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16 ESPAÑA MIÉRCOLES, 14 DE FEBRERO DE 2018 abc. es espana ABC EFE Ataques a sedes del PNV Grupos proetarras realizaron pintadas en varias sedes del PNV, partido al que acusaron de ser cómplice de torturas. Estrasburgo obliga a España a pagar 50.000 euros a los asesinos de la T 4 En un nuevo golpe a las víctimas de ETA, el Tribunal de Derechos Humanos ve un trato degradante de la Guardia Civil a los terroristas Portu y Sarasola E. SERBETO N. VILLANUEVA BRUSELAS MADRID Cifras de la condena Penas milenarias En mayo de 2010 la Audiencia Nacional condenaba a los etarras Igor Portu, Mattin Sarasola y Mikel San Sebastián a 1.040 años de cárcel por dos asesinatos, 48 tentativas de asesinato y un delito de estragos. Los jueces aplicaron las agravantes de alevosía y la de disfraz; la primera, porque los etarras emplearon el método cobarde y vil de la furgoneta- bomba, que asegura el resultado y evita cualquier riesgo para el autor La segunda, por la gorra, la muleta y la mascarilla que llevaba Sarasola. El objetivo era garantizarse la impunidad D oce años después de que ETA rompiera su falsa tregua con el atentado en la T 4 del aeropuerto de Barajas, el 30 de diciembre de 2006, la justicia europea ha propinado un nuevo revés a las víctimas del terrorismo. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, el mismo que tumbó la doctrina Parot, obligó ayer al Estado español a indemnizar con 50.000 euros a dos de los autores de aquella acción criminal en la que murieron los ciudadanos ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. Esos 50.000 euros suponen una mínima parte de los dos millones y medio que les condenó a pagar la Audiencia Nacional a las familias de los asesinados y al resto de afectados por los cuantiosos daños materiales que causó aquel cobarde y vil méto- do (el de la furgoneta bomba) con el que reventaron uno de los aparcamientos de la Terminal 4. Los magistrados europeos entre los que se encuentra el ya saliente Luis López Guerra consideran que los dos terroristas, condenados a 1.040 años de cárcel, sufrieron un trato inhumano y degradante por parte de la Guardia Civil cuando fueron detenidos, un año después del atentado. Aunque no llegan a apreciar torturas (tres de los siete magistrados sí consideran que las hubo) los miembros del Tribunal señalan que ni las autoridades nacionales ni el Gobierno han ofrecido ningún argumento convincente ni creíble que sirve para explicar o justificar estas lesiones cuya responsabilidad, insisten, debe ser imputada al Estado A su juicio, la actuación policial vulneró el artículo 3 de la Convención Europea sobre Derechos Humanos, que prohíbe el trato inhumano y degradante en cualquiera de los Estados Dos millones y medio La sentencia condenó a los etarras a pagar 2,5 millones de euros: 700.000 para la familia de Diego Armando Estacio; 500.000 para la de Carlos Alonso Palate, y el resto por los daños ocasionados. miembros. Y reprocha al Tribunal Supremo no haber condenado a los agentes implicados en la detención, porque el maltrato fue lo suficientemente grave como para merecer un castigo. Estrasburgo da así mayor credibilidad a la denuncia de los etarras que a la sentencia del Tribunal Supremo, que el 15 de noviembre de 2011 absolvía a los cuatro guardias civiles inicialmente condenados por la Audiencia de Guipúzcoa a penas de entre dos y cuatro años. Según la versión de los terroristas, la detención se produjo sin que mediara violencia por su parte. Relataron que los agentes los llevaron a una pista forestal, les dieron patadas y puñetazos por todo el cuerpo e incluso a uno de ellos le sumergieron la cabeza en un río. Los agentes, por su parte, mantuvieron que jamás llevaron a los terroristas a una pista forestal y que fue la resistencia de los etarras a su arresto lo que les llevó a emplear fuerza física. Como fruto de ese forcejeo Igor Portu acabó ingresado durante ocho días en el Hospital Arantzatzu. El Tribunal Supremo, conocedor de primera mano del fenómeno terrorista que golpeó España durante 40 años, consideró que el testimonio de Portu y Sarasola podía ser una kantada (coartada falsa) nada extraño a tenor