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14 OPINIÓN POSTALES DOMINGO, 1 DE ABRIL DE 2018 abc. es opinion ABC JOSÉ MARÍA CARRASCAL A los cuatro vientos Sector inmobiliario Vista oral en Sevilla ¿ANTIGUOS O MODERNOS? Cuando ya nadie dice que Europa termina en los Pirineos, surgen los antieuropeístas SO de que los españoles del siglo XVI eran más modernos que los actuales como dice el historiador francés Serge Gruzinski en la excelente entrevista que Jesús Calero le hace en el ABC Cultural, parece a primera vista la típica boutade francesa para pasmar a los burgueses. ¡Con las enormes diferencias que hay entre la España del siglo XVI y la del XXI! Pero se pone uno a pensar y empiezan a asaltarle dudas. La primera: ¿qué es ser moderno? Desde luego, no seguir la moda. Eso es esnobismo. Ser moderno es adelantarse a la moda, crearla, que la duquesa de Windsor redujo a moda es lo que lleva una mujer elegante Pero la modernidad va más allá de la moda para entrar en los mecanismos históricos que cambian la era o edad, algo que sólo alcanzan a ver y se atreven a poner en práctica los espíritus fuertes, con olfato fino e inteligencia audaz. Y si nos ponemos a estudiar la verdadera historia, no la que se nos vende como tal y sólo es chismorreo o politiqueo, nos damos cuenta de que los españoles del siglo XVI estuvieron entre los más activos protagonistas de la llegada de la Edad Moderna. Eran los que descubrían continentes, escribían la primera novela moderna, daban la primera vuelta al mundo y su divisa en los Tercios era: España, mi cuna; Italia, mi ventura; Flandes, mi sepultura No un mal curriculum modernista. Es verdad que el esfuerzo fue tan gigantesco y el imperio tan vasto que Castilla perdió un millón de habitantes de los ocho que tenía. Más grave fue que se iban los mejores, los más fuertes, los más audaces, los más emprendedores, convirtiendo España, según Quevedo, en la garganta del oro de América hacia Europa Se mantendría como primera potencia mundial todavía otro siglo, pero el declive estaba garantizado, con una Francia y una Inglaterra al acecho para ocupar su puesto. Si los comparamos con los españoles de hoy, nos damos cuenta de que no salimos bien parados. Más que descubrir, preferimos que nos descubran y, más que inventar, escogemos el que inventen ellos de uno de nuestros intelectuales más conocidos y brillantes. E infinitamente más grave es que, en vez de pelear con nuestros enemigos seculares, que con la globalización han dejado de serlo, nos peleamos entre nosotros por razones políticas, territoriales o sin razón alguna. Cuando al fin nuestro nivel de vida es razonable y nadie dice que Europa termina en los Pirineos surgen antieuropeístas entre nosotros y proliferan los partidos de las más rancias y fracasadas ideologías. Es verdad que la última generación se ha lanzado al mundo y se abre paso en él, la mejor forma de combatir la abulia vital y la pereza intelectual. Como parte de nuestras empresas punteras, que reciben contratos en los lugares más distantes. Pero la gran masa de la población sigue pensando que el Estado debe solucionar todos los problemas personales y nacionales. Una mentalidad claramente antimoderna. De los políticos, mejor no hablar. O sea, el profesor Gruzinski no estaba equivocado. Los equivocados éramos nosotros. Menos demagogia y más vivienda social No son pocos los factores que intervienen en el actual proceso de encarecimiento de la vivienda, cuyo ciclo alcista vuelve a castigar a los que menos tienen, excluidos del mercado y, peor aún, sin la opción de beneficiarse de las viviendas sociales que tradicionalmente han servido para aliviar los rigores de la inflación inmobiliaria. Es el populismo el que, tras hacer bandera de estas promociones y tirar de demagogia, ha paralizado desde el poder municipal unas promociones que no solo benefician a sus inquilinos, sino que contribuyen a reequilibrar el mercado. El dogma del ladrillo, como tantos otros, sale muy caro. Los ERE de la Junta, paisaje andaluz La declaración de Antonio Fernández, exconsejero de Empleo, continúa mañana en la Audiencia de Sevilla, escenario de un juicio de los ERE por el que a mediados de mes comenzarán a pasar los testigos y del que hoy hace balance ABC. Alimento y nutriente de las terminales de la izquierda, las recurrentes corruptelas del PP opacan la vista oral del mayor caso de corrupción de la democracia, una torre de lodo que a través de presiones políticas y judiciales, y también a partir de una narración normalizadora, intenta ser camuflada en el paisaje del tipismo andaluz. El pico de la montaña, sin embargo, es demasiado alto. E ABC Y SUS LECTORES Los datos hacen la historia Las precisiones históricas son el argumento de la carta que nos remite ABEL ALONSO, que se refiere al artículo No está la cosa para comprar Toisones de Oro cuyo autor afirmaba en ABC que la Orden del Toisón de Oro fue creada en 1430 por Felipe el Bueno, Duque de Borgoña y que esta pasó en 1477 a su nieto Carlos I de España, el Emperador Carlos V Creo señala nuestro lector que hay dos errores. Primero: en 1477 Carlos I no había nacido. Carlos I de España, y V como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, nació el 24 de febrero de 1500 en la zona palaciega del castillo de Gante (Bélgica) residencia de los Condes de Flandes. Antes de acabar el año 1500, recibió de su padre, Felipe el Hermoso, (Archiduque de Austria y Señor de los Países Bajos) los títulos de Duque de Luxemburgo y caballero de la Orden del Toisón de Oro. Segundo: Carlos I no era nieto de Felipe el Bueno, sino tataranieto, por su ascendencia paterna. Al César Carlos le precedieron como Grandes Maestres de la Orden el fundador, ya citado, su hijo Carlos el Temerario, el Emperador Maximiliano I de Austria (dinastía Habsburgo) por su matrimonio con María de protección a los débiles y que cumple la palabra real El preciado collar lo luce tanto en retratos y bustos de juventud y madurez como en el gran cuadro de Tiziano en 1533, con motivo de su estancia en Bolonia, y en su adiós al poder el 25 de octubre de 1555 en su palacio de Bruselas. Presidió capítulos de la Orden en Bruselas, Barcelona (donde reside casi todo el año 1519) Tournai y Utrecht Derogar o dejar de aplicar Se refiere MIGUEL DE ENTREMARES a una columna en la que Curri Valenzuela pone deberes al próximo presidente de la Generalitat de Cataluña, al que emplaza ...tras su toma de posesión, a derogar el 155 Error de bulto, pues el artículo 155 de la Constitución Española de 1978 está en vigor desde su aprobación. Se ha aplicado, por primera vez en Cataluña. Y se dejará de aplicar, como prometió el Gobierno, y si no cambian las condiciones, tan pronto como haya un gobierno autonómico libre de expedientes judiciales. Pero no puede ser derogado así como así, ya que supone una compleja reforma de la Constitución. Toda la Constitución está plenamente vigente. Y el artículo 155 se ha aplicado y se dejará de aplicar. Carlos V ABC Borgoña, hija única de Carlos el Temerario, y Felipe el Hermoso, casado con Doña Juana (Juana la Loca) hija de los Reyes Católicos. Durante unos meses de 1506 fue Rey consorte como Felipe I de Castilla. De esta forma, el Toisón queda vinculado a la Casa de Austria en su rama española. El Emperador Carlos V tuvo siempre en gran aprecio a su amada Orden del Toisón, que representaba el ideal caballeresco de virtudes como el valor, la lealtad, la