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8 ENFOQUE MIÉRCOLES, 21 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ABC Fotografías pixeladas de los presos políticos reunidos por Santiago Sierra en la galería Helga de Alvear, ayer en las instalaciones de Arco EFE Presos políticos en Arco Panfleto y plagio JESÚS LILLO Superado por la misma realidad que pretende reflejar, Santiago Serra no ha tenido tiempo de incluir en su relación de presos políticos al rapero cuya pena de tres años y medio de prisión confirmó ayer el Supremo. Otro demócrata enaltecimiento del terrorismo, injurias a la Corona y amenazas son sus credenciales que va camino de prisión. Otro demócrata como Alfon, el de los explosivos; como Andrés Bódalo, el matón de Jódar; como el reincidente Rodrigo Lanza, acusado de matar a golpes a un hombre que llevaba unos tirantes con la bandera de España, o como los valientes gudaris que, en manada, la emprendieron a golpes contra dos guardia civiles en Alsasua, todos ellos enmarcados, exaltados, valga la redundancia, y pixelados por el artista madrileño. Decenas de delincuentes, en su mayoría procedentes del entorno proetarra y los movimientos anarquistas, lo mejor de cada cárcel, figuran en la muestra con que Sierra regresa a Arco, Marca España, de la mano de Helga de Alvear. Sierra quiere provocar, que es su oficio, a partir de un discurso acuñado en su día por ETA, con todo el exotismo setentero y antifranquista del terrorismo de primera generación, pero ya vulgarizado por el separatismo catalán, que ha colocado en la muestra a Oriol Junqueras y los dos Jordis. El lacito amarillo que Marta Rovira se quita y se pone según las circunstancias procesales y el miedo que le entra por el cuerpo resulta tan cursi que Sierra, menos afectado, ha proyectado su protesta a través de una galería de retratos en blanco y negro, inspirada en la siniestra decoración de las herriko tabernas. No hay creación ni provocación alguna, sin embargo, en una obra que parece de encargo, fiel al guión de una forma de violencia ya estandarizada por los radicales y que reproduce, tal cual, la estrategia de la defensa de todos esos demócratas que amenazan, difaman, golpean y matan. Cuando apenas se entendían, los panfletos políticos de Sierra despertaban al menos la curiosidad de un público que trataba de descifrar los mensajes de sus puestas en escena. El que trae a esta edición de Arco no es más que un plagio, fotocopiado de la manida propaganda que presenta como víctimas a quienes amenazan las libertades de todos. Ahora quiere vendérselo por 80.000 euros, caja de solidaridad, a los que fueron sus víctimas y rehenes potenciales. CULTURA