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24 ESPAÑA MIÉRCOLES, 21 DE FEBRERO DE 2018 abc. es espana ABC TRES AÑOS DE CONDENA Confirman el enaltecimiento del terrorismo del rapero Valtonyc J. M. AGUILÓ PALMA DE MALLORCA La Policía levanta una casa con pozo y terreno en busca de Sonia Iglesias La desaparecida en 2010 y su pareja, otra vez imputada, vivieron ahí hace dos décadas CRUZ MORCILLO MADRID La Sala Segunda del Tribunal Supremo (TS) confirmó ayer la condena de tres años y medio de cárcel que la Audiencia Nacional impuso el 22 de febrero de 2017 al rapero José Miguel Arenas, Valtonyc por los delitos de enaltecimiento del terrorismo y sus autores y humillación a sus víctimas, calumnias e injurias graves a la Corona y amenazas. La pena le fue impuesta por el contenido de una serie de sus canciones que subió a internet. Según hizo público el Supremo a través de un comunicado, en la sentencia se explica que las canciones incluyen expresiones en apoyo y alabanza a las organizaciones terroristas como Grapo o ETA y a algunos de sus miembros, así como contra el titular de la Corona y sus familiares, y contra el presidente del extinto Círculo Balear, Jorge Campos, contra quien se dirigieron las amenazas. El Alto Tribunal rechaza los argumentos del acusado, que defendió haber actuado en ejercicio de sus derechos de libertad de expresión y creación artística, y subrayó que el lenguaje del rap es extremo, provocador, alegórico y simbólico. Así, el Supremo rechaza los argumentos de Valtonyc, al considerar que basta con leer los hechos declarados probados en la sentencia para comprender la gravedad de las expresiones contenidas y su correcto encaje en los tipos penales de referencia. La sentencia de instancia no reelabora ni saca de contexto las letras, nada inocuas por sí mismas, sino que lo que hace una vez reproducidas en el factum es agruparlas en la fundamentación jurídica al objeto de subsumirlas en los tipos penales atribuidos al acusado Carácter laudatorio Asimismo, el Alto Tribunal subraya que la Audiencia ha tenido en cuenta que la pluralidad de mensajes contenidos en las canciones publicadas en internet y con acceso abierto por el acusado tienen un indudable carácter laudatorio de las organizaciones terroristas Grapo y ETA y de sus miembros, el cual va más allá de la expresión de coincidencia con objetivos políticos, solidaridad con los presos o camaradería nacida de vínculos ideológicos y que comporta una alabanza, no ya de los objetivos políticos sino de los medios violentos empleados por las organizaciones y por sus miembros y contienen una incitación a su reiteración En ese contexto, los contenidos no quedan amparados por la libertad de expresión o difusión de opiniones invocada por el acusado Julio Araújo fue la última persona que vio con vida a su pareja, Sonia Iglesias de 38 años aquel miércoles 18 de agosto de 2010 pasadas las 10.30 de la mañana. La había acompañado al zapatero en una céntrica calle de Pontevedra. Dejó un calzado para reparar, salió del local y ya no se presentó a su trabajo en Massimo Dutti. La Policía y la familia de Sonia siempre lo ha considerado el sospechoso número uno. Araújo estuvo imputado entre 2012 y 2015 por la desaparición pero el Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra, especializado en la Violencia contra la Mujer, acordó el sobreseimiento provisional del caso por no existir indicios sólidos para la continuación del procedimiento contra el imputado La Audiencia de Pontevedra confirmó la decisión, aunque ahora vuelve a tener esa condición. Ayer, Araújo volvió a encontrarse frente a frente con el instructor del caso que lo ha interrogado en al menos tres ocasiones y ha estudiado a fondo su frialdad. Los agentes de la Sección de Homicidios y Desaparecidos de la Policía Nacional habían solicitado a la juez autorización de entrada y registro en una vivienda del barrio de San Mauro en Pontevedra, propiedad del padre de Julio y en la que vivió la víctima con su pareja hace casi dos décadas. A las 9.30 de la mañana, un mini ejército policial accedía a la vieja casona, deshabitada, que cuenta con un gran patio de tierra en la parte trasera, un pozo y una fosa séptica, según fuentes de la