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ABC DOMINGO, 11 DE FEBRERO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 65 Moriría por ti y otros cuentos perdidos Francis Scott Fitzgerald. Traducción de Justo Navarro. Anagrama. 512 páginas. 23,90 euros. A la venta el 28 de febrero. Dieciocho relatos inéditos del escritor estadounidense, algunos procedentes de su archivo, donado por su hija Scottie a Princeton. Varios fueron descartados por editores de revistas como Esquire o The Saturday Evening Post uno fue comprado por Yale en 2012 por 194.500 dólares y apareció en The New Yorker el año pasado. Eduardo Verdú novela la vida de Lutz Eigendorf, que aprovechó un partido para huir de la Alemania comunista El Beckenbauer del Este que fue víctima de la Stasi I. MARTÍN RODRIGO MADRID gar. En los cuentos se muestra como un maduro escritor modernista. Ya estaba lejos de sus tempranos y brillantes años de la era del jazz. Era un hombre que se acercaba a la madurez y escribía en mitad de la Gran Depresión y en un mundo convulso que avanzaba una vez más hacia la guerra. Están escritos desde los tiempos modernos y en respuesta a ellos. Muchos son sombríos, pero en ellos brilla la humanidad de los personajes y de su autor DE PRINCETO Calidad En opinión de Daniel, que lleva trabajando con el Archivo de Scott Fitzgerald desde 1996, varias de las historias que ahora aparecen son tan buenas como cualquier cosa que publicó durante su vida Pero, si se tiene que decantar por alguna, reconoce que le gusta especialmente la que da título al volumen, además de La pareja El IOU la mencionada sátira sobre el negocio editorial Cita en el dentista y Un saludo a Lucy y Elsie Incluso el relato más corto, el fragmento de Día libre del amor o los guiones de cine meramente esbozados muestran hermosos momentos y cosas interesantes sobre su escritura y su estilo aclara. Aunque mucho se ha escrito sobre la peculiar relación que Scott Fitzgerald mantenía con el género breve por excelencia, Daniel defiende que le gustaba escribir cuentos y, no se equivoque, le gustaba que le pagaran, aunque a veces le molestaba sentir que tenía que hacerlo por dinero Desencantado con Hollywood, la venta de relatos fue su principal fuente de ingresos desde mediados de 1920 hasta el final de su vida, pero cuando estaba trabajando en una novela, a menudo basada en ideas o personajes que había probado primero en cuentos cortos, le gustaba concentrarse solo en ella y consideraba que escribir las historias era una distracción Y queda por plantear la pregunta del millón cuando de inéditos se trata: ¿por qué publicarlo ahora, si su autor no lo hizo en vida? Daniel se muestra tajante al respecto: Los cuentos de este libro son sus últimas historias cortas completas. Lo sabemos porque Fitzgerald las mencionaba en la correspondencia que mantuvo con su agente, Harold Ober, y con su editor en Scribner, Max Perkins. Gracias a esas cartas pude rastrear su composición, a qué revistas se ofrecieron y en algunos casos vendieron, y por qué no fueron publicadas. El hecho de que él quisiera que se publicaran, o que las ideas para guiones fueran rodadas, es la razón por la que se han publicado ahora E serción la UEFA le prohibió jugar durante un año y nunca volvió a recuperar su nivel de juego el futbolista fal 20 de marzo de 1979, el Di- lleció en un accidente de tráfico, el 5 namo de Berlín y el Kaisers- de marzo de 1983, tras empotrar su colautern disputaban un parti- che contra un árbol. Un fatídico sucedo amistoso. El fútbol, usado so del que, según se supo en 2003, tras para atemperar las gélidas relaciones la desclasificación de los archivos de (por no decir nulas) entre las dos Ale- la Stasi, estuvo el órgano de inteligenmanias. Aún tendríamos que esperar cia de la RDA. El vehículo en el que viadiez largos años para que el Muro de jaba el comando especial encargado la vergüenza cayera. Tiempo suficien- de asesinar a Eigendorf se cruzó con te para que la Historia siguieél y le dio las luces, hacienra contándose a través de las do que perdiera el control vidas anónimas de quienes, del coche y se estrellara. en realidad, la protagoniUn relato que dezan. Como la del futbolismuestra, una vez más, ta germano Lutz Eigenque la realidad supera dorf (1956- 1983) cuyo tasiempre a la ficción, y lento en el campo hizo que que cuando esta se insse le conociera como el pira en la vida misma a Beckenbauer del este veces produce historias Aquel 20 de marzo, el defenmás poderosas que la prosa hizo un partido discreto, pia invención. Es el caso Todo lo que como el resto de sus compade Todo lo que ganamos ganamos ñeros del equipo berlinés, precuando lo perdimos todo cuando lo sidido por Erich Mielke en (Plaza Janés) donde perdimos tonces jefe de la Stasi y, por Eduardo Verdú (Madrid, todo tanto, brazo deportivo del ré 1974) novela la vida de Eduardo Verdú. gimen comunista. En el viaje Plaza Janés. 17,90 Lutz Eigendorf. Llevaba de vuelta a Berlín, el grupo euros. 464 páginas. tiempo buscando un tema hizo una parada en la ciupara una novela, quería dad de Gie en, a orillas del que estuviera basarío Lahn. En un descuido da en hechos reales del cuerpo técnico, Eigeny aquella historia tedorf cogió un taxi y emnía culpa, espías... toprendió camino de regredos los ingredientes so a Kaiserslautern, donpara convertirse en de esperaba poder un novelón cuenta incorporarse a las filas Verdú. del equipo rival. El escritor logró, desde el primer moLibertad mento, identificarse La huida de la estrella con el personaje A del Dynamo, en busca medida que fui docude libertad y un destimentándome descuno mejor, enfureció a brió la existencia del Mielke, hasta el punto futbolista en un reporde convertir al futbotaje de un periódico lista en el enemigo número uno del réfui aprendiendo todas gimen y, por ende, objetivo prioritario sus decisiones, llegué a comprenderde la Stasi. En Berlín, Eigendorf había lo Pero, ¿cómo es posible que un chadejado a su mujer y a su hija de dos val, de 22 años era un crío hicieaños, con la esperanza de que ellas le ra aquella locura? Verdú apela al lado acompañaran en su nueva vida no mu- arriesgado y soñador que todos tenecho tiempo después. Pero el aparato mos y a la necesidad de soltar comcomunista logró que Gabriele, su es- promisos y cadenas Su final pudo posa, terminara renegando de él y ca- haberse evitado. Lo que desencadena sándose de nuevo con otro hombre, la decisión de matarlo es una entreque resultó ser agente de la Stasi. Hun- vista que Eigendorf da frente al Muro dido en su vida personal y frustrado y es considerada por Mielke como un en su carrera profesional tras su de- ultraje remata el autor. UNIVERSIDAD N