Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES, 2 DE ABRIL DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 15 VIDAS EJEMPLARES TRIBUNA ABIERTA POR UNA ECONOMÍA SIN POPULISMO POR JAIME GIL ALUJA El populismo consigue simplificar y convertir realidades complejas en planteamientos sencillos, comprensibles por un amplio espectro de la población, sin necesidad de esfuerzo alguno conveniencia de dotar a Europa de renovadas estructuras y normas de funcionamiento. La UE debe ser capaz de potenciar el crecimiento económico como lo ha hecho hasta ahora con mayor o menor éxito. Pero también debe insistir en el empeño de conseguir una mejor distribución del crecimiento. Uno de los efectos del periodo recesivo y depresivo que acabamos de superar es la creciente sensación de injusticia que ha propiciado el mal reparto de las pesadas cargas propias de las políticas antidepresivas. Eso es cierto. Como también lo es que el desfase que existe entre las realidades de nuestro entorno y las políticas económicas adoptadas para mejorar la convivencia ciudadana, es un terreno propicio para los populismos. El populismo ejerce su magisterio a través de criterios binarios que consiguen simplificar y convertir realidades complejas en planteamientos sencillos, comprensibles por un amplio espectro de la población, sin necesidad de esfuerzo alguno. Unos mensajes populistas que insistentemente repetidos se aceptan como verdades incuestionables convirtiéndose en prototipos de posverdad que es peor que la mentira, porque añade a su maldad el contagio de la confusión. Ante problemas complejos no valen soluciones simples. Así, cuando en Cataluña, mi tierra, como consecuencia de los rigores que sucedieron a la cri- LUIS VENTOSO LA PROGENIE Ojalá el mundo de esos niños no sea el que preconizan sus padres E NTRE las conclusiones del seminario Barcelona Economics Network celebrado conjuntamente en Sevilla por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo y la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (Racef) destaca que es en la fase de recuperación del ciclo cuando las acciones emprendidas, si son las pertinentes, adquieren la mayor efectividad. Y esta es la fase en que nos encontramos en todas las orillas de nuestro mar. Es quizás este aspecto el único en donde existe coincidencia entre los estudiosos de los ciclos económicos, desde los primeros trabajos teóricos de Wesley Mitchell a los de Shumpeter. Sea el tratamiento del ciclo corto de Kitchin, el mediano de Juglar o el largo de Kondratiev, es momento ahora de hacer los ajustes que el sistema económico demanda, a la vez que insertamos los estímulos para una prosperidad sólida, duradera y compartida. Como tantas veces hemos repetido desde la Academia, lo que nosotros no hagamos ahora lo harán otros y el desfase existente entre países y entre ciudadanos de un mismo país se agrandará y se hará crónico. Por eso, nos permitimos sugerir a nuestros políticos que dediquen unas pocas horas a leer los trabajos sobre la Teoría del ciclo real de los Nobel 2004, Finn E. Kydland y Edward C. Prescott, académico el primero de nuestra Real Corporación y presidente del Observatorio Económico Financiero. De manera especial, esa llamada va dirigida a los últimos gobiernos de mi querida Cataluña en relación con la quimera de la secesión de España. Les aseguro que las pocas horas invertidas en la recomendada lectura tendrán un rendimiento exponencial para la futura prosperidad de catalanes y españoles, una prosperidad compartida, si realmente es ese el objetivo que en verdad desean alcanzar. Tenemos por delante un ejercicio combinado de razón y emoción envuelto en una alta dosis de tesón para preparar desde la recuperación una fase expansiva repleta de promesas, pero también llena de exigencias. Podemos ejercer el derecho de renuncia, pero si así lo hacemos, nunca después podremos culpar a los demás de nuestros propios fracasos. Tic, tac. El reloj de la fase de recuperación no deja de avanzar. Cada tic, y cada tac es un movimiento de cierre de las posibilidades de hacer las imprescindibles reformas, de emprender los nuevos caminos que llevan al progreso. En su momento, hicimos una fuerte y firme