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MIÉRCOLES 14.2.2018 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 37.302 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Teléfono de atención 901 334 554. Centralita ABC 91 339 90 00. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Multa millonaria por borrar grafitis El juez obliga al propietario de un edificio de Nueva York que eliminó los dibujos de sus paredes a indemnizar con 6,7 millones de dólares a los artistas callejeros IGNACIO RUIZ- QUINTANO EL AMOR Te diré que amé a una esclava mía, que era rubia, y que, desde entonces, ya no volví a gustar de las mujeres morenas S El edificio 5 Pointz de Long Island City en Queens (Nueva York) era considerado la meca del grafiti Wolkoff actuó con insolencia y motivado por puro resentimiento y venganza Los artistas trataron de obtener una orden judicial para parar el derribo de 5 Pointz fundamentada en el valor público de las obras, y el propietario reaccionó destruyéndolas. Si hubiera esperado a tener todos los permisos para el derribo, incluida la evaluación de la importancia de los grafitis, no hubiera habido caso, razonó el juez. AFP JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK a mañana del 19 de noviembre de 2013 los muros del edificio 5 Pointz, en Nueva York, aparecieron cubiertos de pintura blanca. Gerald Wolkoff, el dueño de esta antigua fábrica reconvertida en estudios de artistas, decidió borrar con nocturnidad y de un plumazo los grafitis que tatuaban las paredes. Wolkoff estaba en plena guerra con los artistas: él quería convertir la fábrica en apartamentos de lujo y ellos querían salvar el edificio, convertido en un símbolo del arte callejero neoyorquino. Para la comunidad artística, fue una puñalada en el corazón. Los grafitis destruidos eran una pérdida irreparable, una de las mejores muestras de este arte urbano. Contra todo pronóstico, esa ha sido también la opinión de un juez, que acaba de obligar a Wolkoff a indemnizar a los 21 artistas implicados con un total de 6,75 millones de dólares, 150.000 dólares por cada uno de los 45 grafitis repintados. Para el juez, L Protección legal Lo revolucionario del dictamen es que es la primera vez que la Justicia otorga protección legal al grafiti. Es un paso monumental para nuestra cultura y para nuestro arte aseguró a Artnet el grafitero Meres One. Es un claro mensaje de que el arte protegido por la legislación federal debe ser cuidado y no destruido aseguró Eric Baum, abogado de los grafiteros, a The New York Times Con esta victoria, el espíritu de 5 Pointz se convierte en un legado para las próximas generaciones de artistas Pero el legado podría ser pernicioso para otros. La cuantía de la indemnización ha sorprendido a muchos y hay quien cree que la decisión judicial, que para Baum sienta un precedente será un freno para otros grafiteros, ya que quizás ahora los propietarios se lo pensarán dos veces a la hora de permitir que llenen sus muros de pintura de aerosol (como hizo en su día Wolkoff, al que no le importó que los grafiteros trabajaran a sus anchas hasta que decidió derribar el edificio) Los dueños de los edificios industriales de Bushwick, un barrio en el Este de Brooklyn convertido en la última meca del grafiti, estarán temblando. En el fondo, el caso es una muestra más de la compleja relación entre el mundo del arte y el sector inmobiliario. Los artistas insuflan vida a zonas indeseables, las convierten en atractivas. El ladrillo aprovecha que lo que antes era ruinoso ahora es cool y los precios se encarecen, lo que acaba expulsando a los artistas. Ocurrió en su día en el Soho, después en Williamsburg y ahora en otros barrios de Brooklyn. 5 Pointz fue una metáfora de ello: después de guerrear con los grafiteros y destruir sus obras, el diseño de interiores de las torres residenciales de lujo que lo sustituyen incluyen un mural en el vestíbulo... con forma de grafiti. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Diplomático, adj. Funcionario extremadamente educado que destina su energía a evitar decir algo. an Valentín y Miércoles de Ceniza es celebrar a Don Carnal y a Doña Cuaresma el mismo día. Hasta en los Juzgados habla de tercerías de amor un retropepero que suena a Trotaconventos del Arcipreste. La devoción y lubricidad del Libro de Buen Amor llevó al orate Castro (Américo) a emparentar a Juan Ruiz con el Ibn Hazm de El collar de la paloma ¿Un clérigo castellano llevando una vida mudéjar cuando en todo el Arciprestazgo de Hita por él regentado habitaban (contados por Albornoz) once mudéjares? Ortega, que prologó la traducción de Emilio García Gómez de El collar... veía coincidencias amorosas entre la Córdoba del siglo onceno y esta España cipotudilla que hoy nos sale al paso en las pelusillas de ombligo del periodismo; por ejemplo, según él, la limitación de gestos corporales que nuestra intimidad tiene para expresarse. El amor, Dios te honre, empieza entre risas y acaba con caras largas arranca Ibn Hazm, que jura por Dios no desnudar jamás su manto para un coito ilícito y que a la muerte de una esclava adorada anota: Me quedé siete meses sin quitarme la ropa El amor, en fin, tiene indicios. El primero, la persistente fijación de la mirada. ¡Cuántos avaros se hacen generosos y cuánto huraño relaja el entrecejo! El estar apretujado habiendo espacio sobrado. Los andares. El insomnio y la vela. El amante pule su lenguaje, engalana el ademán y afila las miradas. Y ¡vive Dios! verás que el tonto, enamorado, se torna listo y el romo se hace agudo Ibn Hazm conoce a quien, después de tener un amante de cuello corto, ya no pone sus ojos en hombre o mujer de cuello largo. Por lo que a mí respecta, te diré que amé a una esclava mía, que era rubia, y que, desde entonces, ya no volví a gustar de las mujeres morenas. Mas, para el esteta cordobés (nada que ver con Gala, que es torteño) a lo más alto que llega el hombre en su amor es a la castidad. El amor verdadero espera fue un lema posochentero en América: ¡Gozo tanto al decir no!