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ABC DOMINGO, 11 DE FEBRERO DE 2018 abc. es cultura CULTURA 61 NOMBRES EN CLAVE Corre el año de 1571. Las cartas cifradas repiten los nombres de los principales actores del tablero. Por eso se considera más seguro cambiar los cargos por un solo signo. A ver quién puede descifrarlos si una carta es interceptada. Era realmente imposible. PIO V FERNANDO I FELIPE II CARLOS IX JUAN DE AUSTRIA EL GRAN TESORO ESTÁ EN SIMANCAS Simancas es el archivo con más cartas cifradas, porque guarda la documentación de más de 300 años de diplomacia española. En el borrador de esta carta de Felipe II al gobernador de Milán queda patente cómo trabajaba la maquinaria de la política de Estado. El Rey o su corresponsal encargan a su propio secretario un borrador que corrigen y mandan luego cifrar y pasar a la firma. díos de Nápoles recién conquistado. Está cifrada, bellamente escrita, perfectamente conservada, con un papel fuerte y blanco, que parece recién sacado de su resma 500 años después. Y hay una copia descifrada por el secretario del Gran Capitán, Bernardus Bernardus. Rey y vasallo mantienen una conversación sigilosa, en signos inescrutables que solo sus secretarios conocen y traducen. También en el AHN se conserva una clave del Gran Capitán con 44 símbolos y 96 códigos de letras, descifrada en el XIX, parcial como la de la Biblioteca Nacional (el CNI descifró 88 símbolos y 237 códigos) En realidad, en todos los lugares donde hay cartas del Gran Capitán se conservan intentos más o menos completos de desentrañar sus secretos. Muchas son copia de las que tabuló Bergenroth. Cifra de Isabel y Fernando Panizo comenta que esta clave del XIX que tenemos en el AHN es suficiente para estas cartas Y relata cómo codificaban Isabel y Fernando: el secretario realizaba el cifrado y las órdenes perfectamente veladas recibían la rúbrica real, pero no la misma que las cartas oficiales. No podría caer en manos indebidas. Tanto monta, los Reyes dibujan una media rúbrica apenas la inicial y un garabato. Y su secretario plenipotenciario, Miguel Pérez de Almazán, Aragonés, añade otro garabato, apartado del real. Seguramente él fue quien inventó la cifra del Gran Capitán. ¿Por qué hay tantas cifras y tablas, en los Archivos citados, y en colecciones particulares? En el XIX hubo un gran comercio de autógrafos y los Reyes Católicos y el Gran Capitán eran los personajes más buscados. Circularon cientos de cartas y Gayangos, Lázaro Galdiano y muchas fortunas contribuyeron a esa dispersión de fondos que ha hecho imposible su estudio sistemático. La carta con la que el CNI probó su clave tenía cuatro párrafos sin transcribir, completamente desconocidos. Por eso ahora habrá que comprobar cuánto material inédito queda en las transcripciones conocidas. Las claves cambiaban con frecuencia, y son personales de cada correspondencia. Nos cuenta Panizo que donde el archivero Ignahay cedularios (regisEl Rey solo cio Panizo nos espera Una carta de 1506 tros de cartas) dispersos. con algunas de las sesenAlgunos de Pérez de Alta cartas relativas al Gran muestra la firma de mazán acabaron en la Capitán que conserva. Al- Fernando, sin Isabel, Real Academia de Histoque murió en 1504 ria, pero solo los de 1508 gunas, de los Reyes Católicos, recibidas mien 9. Un lío enorme. tras luchaba en Nápoles, muy similaEn su reinado, Isabel y Fernando firres a las descifradas por el CNI. maron juntos Tanto Monta miles de En abril de 1504, le reprochan la fal- documentos. Para terminar, el archiveta de noticias sobre las treguas y nego- ro del AHN nos muestra una carta al ciaciones, de las que saben por el em- embajador de Roma, Jerónimo de Viz, bajador en Roma. Y le ordenan entre- de 1506. Solo lleva la rúbrica de Fernangar algunos castillos a personas do (Isabel había muerto en 1504) El gaallegadas a los Reyes. La primera en la rabato regio oculta otro secreto: la añofrente. En otra misiva el Rey ordena a ranza de aquella asombrosa mujer con su lugarteniente que expulse a los ju- la que había transformado el mundo. El destinatario es Don Sancho de Padilla, en 1582 gobernador de Milán. La carta es un borrador realizado por el secretario de Felipe II con las ideas que le ha indicado. Una vez escrito se lo pasa para ser corregido por el Monarca. La fecha es septiembre de 1582, un momento en el que Milán es estratégico por la información que aporta sobre Francia, el enemigo de la Corona. El Rey escribe de su puño y letra correcciones en el margen. Escribe Cifra para que, una vez corregido, el contenido sea velado. Y la carta viaje a Milán. viá y, en 1861, para Gustav Adolf Bergenroth, el hispanista que también desentrañó allí casi completamente las tablas de cifra empleadas por los Reyes Católicos y el Gran Capitán. Tanto trabajo de descifrado acumula el océano de papel de Simancas que Claudio Pérez Gredilla recopiló en un tomo todos los códigos conocidos del archivo a finales del XIX. ¡Cuántos secretos rendidos, uno a uno, casi a tientas! Pero no todos, ni mucho menos. Con ese tomo trabajan todavía hoy los investigadores en Simancas. Los historiadores usan más las transcripciones de la época (que el CNI ha demostrado que no son completas) salvo que puedan sospechar que hay datos esenciales en una carta cifrada cuyo contenido no se conoce. Es una batalla inacabada contra el imperio de los secretos susurrados entre los viejos legajos de los archivos. Gran proyecto Por eso la noticia que ABC llevó a su portada ha causado tanto revuelo entre los historiadores. Ahora se pide un gran proyecto que permita el estudio sistemático de todo ese fondo que dibuja las pistas de cómo las viejas naciones construyeron el mundo global. Sin salir del continente del pasado vamos al Archivo Histórico Nacional (AHN) en la calle Serrano de Madrid,