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ABC SÁBADO, 7 DE ABRIL DE 2018 abc. es internacional INTERNACIONAL 29 SAO BERNARDO DO CAMPO El líder del PT se atrinchera en la sede de su sindicato V. GOYZUETA SAO PAULO EFE bierno y los trece en que su Partido de los Trabajadores (PT) estuvo en el poder. Dejó la presidencia con más de un 80 por ciento de popularidad, un caso inédito en el país. Popularidad Pese a las críticas a la orden de su prisión, Lula da Silva, sigue siendo el político más popular de la historia de Brasil. Irá a la cárcel con un 36 por ciento de apoyo en los sondeos para las presidenciales de octubre de este año, por más que aparezca como legalmente inelegible. Gracias a su carisma y a su capacidad oratoria, Lula fue siempre un político popular. En sus tiempos en la presidencia sacaba de sus casillas a sus guardaespaldas, al trans- gredir todos las normas de seguridad y mezclarse con la multitud que lo seguía. Desde que fue elegido diputado, en 1986 el más votado del país jamás abandonó la política. Fue tres veces candidato a la presidencia y elegido jefe de Estado por primera vez en 2002. En esa primera gestión, parte de su equipo cayó bajo acusaciones de corrupción, entre ellos, José Dirceu, su mentor intelectual. Tras su segundo mandato, eligió a su sucesora y ex mano derecha, Dilma Rousseff, que era tan impopular que le dio al líder la fama de elegir a quien nunca pudiera hacerle sombra. Rousseff, sin embargo, cayó en su segundo mandato, destituida en un juicio político, por haber llevado al país a una grave crisis económica. Las primeras denuncias del juez Moro contra Lula surgieron en el segundo mandato de Rousseff. El expresidente comenzó a debilitarse cuando trató de asumir un ministerio en el gabinete de Rousseff para conseguir inmunidad frente a la amenaza de prisión, en marzo de 2016. Fue en ese momento cuando comenzó a perder credibilidad, incluso entre sus militantes. Lula ancla su fama en los avances económicos durante su mandato: redujo los niveles de miseria y abrió la Universidad a los sectores más populares. Buena parte de esos grupos sociales apoyan la tesis de que Lula es un perseguido político y que su prisión es una injusta inhabilitación electoral. El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva prefirió esperar ayer en la sede del Sindicato Metalúrgico ABC en Sao Bernardo do Campo, rodeado de compañeros, en un día tenso para Brasil. Se trata de una disputa subliminal entre Lula y el juez Moro, los pesos pesados de la operación anticorrupción, el principal condenado y su verdugo. Mientras Moro quiere evitar a todo precio que el político aparezca como una víctima prohibió incluso las esposas Lula se planta en su habitat para salir de la trinchera en brazos de su militancia, ante las cámaras de todo el mundo, tras asistir hoy a una misa en memoria de su esposa, Marisa Leticia. Lula dejó pasar el tiempo mientras militantes del Partido de los Trabajadores (PT) rodeaban la sede del sindicato y lo arropaban con las banderas rojas de la formación desde la madrugada del viernes. El número de sus partidarios fue creciendo a lo largo del día. La sede del sindicato y Sao Bernardo do Campo son lugares simbólicos para Lula y el PT y, sin duda, para la historia política de Brasil. En esa ciudad Lula comenzó a trabajar como obrero metalúrgico e hizo buena parte de su carrera política. Allí vivió durante décadas con su mujer e hijos y allí se entregó por primera vez a la Policía hace 38 años antes de entrar en prisión. Pero la historia ahora es completamente distinta. A Lula le espera una condena de prisión en la democracia que ayudó a construir, juzgado con leyes aprobadas durante la gestión de su partido. Es el caso de la ley Ficha Limpia, que le impide aspirar a un cargo público a pesar de que le favorecen los sondeos para las presidenciales de octubre. Lula fundó el PT, uno de los principales partidos de Brasil, entre la treintena que se disputan el Congreso. AÉCIO NEVES DA CUNHA SENADOR RODRIGO MAIA PRESIDENTE DE LA CÁMARA FERNANDO COLLOR SENADOR Y EXPRESIDENTE El excandidato a presidente evitó su destitución con apoyo del Congreso. Fue acusado de recibir sobornos de Odebrecht y fue grabado pidiendo dinero a un empresario. Investigado por recibir dinero de la constructora Odebrecht en las elecciones de 2008 y 2010, y aprobar leyes a favor de la empresa, en 2014. Destituido en 1992, acusado de recibir fondos de una subsidiaria de Petrobras y 8 millones de euros en sobornos, es investigado en cinco procesos.