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ABC DOMINGO, 11 DE FEBRERO DE 2018 abc. es ENFOQUE 5 El presidente surcoreano, Moon Jae- in, saluda a Kim Yo- jong, hermana del líder norcoreano, Kim Jong- un, durante el encuentro que mantuvieron en Seúl. EFE Una noticia que merece comentario La última frontera fría JUAN PABLO COLMENAREJO Por mucho que se empeñe Puigdemont el mundo sigue dando vueltas y no precisamente a su alrededor. El prófugo de Waterloo es apenas una mota de polvo en el espacio si se compara con la extensión de la frontera que serpenteando por el paralelo 38 divide las dos Coreas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La colonia japonesa fue partida en dos y pasó a manos de los soviéticos y los norteamericanos, que años después, y con los chinos de por medio, cruzaron sus puños de acero a sangre y fuego. La guerra terminó en empate. Los tres años de combates, 1950 a 1953, dejaron tres millones y medio de muertos. La carnicería fue gigantesca y ambas capitales, Seúl y Pyongyang, fueron tomadas por el bando adversario en una batalla de ida y vuelta sobre tierra quemada. La secuela de la Segunda Guerra Mundial no tuvo tratado de paz y por lo tanto ha sido el escenario más peligroso de la Guerra Fría hasta nuestros días. La guerra de nunca acabar ha estado trufada de incidentes de pequeño calibre, a pie sobre el terreno caliente de la frontera, pero sobre todo ha visto en el lanzamiento de misiles y en los ensayos nucleares una demos- tración de fuerza por parte de la dictadura comunista y hereditaria de Corea del Norte. Los últimos dos años han sido especialmente provocadores y desafiantes por parte del régimen de Kim Jong- un. Las décadas de comunismo estalinista, desde la Segunda Guerra Mundial el país es una cárcel, no han dejado una sola rendija por donde poder respirar. Las estadísticas mundiales del uso de internet colocan a Corea del Norte a la cola, ya que solo la nomenclatura, un uno por ciento de la población, tiene acceso a su uso. Los Juegos Olímpicos de Invierno de Corea del Sur, en Pyeongchang, han empezado rompiendo el hielo de hierro entre la dictadura comunista y la democracia coreana. La sucesión de gestos, incluido el desfile conjunto en la inauguración, junto con la reunión del presidente surcoreano con la hermana del dictador norcoreano, enseñan un camino nuevo que no acaba de convencer a la administración Trump, partidaria de presionar y sancionar al tirano de los misiles nucleares sin palabras ni contemplaciones. No parece que de estas horas salga una reconciliación ni mucho menos. La herida abierta en el paralelo 38 se ve desde el aire. La última frontera de la Guerra Fría ha necesitado el paso de medio siglo XX y década y media del XXI para encontrar esta instantánea tras un par de acercamientos en 2000 y 2007. Hay imposibles que no tienen arreglo pero que, por lo menos, se puedan conllevar dejando para nunca la destrucción mutua es una noticia que merece ser comentada a pie de esta imagen. INTERNACIONAL