investigación y que ya había sido inspeccionada al principio de las pesquisas pero no con la exhaustividad actual Además de los investigadores de Judicial de Madrid y Pontevedra, accedieron agentes de Subsuelo, del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas y un laboratorio de la Comisaría General de Policía Científica con expertos para llevar a cabo una inspección técnico ocular completa, además del georradar propiedad de la empresa de Luis Avial, que ya ha colaborado en otras búsquedas como la de Marta del Castillo. Estamos levantando la casa explicaron a ABC de forma gráfica fuentes del caso. Desde tabiques al terreno, pasando por el pozo o la fonda séptica Y todo ante la mirada impertérrita de Araújo. Hubo varios motivos desde el inicio para sospechar de él. El primero, que Sonia Iglesias le había dado de plazo hasta el sábado (tres días después) para que abandonara la casa. De he- Agentes policiales, ayer durante el registro en una casa de Pontevedra EFE SONIA IGLESIAS Una madre vital y de sonrisa perenne El de Sonia Iglesias es uno de los casos más misteriosos de la crónica negra gallega. Sus allegados la definen como una persona buena, amable, cercana, vitalista y siempre con una sonrisa en la boca Siempre han mantenido que nunca se habría ido dejando atrás su familia, su trabajo y, ante todo, su hijo, un menor que entonces contaba 9 años y hoy es un adolescente que reside con su padre. Esta es una herida que seguirá sangrando hasta que podamos conocer qué le paso, qué hicieron con ella y por qué dice su hermana Maricarmen. cho, tenía tan clara su decisión que había enviado a Alejandro, el hijo de la pareja que entonces tenía nueve años, con su hermana Maricarmen Iglesias. A sus amigas y a su hermana les había anticipado que cuando el pequeño tomara la Comunión dejaría a su pareja y eso ya se había producido. Hora y media Lo único que tenéis contra mí es que no me tenéis localizado durante una hora y media les espetó Araújo a los investigadores más de una vez. Ese es el tiempo de las dudas y las acusaciones: el que estuvo desaparecido desde que salieron del zapatero hasta que recibió una llamada en el teléfono fijo de su casa donde no había nadie más y la contestó. Tuvo tiempo de matarla y luego en otro momento cambiarla de lugar aseguran los policías. Con un cúmulo de indicios y una no menor acumulación de búsquedas fracasadas, los investigadores ni se plantearon imputar a Araújo. Lo interrogaron como testigo incluso cuando la familia de Sonia y los amigos lo señalaban. La familia de Sonia, tras una temporada de prudencia, evidenció las diferencias que existían entre la pareja y eso provocó que en noviembre de 2010 Araújo denunciara a su suegra por unas supuestas injurias que pusieron fin a la supuesta unión del entorno de Sonia. Julio procede de una familia adinerada, que fue perdiendo postín. Cuando desapareció su mujer, él estaba en paro; hacía portes a Portugal para la fábrica de muebles de una de sus hermanas que le daba 50 o 100 euros viaje. A Julio le gustaban las mujeres y la botella y no era infrecuente que acabara montándola mientras Sonia dormía para madrugar al día siguiente. Ella además era bastante más joven que él, más de una década de diferencia. El último contacto comprobado de Sonia lo tuvo con él. La cartera de la mujer apareció en un poblado chabolista, al pie de un monte de Pontevedra, que se peinó palmo a palmo sin resultado. Meses después se encontró el DNI de Sonia arrojado junto a un coche no muy lejos de su domicilio; lo habían depositado ahí poco antes porque no estaba deteriorado. El último rastro de su móvil data del día de la desaparición. Está posicionado, pero no entraron ni salieron llamadas ni mensajes. Después se apagó. Solo dos días después de ser imputado, en julio de 2012, una patrulla lo sorprendió cuando volvía a su casa de madrugada y sufrió un pequeño accidente al estacionar el coche cerca de su casa. Fue detenido por conducir sin carné, sin ITV y ebrio. Los policías nunca creyeron su versión de que dejó a Sonia y volvió a casa a planchar. Llegó a pergeñar lo que consideran una coartada maquiavélica. Tendréis que demostrarlo les ha soltado más de una vez. Ellos no piensan tirar la toalla.