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ABC DOMINGO, 1 DE ABRIL DE 2018 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA ANTONIO BURGOS 25 AÑOS SIN DON JUAN Palabras que deberían estar grabadas en el corazón de todo ciudadano: Por España, todo por España S E ha quedado para la Historia la frase, ya hasta tópica, de que fue hijo de Rey y padre de Rey Aunque sí fue Rey, en la esperanza democrática de Estoril, en plena dictadura, para algunos de nosotros. Los que en la Universidad llevábamos una insignia de solapa con la J de su inicial en oro y, sobre ella, tres barras de números romanos esmaltadas en rojo, como los democristianos de Giménez Fernández lucían, ya entonces, la azul bandera de la Europa con la que nos queríamos igualar. Le faltó, como le faltaron tantas cosas, un Agustín de Foxá que, como a su augusto padre, le escribiera un Romance del Rey muerto En el cuarto de un hotel está muerto el Rey de España Y mira que Navarra hubiera rimado bien con España... Hablo del Conde de Barcelona, de Don Juan de Borbón y Battemberg, de cuya muerte en Navarra se cumplen hoy 25 años. No sé si alguien se acordará de la fecha. Quizá algún nostálgico de los que repartían el Boletín del Consejo Privado del Conde de Barcelona con las noticias de nuestras esperanzas. Yo me acordé de Don Juan no en este redondo cabo de año, sino cuando Don Felipe VI le impuso a la Princesa de Asturias, solemnemente, en el Palacio Real, la insignia de la Orden del Toisón de Oro. Allí, por vez primera en muchos años, quedó más que patente y subrayada una idea consustancial con la Institución Monárquica: la seguridad de estabilidad y continuidad que da su sentido dinástico. Por vez primera en algunos (tristes) años, era resaltada la figura histórica de Don Juan Carlos I como restaurador de las libertades democráticas con la Monarquía Parlamentaria en la Constitución de 1978. De quien desde el primer momento se presentó, en la concordia nacional que ahora muchos se empeñan en romper, como Rey de todos los españoles Yo fui más atrás en el agradecido recuerdo, como integrante de una generación que recobró las libertades gracias a la Corona y a su sensibilidad por conectar con los deseos de la mayoría. Escuchando las palabras de Don Felipe VI fui dos, tres, cuatro generaciones atrás en la Institución que según Vázquez de Mella cuenta con el sufragio universal de los siglos Y ojalá igual que en aquel solemne acto de Palacio quedó reconocida ante la Historia la figura y la obra del abuelo de la Princesa de Asturias, el cabo de año de hoy sirva para rescatar el olvido y hacer justicia a su egregio bisabuelo, aquel que el 14 de mayo de 1977, al renunciar a sus derechos dinásticos, pronunció ante su hijo unas palabras que deberían estar grabadas en el corazón de todo ciudadano que tenga la gloria infinita de ser español Majestad, por España, todo por España Así fue la vida del Conde de Barcelona: todo por España. Por hacer real el deseo de su augusto padre Don Alfonso XIII en el muy patriótico manifiesto Al país que escribe en ABC tras las elecciones del l4 de abril de 1931, en el que reitera su deseo de ser Rey de todos los españoles Suelen muchos creer que esa convicción y práctica es afortunada frase de Don Juan Carlos. No. La dejó escrita Don Alfonso XIII en el mentado manifiesto de ABC. Y fue a la que Don Juan de Borbón entregó toda su vida de renuncias, amarguras, destierro, ingratitudes, calumnias y sinsabores. En su manifiesto de Lausana (1945) así se presenta ante los españoles. Lo que, andando los años habría de decir: Por España, todo por España Nadie lo piensa, pero tras la entrevista con Franco en el Azor en 1948 es como si un padre de familia, para salvar a su casa de la ruina, envía lejos a su primogénito para que se eduque con su peor enemigo Gracias a la grandeza de aquel gesto de padre pudo un día de 1975, una fecha de concordia y reconciliación, hacerse realidad el deseo del bisabuelo de la Princesa de Asturias. Tuvimos un Rey de todos los españoles Y todo porque a ello, Por España, todo por España entregó Don Juan su vida, extinguida en Navarra hace hoy 25 años. IGNACIO CAMACHO DE MAL CAFÉ Cuando alguien te insulta no te sientas a tomar café con él hasta que, como mínimo, te pide disculpas L boicot genérico a productos de una determinada región o país es en primer lugar un acto de xenofobia. En términos estrictamente mercantiles representa además una estupidez que ignora la lógica económica puesto que, salvo las materias primas directas, la mayoría de los bienes de consumo se elaboran con componentes de diferentes zonas. Otra cosa es, sin embargo, el rechazo a ciertas empresas cuyos propietarios o ejecutivos se hayan significado en posturas sociales o políticas por voluntad propia. En este caso se trata de una réplica concreta en el libre debate de las opiniones: si a ellos no les importa asociar la suyas al nombre de una marca, el consumidor tiene perfecto derecho a mostrar su criterio discrepante eligiendo otra. Por tanto, no es lo mismo boicotear a una firma por ser catalana que porque sus dueños o representantes se hayan mostrado partidarios de la independencia. Lo primero constituye una injusticia y una arbitrariedad; lo segundo, un mecanismo de estímulo y respuesta. El mercado funciona con sus propias reglas, una de las cuales, acaso la más esencial, consiste en no ofender a la clientela. También en el mercado político, donde se puede opinar con el voto, con los pies y hasta con la cartera, conviene saber que la implicación en una causa conlleva una responsabilidad sobre las consecuencias. Los cafés Marcilla, Saimaza y L Or los fabrica en este momento una compañía holandesa. Uno de sus directivos, llamado Xavier Mitjavila, ha declarado en su cuenta de Facebook que España es un Estado fascista y se ha armado la imaginable pelotera. En vez de pedir disculpas, u obligar a su empleado a ofrecerlas, la empresa ha considerado el asunto una simple opinión personal siguiendo una pésima estrategia. Creemos que sentarse a tomar un café puede ayudar al entendimiento mutuo dice en un banal comunicado, tipo relaxing cup, para zanjar el problema. Pues no: cuando se insulta a una nación democrática de forma injustificada, falaz, temeraria y torticera, esta clase de entuertos sólo se deshacen, y aun a medias, con excusas, rectificaciones o enmiendas. Y eso no hay modo de encontrarlo en la invitación cafetera. Es posible que en Holanda no hayan valorado bien la hipersensibilidad española ante el conflicto independentista. Algunos empresarios catalanes que la han sufrido con bastante menos motivo podrían explicar a sus colegas neerlandeses que no se trata de ninguna tontería. También existen consultoras especializadas en crisis corporativas que bien podrían asesorarles para no decir pamplinas. O para que consideren que si alguien pretende fracturar tu país, ciscarse en tu Constitución y romper una convivencia muy compleja y sufrida, te sientes poco dispuesto a entender que encima te llamen fascista. Eso no se arregla tomando un café. Que si hay que tomarlo se toma, faltaría más, siempre que no sea un Marcilla. E JM NIETO Fe de ratas