apuesta por Europa. Durante años hemos recogido los frutos de esta opción. No es hora de abandonar el proyecto que ha rescatado de una manera u otra a países en grave peligro y está asumiendo con cierta dignidad la deserción de uno de los más poderosos. Quizás sea ahora el momento de plantearnos la A ABC sis del 2008 se establecieron recortes en los servicios públicos, el populismo independentista gritaba España nos roba Pero también cuando en Alemania los rigores de la obligada austeridad hacían mella en el poder adquisitivo, el extremismo populista proclamaba los inmigrantes nos quitan el pan Afortunadamente, aquí, allí y en todas partes disponemos de una repuesta humanista. Un grito y una proclama surgida desde la fuerza de la razón y desde el valor de la emoción que dé respuesta a la complejidad de nuestros sistemas económico y social para encontrar buenas soluciones desde lógicas multivalentes y la matemática difusa para que el crecimiento posibilite la redistribución de la riqueza y propicie la reducción de la desigualdad socioeconómica. JAIME GIL ALUJA ES EL PRESIDENTE DE LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y FINANCIERAS YER fui a chapotear a una piscina coruñesa. En la entrada estaba una de las encargadas, a la que conozco superficialmente, una persona agradable y eficiente, siempre con la sonrisa activada en un trabajo monótono. Al interpelarla con el típico hola, ¿cómo estás? ella respondió por lo amplio a la coletilla de saludo: Todo bien. Desde luego yo no me voy a quejar. Vivimos muy bien en este país Semejante arranque de optimismo expansivo casi me provocó un respingo, pues lo habitual en un español fetén es el quejío mortuorio: La cosa está muy chunga. Este país va de puta pena. Se está yendo todo a la... Pero la chica siguió con su discurso rompedor: Incluso con sueldos pequeños se vive bastante bien. Conozco a parejas que ganan unos seiscientos euros cada uno y luego te los encuentras de vinos. Las cosas no están tan mal, lo que hay es mucha envidia. Mira, yo podía haber estudiado y no lo hice. Pero hubo gente que se esforzó más, estudiaron y les ha ido muy bien. ¿Me tengo que cabrear porque ahora cobren más que yo? ¿Por qué tenemos que ser todos iguales? A esas alturas, me parecía estar viendo a Adam Smith revivido. Tal vez sin saberlo, el de aquella mujer era un discurso liberal. A un año de la cuarentena, Iglesias Turrión va a ser padre primerizo con su mujer, Irene Montero, de 29, según anunció la dirigente comunista con una nota acaramelada en su cuenta de Facebook (multinacional estadounidense en el punto de mira por saquear la intimidad de las personas y manipular procesos electorales) Iglesias y su pareja y número dos serán padres de mellizos. ¿Qué futuro sería mejor para esos niños: el que propugnan sus progenitores o el de la mirada liberal de la empleada de la piscina? Si Irene y Pablo culminasen el asalto al cielo la cursi expresión del padre in pectore para referirse a la toma del poder lo más probable es que los mellizos se quedasen sin país, pues un rasgo letal de Podemos es que adula y da oxígeno a los separatistas que quieren finiquitar España. Si sus padres triunfasen, los mellizos vivirían en una república donde primaría la igualación a la baja y la sospecha ante el esfuerzo. Si los mellizos Iglesias Montero saliesen unos linces y montasen una empresa exitosa... sus padres los achicharrarían a impuestos y pondrían todo tipo de zancadillas al desarrollo de la compañía. Si los mellizos aspiran a cobrar la jubilación, con sus padres en La Moncloa que se vayan olvidando, pues su analfabetismo numérico y su obsesión por el dulce placebo de la subvención quebrarían pronto las arcas públicas. Si a los mellizos les da por el periodismo, mejor que no mande papá, pues Iglesias ya ha explicitado su afán de embridar a los medios discrepantes. Si los mellizos salen liberales, sus padres les llamarán franquistas Si quieren a España, los tacharán de fachas Y si les da por ser católicos, uy, entonces mejor que se piren de Erasmus y ya no vuelvan por casa. Parabienes para Pablo e Irene y mis mejores deseos para sus hijos: que nunca tengan que vivir en una España gobernada por sus padres.