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12 OPINIÓN MONTECASSINO PUEBLA DOMINGO, 1 DE ABRIL DE 2018 abc. es opinion ABC HERMANN AUNQUE LE REGAÑEN Israel sabe que la autodefensa es antes que la buena imagen Y A vuelven todos los medios bien pensantes del mundo a condenar a Israel por los sucesos ayer en Gaza. Por supuesto los españoles a la cabeza, que no por casualidad sus periodistas son los más ideologizados, los más ignorantes y los más judeófobos y antisemitas del mundo desarrollado. Aunque ellos lo llamen coquetamente antisionismo La izquierda y sus medios odian a Israel aun más que a España. Hay fobia a un Israel que defiende su democracia, libertad, dignidad y pensamiento libre, todo lo esencial de Occidente, todo lo que la izquierda moderna lucha por enterrar. Y lo que más molesta de Israel es su naturalidad en la autodefensa. Su falta de todo complejo para dar máxima prioridad a lo que la tiene, la derrota del enemigo que le quiere exterminar. Hay mucho de memoria del Holocausto en todo ello. Cuando es necesario, recurre al único lenguaje que entienden todos en la región en la que ha de reafirmar una y otra vez su derecho a la existencia: la fuerza militar. En los últimos días, la prensa internacional ha publicado barbaridades sobre España demostrando tanta mala fe como ignorancia, tanta falta de equidad como nulas ganas de entender y explicar lo que sucede en la región catalana. Muchos españoles se han sentido injustamente vapuleados. A Israel le pasa permanentemente. Pero sabe cuáles son las prioridades. Conviene tener en el mundo buena imagen. Pero antes hay muchas cosas, la seguridad, la unidad y por supuesto la existencia. Ayer la mayoría de los medios intentaban de nuevo presentar los incidentes de Gaza como un baño de sangre provocado sin causa por Israel. Por unos soldados israelíes que mataban por placer a pacíficos manifestantes palestinos. Esta versión tan falsaria hizo pronto agua. Y debió ser por un lapsus, no por buena voluntad, procediendo de RTVE. Allí dijeron que los soldados habían disparado cuando miles de palestinos intentaban penetrar en territorio de Israel Así es, miles de palestinos intentaban asaltar una frontera fortificada por ser una frontera en guerra, y penetrar violentamente en el territorio del estado de Israel. Un ataque con decenas de miles de asaltantes contra cualquier frontera de Oriente Medio se habría saldado con cientos, cuando no miles de muertos. Murieron 17 palestinos y 45 fueron heridos. Varios muertos son conocidos terroristas militantes de Al Aqsa. Hay todo un plan de agresiones a Israel hasta el 15 de mayo, día de la Naqba, de la catástrofe por su pérdida de tierras en la guerra de 1948. Si los palestinos hubieran podido dejar atrás el drama de sus territorios perdidos como hicieron otros en 1945 hoy serían ciudadanos prósperos en todos los países de la región. Pero los árabes los han mantenido en la jaula de la historia para lanzarlos contra Israel. Los pozos de la frustración son cada vez más profundos. Pero la solución nunca estará en asaltar a Israel como el viernes. Porque Israel se defiende. Aunque le regañen. PROVERBIOS MORALES JON JUARISTI MANDARINAS El escándalo Kristeva entierra más, si hiciera falta, el mito romántico del 68 francés NA vez consumada la extinción del existencialismo y decretada la muerte del Hombre (última máscara de Dios según los nietzscheanos franceses) Julia Kristeva quiso ser la Simone de Beauvoir del 68, el Castor del estructuralismo. No pudo. Le faltaban condiciones estilísticas. Su prosa fue siempre pesadísima y oscura, todo lo contrario de la del otro exiliado búlgaro acogido por la pomada de Saint- Germaindes- Prés, Tzvetan Todorov, desaparecido hace un año. Simone de Beauvoir escribió la novela de su generación, Los mandarines (1954) para salvar literariamente la memoria de una red casi enteramente varonil (Sartre, Aron, Nizan, Algren, Lanzmann e incluso Camus antes de la ruptura) La réplica de Kristeva, Los samurais (1990) también una novela masculina, sacralizó a la banda estructuralista (LéviStrauss, Lacan, Barthes, Foucault, y, sobre todo, al marido de la autora, el infumable Philippe Sollers, fundador de Tel Quel. Ambas novelas, la de Beauvoir y la de Kristeva, son historias narcisistas hasta aburrir. Autobiografias ficticias de dos chicas excepcionales en medio de tipos listísimos. Entre el 11 de abril y el 4 de mayo de 1974, una delegación de Tel Quel, la revista maoísta más sofisticada de Europa, visitó China, donde fue tratada estupendamente por el régimen. A su regreso a Francia, casi todos escribieron sus impresiones de la excursión, alabando al presidente Mao y a la Revo- U lución Cultural. Julia escribió De las chinas, una apología del maoísmo como feminismo auténtico. Tras la caída de Mao, publicó suaves palinodias, tan suaves que ni siquiera lo parecían. Transfirió con claridad sus simpatías políticas a los Estados Unidos en cuanto se derrumbó el sistema soviético, lo que no le impidió seguir prodigando elogios retrospectivos a la Revolución Cultural diluida en una supuesta especificidad cultural china de carácter más o menos ucrónico. Así, en un artículo de 2000, La Chine tel quelle fechado el 26 de diciembre en el Mandarin Oriental Hyde Park Hotel de Londres escribía, con todo el morro: Exiliada de Bulgaria y considerándome más bien como una víctima del comunismo, no estaba, como los jóvenes burgueses de Occidente, cautivada por el comunismo chino Sin embargo, se fue a China del bracete de Sollers y en compañía de otros tres varones estructuralistas (François Wahl, Marcelin Pleynet y Barthes) A sus casi ochenta y dos años, Sollers, antiguo alumno de los jesuitas, como Althuser, blasona de católico de tendencia gnóstica, signifique eso lo que signifique. Y Kristeva, la pobre Julia, en vísperas del cincuentenario de mayo del 68 y en medio de la bronca internacional de los espías rusos, acaba de ser delatada como antigua agente de los servicios secretos de la Bulgaria comunista en Francia desde 1971. Imprudentemente, había solicitado colaborar con una publicación literaria búlgara, sin saber que en su país natal es imprescindible acreditar un pasado limpio de complicidad con el antiguo régimen comunista para trabajar en medios de prensa. Total, que apareció su ficha en los archivos de la Darzhavna Sigurnost, la agencia de espionaje del comunismo búlgaro, hasta con su nombre de guerra, Sabina. Kristeva lo ha negado todo, pero el principio de verosimilitud juega en su contra. No se entiende qué interés podría tener el actual gobierno búlgaro en desacreditar a una anciana posmaoísta tan olvidada por el público francés que ha tenido que pedir que le dejen colaborar en una revista búlgara. Y, por otra parte, durante la Guerra Fría, la Francia antiamericana de los sesenta a la que llegó Julia en 1965, era ya la gran cabeza de puente del espionaje soviético (por no hablar del chino) en la Europa occidental.