, que controlan Gaza desde hace una década, parecen dispuestos a aparcar la lucha armada de forma temporal para dar una oportunidad al modelo inspirado por Indira Ghandi o Nelson Mandela, pero necesitamos que el mundo nos escuche y se dé cuenta de que llevamos 70 años viviendo como refugiados, ¿hasta cuándo? se pregunta Ahmed Yusef, dirigente de Hamás que por segundo viernes acudió a las acampadas. Junto al tema de la partición de Jerusalén, con el oeste como capital de Israel, y el este, de Palestina, la cuestión del regreso de los cinco millones de refugiados, defendida por la resolución 194 de la ONU, es otro de los temas clave en la negociación congelada entre israelíes y palestinos. Frente al discurso amable y tranquilo de Yousef, Yehiya Al Sinwar, máximo responsable del grupo islamista en la Franja, aseguró ante miles de manifestantes que levantaremos las fronteras, arrancaremos sus corazones y rezaremos en Jerusalén Una consigna que no forma parte de las palabras pronunciadas por el comité responsable de la marcha, pronunciada por el hombre con más poder de la Franja. Hamás, en busca de la tercera vía El movimiento islamista de Hamás forma parte del Comité Popular que organiza la Gran marcha del retorno que se vivió ayer por segunda vez. Después de tres guerras en ocho años, que han dejado destrucción y miles de palestinos muertos, los dirigentes de Hamás aparcan de forma temporal las armas y se refieren a esta protesta como una tercera vía con la que pretenden alcanzar lo que no han podido lograr con la lucha armada, ni su facción política rival, Al Fatah, con la negociación. La situación de desesperación que se vive en la franja de Gaza hace que los palestinos salgan con mayor facilidad a la calle porque tienen poco que perder. ANP acuerdo de seguridad con Israel Gaza es el epicentro de la protesta y no Cisjordania, donde el número de refugiados palestinos, expulsados de sus tierras tras la creación del Estado de Israel, es menor. Aunque Fatah forma parte del Comité Popular que organiza la protesta, desde Ramala desconfían de los islamistas y temen que secuestren la marcha para favorecer sus propios intereses. La Autoridad Nacional Palestina (ANP) decretó un día de luto nacional tras la muerte de 15 manifestantes hace una semana, pero desde entonces no se ha referido en exceso a la movilización. Las autoridades de Ramala tienen un acuerdo de seguridad con Israel por el que no permiten este tipo de marchas multitudinarias. La frontera entre Israel y Gaza se convirtió ayer en un enorme muro de humo durante el nuevo viernes de protestas de la Gran marcha del retorno frente a la valla de separación. El humo negro y espeso de los miles de neumáticos quemados por los manifestantes cubrió el cielo de la Franja en una movilización que acabó con al menos nueve muertos por disparos de Israel y más de mil de heridos, según el embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansur. Los soldados abrieron fuego contra una protesta que reclama el derecho a volver a sus tierras de los refugiados palestinos en la que tomaron parte unas 10.000 personas, según las fuerzas israelíes, lo que significa que fue mucho menos concurrida que la de hace una semana, en la que marcharon 30.000 personas y acabó con 15 muertos y 800 heridos de bala. Pese al deseo de los organizadores, no hubo apenas movilizaciones en Cisjordania y volvió a ser Gaza el epicentro de la marcha. El Comité Popular encargado de dirigir la protesta llamó a los gazatíes a acudir de forma pacífica a las cinco acampadas levantadas a lo largo de los 65 kilómetros de la frontera. Las tiendas se sitúan a 700 metros de la frontera y allí se quedaron familias enteras que acudieron para tomar parte en una marcha que ha logrado superar las diferencias políticas y unir a los palestinos, ya que la mayoría de la población de Gaza (un 70 de los dos millones de habitantes) está formada por refugiados expulsados de sus tierras tras la creación de Israel en 1948. Grupos de jóvenes avanzaron hasta la misma frontera y, pese a las peticiones de los organizadores de no dar motivos a los israelíes para disparar, lanzaron piedras y quemaron neumáticos. El humo dificultó el trabajo de los francotiradores y de los aviones no tripulados israelíes. El Ejército señaló a