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12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA MIÉRCOLES, 21 DE FEBRERO DE 2018 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU HIMNO España todavía no ha encontrado su himno ni lo hará y por eso, en las confrontaciones deportivas, empieza los partidos un gol abajo en lo emocional E STOS tiempos nuestros en los que tanta importancia hay concedida al factor sentimental explican que Marta Sánchez haya triunfado proporcionando al Himno un asidero de cohesión que remite a los corazones rotos, blandurrios, de las baladas pop. Bien por ella, pues lo ha visto, pero tampoco se me emocionen como para poner a cantar la letra a los escolares en sus aulas. Si tienen curiosidad, busquen lo que Edith Piaf hizo con La Marsellesa sin alterar un solo renglón de la feroz letra de combate y con una carraspera marcial en la garganta. Es verdad que Edith Piaf trabajó con mejor material que Marta Sánchez, pues España todavía no ha encontrado su himno ni lo hará y por eso, al menos en las confrontaciones deportivas, empieza los partidos un gol abajo en lo emocional. Nunca me cansaré de pedir la adopción del Asturias, patria querida aunque admito que a los oriundos de Albacete puede resultarles difícil desarrollar sentido de pertenencia viniendo de subir a un árbol en Asturias. Edith Piaf tuvo una intensa relación de amor a Francia, impensable en cualquiera de nuestros artistas que, salvo excepciones prácticamente clandestinas, arrastran el complejo de culpa de ser español, cuyo único eximente posible es decirse español de la tricolor republicana. Durante la guerra de Argelia, dedicó a la Legión Extranjera que combatía allí una de sus canciones más famosas, Je ne regrette rien No me arrepiento de nada La Legión tenía muchos himnos, entre los cuales había adaptaciones de los de las Waffen- SS, como El canto del Diablo que trajeron los veteranos de la Carlomagno que se alistaron después de la derrota porque no querían regresar. Pero fue la canción de Edith Piaf, No me arrepiento de nada la que el 1 er Regimiento Extranjero Paracaidista (1 er REP) eligió para cantar al salir de sus barracones en Argel para entregarse una vez fracasado en 1961 el putsch de los generales contra De Gaulle y sus intenciones abandonistas en Argelia. Ese 1 er REP disuelto a raíz del golpe, venía de sufrir en Indochina y de ser vapuleado en Dien- Bien- Phu, y no le quedaban tragaderas para una sola rendición más. De su dispersión, de la salida de Argelia decretada por De Gaulle, que tan traicionados hizo sentir a los pieds- noirs quedó sembrada la raíz de lo que luego fue la OAS (Organización del Ejército Secreto) los barbouzes por sus barbas postizas que trató de continuar la guerra y de cobrarse venganza en el submundo terrorista. Muchos de sus miembros terminaron refugiados en España, adonde llegaron huyendo de condenas a muerte para integrarse en trabajos, como en el sector de los cosméticos, que a veces eran impensables tratándose de veteranos de todas las guerras de descolonización. Iba a escribir de Marta Sánchez. Pero esto me ha parecido menos actual, sí, pero más interesante. Hay que ver qué alegría cobran los dedos sobre el teclado en cuanto mira uno más allá de nuestra mediocre época. VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE MARTA NO ES EARTHA KITT Hoy en España, hagas lo que hagas, siempre habrá un bando que te acoja A peculiar voz de Eartha Kitt se oyó claramente el 18 de junio de 1968. Fue en la Casa Blanca y no estaba cantando. Tampoco llevaba la máscara de Catwoman (había sustituido a Julie Newmar en la tele; duró tres capítulos con su negritud, pero nadie rugió como ella) La intérprete de C est Si Bon o Santa Baby había sido invitada por Lady Bird Johnson a uno de sus Women Doers Luncheon, almuerzos que organizaba con mujeres y estaban centrados en algún asunto de calado nacional. Kitt aprovechaba su fama para el activismo y en 1967 había testificado en el Congreso con el grupo juvenil Rebeldes con Causa. Lo hizo para apoyar el proyecto de ley de delincuencia juvenil de Johnson. Y luego la primera dama la invitó a una de sus tenidas. Se trataba de discutir qué podían hacer las mujeres para ayudar a erradicar el crimen en las calles. Hacia el final de la comida, Lady Bird fue preguntando. Había grupos como la Association of Colored Women s Club o la Liga de Mujeres Votantes. También consortes de gobernadores. Eartha Kitt empezó su discurso culpando a la guerra de Vietnam del crimen juvenil. Que algunos pensaban que con antecedentes no los mandarían a la guerra. Que si estaban mandando lo mejor del país a que les pegaran un tiro y los mutilaran. Señora Johnson, usted es madre, aunque ha tenido hijas y no hijos. Yo soy ma- L dre y conozco la sensación de que un bebé salga de mis entrañas. Tengo un hijo y ustedes lo mandan a la guerra. No me extraña que los chicos se rebelen y fumen hierba. Y, por si no entiende la jerga, es marihuana Tras el almuerzo, en las portadas se leía que la cantante había dejado estupefactas a las invitadas mientras iracunda decía a la señora Johnson que la juventud americana era rebelde por la guerra de Vietnam. A partir de ese momento la carrera de Eartha Kitt se fastidió en EE. UU. y tuvo que irse a Europa. Volvería a Broadway en 1978 (al ser nominada al Tony por Timbuktu! el presidente Carter la invitó) En 1968 la CIA tenía un dossier donde, entre otras lindezas, ponía que era ninfómana. En 1998 dijo que casi la echaron del país, que Johnson procuró que la prensa la presentara como una chica mala a los ojos de los americanos. Hubo un rechazo cultural y político. Kitt contó que se tuvo que ir de la Casa Blanca en taxi, cuando le habían mandado un coche para recogerla. Marta Sánchez se fue a Miami porque quiso. Pero tuvo una visión. Un día recogiendo las hojas de un árbol, en un flash, le vino la inspiración de la letra del himno. Isabel Pantoja estará pensando que por qué demonios no se le ha ocurrido a ella semejante cosa. O María del Monte. Aunque a lo mejor hay que ser rubia. A Marta Sánchez pueden ponerla verde por esa birria de letra. O alabarla por una idea tan luminosa. Pero no le va a pasar como a Eartha Kitt porque hoy en España siempre habrá un bando que te acoja. La discusión himno con letra o himno sin letra es tan absurda como la de la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla. No tengo tiempo para enfrentamientos, como diría Reynolds Woodcock Los críticos estadounidenses de televisión popularizaron hace años el término jump the shark (saltar el tiburón) el momento en que una serie se va al garete. Uno no ve en tiempo real que una serie se ha ido a la porra, lo ve mucho después. Un ejemplo: cuando Murphy Brown se quedó embarazada. A lo mejor a la españolidad de reacción (me refiero a la que con buena intención reacciona contra el antiespañolismo) le ha dado la puntilla Marta Sánchez con su letrita. Pero peor habría sido Diana Navarro.