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ABC VIERNES, 23 DE MARZO DE 2018 abc. es ABCdelOCIO 59 da que pensar Raúl Arévalo protagoniza la cinta de Calparsoro Ariane Ascaride regresa a su pequeño pueblo en la Costa Azul ABC Sencilla sopa Guédiguian LA CASA JUNTO AL MAR Dirección: Robert Guédiguian. Con: Ariane Ascaride, Jean- Pierre Darroussin, Gérard Meylan OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE A ntes nos sorprenderá el fin del mundo que una película de Robert Guédiguian, un director de mirada franca y que le toma el pulso a su época y lugar, siempre en los aledaños de Marsella y siempre a través de unos personajes que sienten y reflexionan por él, y ese mismo paisaje y personaje se completa con un equipo habitual de actores, su propia esposa, Ariane Ascaride, y sus colegas de barriada, Jean- Pierre Darroussin, Gérard Meylan, Jacques Boudet... El cine de Guédiguian se construye desde una óptica marxista, aunque la ideología se transmite a su historia y a sus personajes desde un lugar muy cercano al sentido común: tal vez a su pesar, es más humanista que ideólogo. En esta historia, que trata en esencia de la inmigración ilegal y su asentamiento en nuestra sociedad y cultura, lo que en realidad cuenta son asuntos de legado familiar, de pasado convulso y de presente prometedor mediante la reunión de tres hermanos en la casa familiar cuando el padre de ellos sufre un ictus que lo deja inmóvil y silente. La película se concentra, con nostalgia y sentido del humor, en cómo el tiempo los ha transformado tanto a ellos como al paisaje de la costa marsellesa y en cómo han de gestionar sus viejas ilusiones con los escombros que quedan de ellas. Aunque la película tiene un fondo de triste melodrama, es luminosa, optimista y sentimentalmente didáctica, hecha con la sencillez habitual de este director y horneada con su buena pasta. La gasolinera del miedo EL AVISO Dirección: Daniel Calparsoro. Con: Raúl Arévalo, Aura Garrido, Belén Cuesta, Luis Callejo. OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE elícula tensa y de fuerte intriga, que guarda un misterio y que se desarrolla paralelamente en dos tiempos que se relacionan mediante una rebuscada fórmula numérica y unos asesinatos de fatalidad premonitoria y aires sobrenaturales. Un cruce en el espacio y el tiempo, una gasolinera desolada a las afueras de la ciudad, es el lugar de los hechos, allí muere por una bala perdida en un atraco un hombre, y diez años después allí es donde recibe una nota con una amenaza de muerte un niño de diez años. El cine de este director, Daniel Calparsoro, tiene todas las virtudes para amplificar una historia tan enigmática y electrificada como ésta (que se basa en la novela de Paul Pen) y sabe colocar adecuadamente las til- P des en la trama: el amor soterrado de un matemático loco por la novia de su amigo, el miedo que atenaza a un chiquillo ante el bullying que le hacen sus compañeros de clase, o el cambio constante de punto de vista, que nos hace ver la historia desde el interior, la perspectiva, a veces de un psicótico, a veces de un niño confuso, a veces de una madre que no advierte el peligro... Pero se deja llevar por los impulsos melodramáticos de los personajes y no le ofrece una base lógica (o ilógica) una explicación, de los porqués numéricos que parecen ser ¿lo son? la esencia de la intriga. La naturaleza liosa de la narración, confusa en años, personajes que mueren y personajes que nacen, le exigen al espectador una concentración y un ojo de damero maldito. Y se entiende que se haya divertido Calparsoro haciéndola, y Raúl Arévalo, Aura Garrido y los demás interpretándola, y si el espectador es amigo de los dameros y sudokus también se divertirá. Carrie ultracongelada THELMA Dirección: Joachim Trier. Con: Eili Harboe y Ellen Petersen ANTONIO WEINRICHTER S i recuerdan Crudo o Déjame entrar tramas adolescentes de canibalismo y vampirismo contadas al estilo del cine realista europeo en vez de, como es habitual, según los cánones del cine de género a la americana, se harán una idea de lo que es Thelma En este caso, se trata de la historia de una chica especial por algo que empieza siendo parecido a la telekinesia y luego revela otro potencial. Eso ya está hecho, me dirán, lo hizo Brian de Palma en Carrie Pero quiten todo el gozoso gran guiñol de De Palma, los toneles de sangre rojísima, el gótico americano, y entonces esa Carrie envasada al vacío, ultracongelada, Eili Harboe sería prima hermana de esta noruega Thelma. De hecho, el problema de la película es que resulta quizá demasiado lenta y silenciosa, y su terror visual aparece siempre amortiguado como por una espesa capa de nieve. El espectador de cine de género puede volverse impaciente; hay apenas dos o tres money shots imágenes fuertes que les justifiquen el desplazamiento. Y el espectador de cine (de autor) europeo puede pensar que le han pasado de contrabando una historia de los orígenes, como dicen en casa Marvel, de una wonder woman con más traumas que vocación de heroína. Eso sí, Eili Harboe está sobresaliente y escenas como la inicial (insuperable) o esa digna de Hitchcock, el hombre que sabía demasiado, en la que Thelma encuentra a su Louise en una función de ópera, deberían contentar a todo tipo de públicos.