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ABC LUNES, 26 DE MARZO DE 2018 abc. es economia ECONOMÍA 35 EL QUINTO EN DISCORDIA POR JOSÉ RAMÓN ITURRIAGA Standard Poor s: más vale tarde que nunca El viernes pasado, la agencia de rating Standard Poor s subió un escalón la calificación de España. Una muy buena noticia que se ha hecho esperar. Esta demora no es de extrañar pues las agencias son un claro ejemplo de industria a la que le cuesta coger el tranco. Al final de los ciclos expansivos, las compañías que forman el sector son reacias a cambiar de criterio, y al revés. Cuando, como ahora, es evidente que las cosas están mucho mejor, les ha costado mucho dar su brazo a torcer. No solo con España, pero quizá el nuestro sea el caso más sangrante. Así, en lo últimos tiempos cualquier excusa era válida para retrasar la inevitable revisión al alza del rating cuando el sistema financiero y la deuda dejaron de ser excusa, el riesgo político cogió el relevo. Insisto: cualquier cosa para no reconocer lo evidente. Pero no caigamos en la tentación de la mujer de Lot, miremos hacia adelante. Constituye una magnífica noticia que nos hayan sacado del pelotón de los torpes y que la tendencia para continuar subiéndonos la nota en futuras revisiones sea positiva. Y no es un tema en absoluto baladí, pues hay mucho inversor importante que exige unos niveles mínimos de calificación para poder comprar. Además, en cierta medida, las subidas de rating son buenas en sí mismas porque retroalimentan la propia recuperación. Así lo refleja la teoría de la reflexividad a la que se refiere Soros: el mejor comportamiento de los mercados es bueno en sí mismo para la economía, y al revés. Esta es precisamente la mejor noticia. Aunque tarde, las agencias de rating junto con el mercado, o una parte importante del mismo están volviendo la mirada hacia España y lo que se encuentran les gusta. Y más que le va a gustar. Tenemos por delante la mejor fase de la recuperación económica, estando aún en la primera parte del partido. Que no decaiga. Pierre Moscovici, comisario europeo de Economía AFP El objetivo de déficit público, cumplido La semana pasada se confirmaba la noticia de que España, por primera vez desde que se desató la crisis, cumplía con el objetivo de déficit público sin que haya habido necesidad de revisión por parte de las autoridades europeas. El año pasado lo cerramos con un déficit del 3 lo que confirma que los ingresos corrientes son mayores que los gastos corrientes y el desequilibrio actual es exclusivamente financiero. Además, siendo el déficit más bajo que el crecimiento nominal de la economía, se confirma que la deuda pública ha tocado techo. En los próximos años y de forma paulatina, incluso aunque el déficit se mantuviera en estos niveles, la cantidad de deuda pública respecto al PIB se va a ir reduciendo paulatinamente. Sede de S P en Nueva York EFE Importa señalar que los niveles a los que ha hecho techo, siendo altos, no llegan a los de otras economías desarrolladas. ¿Recuerdan no hace tanto cuando déficit y deuda nos quitaban el sueño? ¿Cuántos informes elaboraron sobre la insostenibilidad de la deuda española? Pues todo ello es pasado. La deuda pública ha dejado de ser un problema y aquellos que anticipaban su colapso han abandonado su profecía sin antes reconocer que se confundieron. Pero no se preocupen, algo encontrarán para seguir instalados en ese contumaz pesimismo que en el mundo financiero tiene tan buena venta. Como en política, el marketing del miedo es muy poderoso en todo lo que se refiere al dinero. Pero como demuestra la historia, no porque tengan mejor prensa aciertan más, es más bien todo lo contrario. POWELL, TRUMP Y ZUCKERBERG La semana ha sido caótica incluso para los estándares actuales de la Casa Blanca. Mucho más aún para lo que suele ser habitual en los mercados H ay semanas y semanas. La pasada fue una para el recuerdo. Facebook, guerra comercial, estreno del nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y cambios con nocturnidad y alevosía en el gabinete americano. Una semana caótica incluso para los estándares actuales de la Casa Blanca. Mucho más aún para lo que suele ser habitual en los mercados. Sin embargo, lo realmente importante es que no se ha roto nada. Quizá el acontecimiento que más interés despertaba, la reunión de la Reserva Federal, fue la que pasó más desapercibida. El nuevo presidente mantuvo un tono cauto que no permite de momento anticipar las posibles consecuencias del cambio en los mandos de la política monetaria americana. Toca esperar. Sin embargo, Trump estuvo mucho más Trump de lo que había estado en mucho tiempo. Actividad frenética por parte del presidente tuitero que, con esas formas espasmódicas que le caracterizan, no dejo títere con cabeza: aranceles a los chinos y cambios de calado en su equipo. Y no tiene pinta de que la guerra comercial pueda ir mucho más allá de los titulares grandilocuentes de los medios de comunicación que ya se ha grajeado el presidente. Todo apunta a que este es otro de los pulsos que a Trump le gusta echar de cara a la galería, pero que cae por su propio peso. No le interesa a na- die, y menos aún a los americanos. Miren cuales fueron las compañías que más cayeron con el anuncio de los aranceles (Boeing, 3 M, Caterpillar) Como el muro o el Nafta, esto es otra de sus bravatas con muchos retuits entre su público que luego no terminan de concretarse. Por último, el mercado ha castigado a Facebook tras el escándalo de la extracción de datos personales en las redes sociales, y el resto de las FANG (Amazon, Netflix y Google) se han visto contagiadas por ello. Se trata de un hecho, el del robo de datos, al que se irá poniendo coto con más medidas de seguridad, pero eso no evita que las grandes tecnológicas entren el ojo del huracán. Sin embargo, no se trata de nada que no supiéramos. Así las cosas, las Bolsas tuvieron una mala semana en la que se juntó el hambre y las ganas de comer, pero nada que trunque la recuperación de los beneficios empresariales, ni el múltiplo que el mercado está dispuesto a pagar por los mismos. El mercado siempre da oportunidades. Esto va de aprovecharlas.