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52 CULTURA MIÉRCOLES, 28 DE FEBRERO DE 2018 abc. es cultura ABC JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK L a leyenda negra dice que gran mayoría del oro de las manifestaciones artísticas y religiosas de la América prehispánica se licuó en el siglo XVI, fundido para ser transportado al Viejo Continente en lingotes. Pero no todo el lujo y la orfebrería precolombina se perdió en aquella conquista a la vez heroica y brutal. Y la arqueología ha encontrado buena parte de las joyas ocultas en tiempos más recientes. Otra parte se salvó porque para muchas civilizaciones precolombinas había otros materiales más valiosos que el oro. Ejemplos extraordinarios de ambas protagonizan estos días Reinos de oro una ambiciosa exposición en el Metropolitan Museum de Nueva York sobre el lujo y el arte suntuario prehispánico. Ahora sabemos mucho más sobre los sistemas, las jerarquías de valor en estos pueblos. Hace treinta años habríamos dicho que el oro era lo más importante, pero se fundió duran- Piezas únicas te la conquista. Brilla el Señor Sin embargo, inde Sipán, la cluso después de tumba que el oro llegaprehispánica ra a México desde el Sur, el jade más rica de la o las plumas cultura Moche, eran más imporen Perú tantes para algunos pueblos explica a ABC la comisaria de la muestra, Joanne Pillsbury. Esplendor prehispánico en el Metropolitan Una gran exposición en Nueva York sobre los tesoros de las civilizaciones precolombinas muestra que su orfebrería fue mucho más allá del oro Jade y plumas Los olmecas y los mayas valoraban más el jade, una piedra tan difícil de encontrar en América solo se conocía un yacimiento, en el río Motagua, en la actual Guatemala como de labrar, mucho más complicada que el oro. Los incas y los aztecas, mientras tanto, eran devotos de los tejidos y de las plumas. Apenas quedan ejemplos de estos últimos. Se cree que de muchos escudos de pluma creados en el Imperio inca solo cuatro han sobrevivido. En parte, por la fragilidad del material. Pero también, dentro de esa visión anglosajona aún vigente, porque la mayoría de los que llegaron a Europa donde en un principio se alabó la maestría y la belleza de su elaboración acabaron eliminados de los inventarios por considerarse asociados a los salvajes no europeos. La muestra del Met sí tiene algunos ejemplos de obras en pluma, todas ellas procedentes de Perú, como un espectacular panel de plumas amarillas y azules de guacamayo. Los trozos que conformaban el panel se guardaron enrollados en vasijas de cerámica y después enterradas en un suelo árido del valle de Chorunga. Es uno de los más de 300 objetos que alberga la muestra, que han llegado a Nueva York desde más de 50 museos y colecciones de doce países, con espe- Hombre pájaro Esta maravillosa figura humana con máscara de pájaro es de una belleza extraordinaria ABC Tesoros que nunca llegaron a España Hay piezas que guardan historias interesantes, agitadas por las turbulencias de la conquista de América. Es el caso del llamado tesoro del pescador un conjunto de joyas que un pulpero de la costa de Veracruz, en el Caribe mexicano, encontró en el mar a mediados de los años 70. El barco que transportaba el tesoro naufragó cuando iba de camino a España. Las joyas tenían como destinatario a Carlos V, e incluso una de las piezas un delicado escudo de oro rematado con flechas y campanillas lleva todavía inscrita una C con una corona. Al parecer, las joyas fueron saqueadas en una tumba mixteca en la actual región de Oaxaca. La muestra también apunta a otro conocido capítulo de la historia de la conquista, la Noche Triste. En 1520, las tropas de Hernán Cortés estaban refugiadas en un palacio de Tenochtitlán, la capital del imperio azteca, hoy Ciudad de México. La noche del 20 de junio, intentaron una huida desesperada, en la que también quisieron llevarse un gran tesoro saqueado y fundido durante su estancia. Se cree que un lingote encontrado en el lugar de esa batalla y que está ahora en la exposición de Nueva York pertenece a aquella noche.