Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES, 14 DE FEBRERO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 55 Street Scene frontera sin muro STREET SCENE Música: Kurt Weill. Libreto: Elmer Rice. Director musical: Tim Murray. Director de escena: John Fulljames. Escenógrafo y figurinista: Dick Bird. Iluminador: James Farncombe. Coreógrafo: Arthur Pita. Principales intérpretes: Paulo Szot, Patricia Racette, Joel Prieto, Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Lugar: Madrid, Teatro Real. Fecha: 13- II ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Ildefonso Falcones INÉS BAUCELLS La Fiscalía pide nueve años de cárcel para Ildefonso Falcones portantes rendimientos económicos al transmitir sus derechos de autor a entidades fuera de España, pero controladas por ellos. A partir de un informe de la Agencia Tributaria, la Fiscalía sostenía que el escritor logró ocultar a la Hacienda española sus beneficios trasladando dichas rentas a países de reducida tributación D. MORÁN como las Islas Caimán. A través de este BARCELONA sistema, el matrimonio y el hermano La Fiscalía de Barcelona ha pedido una como representante de la sociedad condena de nueve años de prisión para Bufete Falcones defraudaron, preel escritor y abogado Ildefonso Falco- suntamente, 757.692 euros en 2009, nes (Barcelona, 1959) investigado por 464.800 en 2010 y 254.507 en 2011. haber defraudado presuntamente a Con todo, la Audiencia de BarceloHacienda 1,4 millones de euros por los na ordenó en septiembre de 2016 la beneficios de sus libros durante los reapertura de la causa tras concluir años 2009, 2010 y 2011. que el juzgado de insSegún recogía la acusatrucción archivó en feReapertura ción cuando se destapó él La Audiencia de brero la causa contraR. el caso, a finales de 2015, y su mujer, Carmen Falcones y su esposa ha- Barcelona ordenó sin motivar suficienteen septiembre de mente su decisión. A su brían ideado un sistema por el que transmitieron 2016 la reapertura parecer, los documentos los derechos de autor a de la causa tras el hallados en la investigaentidades no residentes ción confirmaban que archivo del juez en España para evitar el Falcones utilizó sociepago de sus obligaciones dades pantalla en difetributarias por los beneficios de La rentes estados, algunos paraísos fiscatedral del mar La mano de Fáti- cales, para ocultar que era el titular de ma y La reina descalza sus obras. En marzo de 2016, la titular del JuzEn este sentido, la Sección Quinta gado de Instrucción número 25 de Bar- de la Audiencia de Barcelona considecelona archivó la causa al considerar ró que existían indicios de criminalique Falcones y su esposa no habían dad, por lo que obligó al juzgado a concometido un fraude contra la Agencia tinuar con la instrucción pese a que Tributaria ya que, según la magistra- este había sobreseído la causa arguda, había transmitido sus derechos de mentando que no había quedado deautor antes de sus éxitos editoriales. bidamente justificada la perpetración El Ministerio Fiscal se había querella- del hecho punible imputado y consido contra estos por ocultar presunta- deraba que el fraude no respondía a mente a Hacienda la obtención de im- un esquema defraudatorio. Acusan al autor de La catedral del mar de defraudar 1,4 millones de euros a Hacienda Hay a quien le preocupa la correcta definición de los géneros y encuentra incómoda la anomalía. Sucede con Street Scene musical, ópera estadounidense, ópera de Broadway, ópera popular... una obra cuya gracia más inmediata podría ser la simultaneidad de clase. No lo apreciaron así los espectadores que en la primera representación de ayer en el Teatro Real se marcharon durante el descanso. El dato es curioso, con independencia de que los estrenos sean habitualmente problemáticos y cojan con el pie cambiado, en este caso ante la novedad de una obra que ha tenido poco recorrido en España excepto algunas representaciones previas en el Liceo. Se hace necesario recordar la cercana reposición, también en el Real, de Dead man walking para concluir, en primer lugar, que, efectivamente, son muchas las óperas americanas que se han programado en este teatro. También este detalle parece perturbar a quienes aspirarían a una mayor presencia de otros repertorios, obviando que en la América operística sucedieron y suceden cosas importantes, lo cual no niega que en otros lugares también ocurran, no tanto en España donde se prueba y erra sin acabar de consolidar obras potentes. Street Scene sí lo es y de ahí las consecuencias que se derivaron desde su estreno en 1946. Un aspecto interesante es que tanto esta obra como Dead man walking dan cuenta de un ámbito creativo donde se pone en valor lo cotidiano, la pulsión del presente y, en definitiva, se agita a los espectadores entendidos como ciudadanos. Sobre el escenario y así lo refleja estupendamente la propuesta escénica dirigida por John Fulljames, se palpa la realidad y apenas se divaga. En la vieja Europa operística, la historia pesa como una especie de adormidera que narcotiza bajo los efluvios de la autocomplacencia, cuando no es objeto de melancolía. En ámbitos geográficos distintos como el americano se sigue viviendo con otro pálpito y está muy activo un arte que documenta la vida corriente. Street Scene habla del amor imposible, de desahucios y precariedad laboral, en un barrio deprimido de Nueva York. Parte de la obra del premio Pulitzer Elmer Rice, puesta en música por el europeo Kurt Weill, inmigrante comprometido, obligado a abandonar Europa, pero fabricante emocional de la literalidad americana. La misma que ahora se presenta sobre el escenario del Real, cruda como ese edificio cuyo esqueleto queda a la vista convertido en un enjambre de existencias. La impresión de obra coral es inevitable. La fomenta un reparto que destaca por su buena caracterización, ya sea la sufriente Anna Maurrant que asume Patricia Racette, ya su rudo marido a cargo de Paulo Szot, la hija Mary Bevan o los pequeños de la Jorcam. Son muchos más en una muy larga relación a la que da apoyo musical el director Tim Murray con una versión consistente y de innegable oficio y continuidad. Precisamente, el mérito escénico y musical de esta propuesta es la potente coherencia narrativa, la gestualidad y el sentido coreográfico de la escena, con apoteosis en el número que descubre al fondo la silueta iluminada de Nueva York, el control, la gestión de los gestos equilibrando esa balanza de géneros sobre la que se edifica la obra... Incluso la muy interesante experiencia de un teatro musical distinto que a veces por su naturaleza, es verdad, produce extrañeza al contemplarlo sobre el escenario del Real. Sentirlo, invita a reflexionar sobre una realidad artística siempre instructiva y moralizante. Joel Prieto y Mary Bevan, en Street Scene JAVIER DEL REAL